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Está convencido de que podía haber sido Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua. Le hubiera enorgullecido ser el primer general negro de la historia del país. Pero no fue así. “Conspiraron contra mí”, confiesa ahora el coronel retirado Víctor Boitano Coleman, quien salió de las Fuerzas Armadas en 2007, tras 28 años de vida militar en tiempos de guerra y paz.

El origen étnico de su sangre, y las reminiscencias de un pasado de dolor y muerte con dos hermanos caídos en combate, con una madre torturada por colaboradora, y una familia perseguida por la guerra, le atiza más las heridas de su frustrante salida del Ejército, y entonces razona que “sacrificaron” su carrera a cambio de no alterar la estructura de la mayoría mestiza que domina la oficialidad uniformada: “Me echaron por racismo, no querían que un negro fuera general, por eso los eligen sólo blanquitos”, asegura.

Él acaba de presentar su libro “Confesiones Secretas de un Coronel Sandinista. El último de los Boitano”. En las tapas del libro se lee su historia militar: guerrillero, fundador del Ejército Popular Sandinista, EPS, soldado, jefe de tropas, responsable de Región Militar, delegado internacional del Ejército, paracaidista, titulado en altos estudios militares en varias academias extranjeras, y ahora, en la vida civil, abogado, escritor y especialista en medio ambiente.

¿Cuándo llega el momento de retirarse del Ejército?

En 2007. Nunca pensé que iban a retirarme tan pronto. A mí me ocurrió una situación anómala, ridícula, un poco tonta, donde el general Omar Halleslevens me llama a su despacho, me purga, me dice que voy retirado, sin seguir procedimiento, de facto. No le gustó una actitud mía y más bien me tenía celo. Lo que pasa es que en mi promoción yo era uno de los más destacados en la línea para ascender a general, y él tenía en esa promoción a antiguos ayudantes que habían trabajado toda la vida en la Contrainteligencia Militar.

¿Existen esas pugnas de poder en el Ejército?

Las pugnas de poder siempre han existido, y los mandos se atrincheran con favoritismos para los de su especialidad. Te voy a dar una pista: el general de Brigada César Delgadillo (pasado a retiro en febrero de 2005, cuando ocupaba la subjefatura del Estado Mayor General) desapareció del Ejército en menos de 72 horas, sin ton ni son, y yo creo que todavía, a la fecha, él no sabe qué pasó, y le correspondía por antigüedad y rango ser el segundo del general Halleslevens, pero el jefe conspiró con otros oficiales, y de la noche a la mañana colocó al general Julio César Avilés Castillo, también ex jefe de Contrainteligencia y ahora Jefe del Estado Mayor General, y como es chelito, seguro va a ser el próximo comandante en jefe del Ejército, pero eso con el general Delgadillo fue sumamente discrecional, no le dieron ninguna explicación a nadie...

Usted dice que su retiro también de debió a racismo. ¿Por qué cree eso?
Es una cosa más general de cultura social del país, que siempre ven a los costeños como gente de menos valor social. El racismo es un mal endémico en el país, y es un fenómeno del que no escapan las Fuerzas Armadas. Un general negro no es una buena imagen para el Ejército, y nadie te va a confirmar eso porque la discrecionalidad para hacer cualquier cosa allá adentro no permite discusiones.

Y según usted, ¿eso permite conspiraciones entre grupos de poder para favorecer a un bando de especialidad frente a otros?
Exactamente. En el Ejército, cuando más se han creado los grupos de poder es con la llegada de Halleslevens, porque esa gente no es la que comandaba las unidades del Ejército ni están por liderazgo natural o por participación en el proceso de formación y consolidación del Ejército como cuadros de mando. En la comandancia actual, todos eran especialistas. Los mandos militares eran el general Delgadillo, el general Javier Carrión, el general Joaquín Cuadra, el general Oswaldo Lacayo, el general Manuel Salvatierra, y todos los otros que le seguíamos; el general Juan Santiago Estrada (actual jefe de la Fuerza Naval), Óscar Valladares y Boitano Coleman. Esos éramos los cuadros de mando. Este nuevo grupo es parte de la antigua Contrainteligencia, que se ha arrodillado a Halleslevens y han desplazado a los antiguos jefes de tropas.

¿Y cuál es el problema que un general elija a sus mandos? Es una potestad normal y legal elegir a los hombres de confianza.
En un Ejército no pueden llegar tres oficiales de la Contrainteligencia en una misma promoción a generales, eso es un exabrupto enorme, en ningún Ejército se ve eso. Debe haber un equilibrio entre especialidades y no concentrar todo el poder en una sola.

¿Me explica qué de malo puede significar que estén tres generales de una misma especialidad al frente de un Ejército?
Yo lo digo en mi libro: llegó la era de la Contrainteligencia al Ejército, que son militares que ven con desconfianza hacia todos dentro de las filas, porque esa es la misión de Contrainteligencia, inventar conspiraciones y espiar a todos.

¿Habla usted del Estado Mayor General actual de donde puede salir el próximo comandante en jefe?
Pues sí, pero la discrecionalidad del jefe es tanta, que Halleslevens le propone al Presidente de la República quiénes pueden ser la nueva comandancia, y el comandante en jefe señala el camino hacia quien va ser su sucesor. Eso está determinado por una serie de normas sobre antigüedad, experiencia, rango y jerarquía, liderazgo y de acuerdo con el orden de prelación, porque ahí no se inventa el orden de última hora, ya hay un orden establecido de acuerdo con las promociones militares y con la veteranía de cada cual. Por ejemplo, actualmente el jefe es el general Halleslevens, el general Avilés y el general Ramón Calderón Vindel (inspector general), cualquiera de ellos es candidato a ser general por orden de prelación, son segundo y tercero, en orden, debajo del comandante en jefe, si ya se decide sacarlos a ellos y poner a otros, se rompe la prelación y se altera el orden.

El Ejército goza de una respetable imagen de credibilidad institucional…
En Nicaragua el Ejército no está exento del amiguismo, del compadrazgo, de la instrumentalización, de la discreción, del no cumplimiento de las normas, de las violaciones a los procedimientos…

¿Por qué dice usted eso?
Recordá que estuve 28 años adentro. Y te digo algo: yo sustento lo que te dije anteriormente, en algo que todos en Nicaragua lo saben, que hay muchos intereses allá y hay gente que simpatiza con presidentes y grupos de poder, y esos pueden subir de un día a otro al poder… por simpatías. El Ejército no es igual a la Iglesia Católica, que están los cardenales como los primeros sucesores del Papa, y a los obispos no los van a meter de la noche a la mañana, como ha pasado en el Ejército, donde es común que ha habido generales ascendidos antes de tiempo, han pasado coroneles nuevos que han pasado sobre los más viejos y experimentados a generales, como es el caso del general Evertz Alemán que es más nuevo que yo y ya llegó a general…

Me imagino que en el Ejército, como en toda institución, se caracteriza al personal. ¿Cómo lo caracterizaban a usted?
Como crítico. Yo siempre he criticado las anomalías tanto en la vida civil como en la militar, y eso no gusta en todas partes. Ese perfil de personalidad lo manejaban ellos como expertos en contrainteligencia, porque nos conocen la vida y milagros de cada uno, y con mi expediente abierto deben haber dicho: bueno, éste no nos conviene, porque mañana puede destapar las irregularidades, porque hay muchas irregularidades que se tapan ahí mismo, y si acaso salen a luz es cuando los periodistas las publican, como esos negocios con tierras, si no, quedarían tapadas las barbaridades.

¿Qué “barbaridades”?

La rendición de cuentas, por ejemplo. Ahí hay serias debilidades en los controles, en el manejo de grandes negocios, ahí no existe Contraloría Militar, hay un montón de oficiales que andan en negocios, y de la noche a la mañana vos te encontrás un coronel o un general que antes no tenía nada, y de repente aparece con enormes negocios, propiedades, sociedades, y uno se pregunta: Chocho, ¿y de dónde salieron esos recursos? Camiones, buses, taxis, fincas, haciendas, ganado, ferreterías, farmacias. ¿De dónde salen esos negocios? Esa línea entre los negocios y la carrera militar, nadie la controla afuera, sólo desde adentro se manejan.

Yo entiendo que hay un Código Penal Militar que aplica justicia dentro del Ejército…
Sí, pero no es para todos. Hay oficiales que han delinquido, hay oficiales que han estado en organizaciones paramilitares de izquierda, hay gente que ha organizado bandas, que ha conspirado, que ha hecho actividades de inteligencia y espionaje contra instituciones, personajes, líderes políticos y religiosos, hasta ha traficado con armas; hay ex militares que hasta robaron armamento… hay cosas de cosas que muchos no las dicen porque te meten miedo de que te van a joder, de que te van a echar preso…

Tengo entendido que usted no fue a la ceremonia de condecoración donde le darían retiro con honores, y que incluso apeló la decisión de su retiro y mandó una carta al presidente Ortega pidiendo una revisión. ¿No se llama eso insubordinación al mando?
No fui por dignidad, por respeto a la memoria de mis hermanos muertos, por respeto a mi madre que fue colaboradora histórica del FSLN y de los guerrilleros, cuando la militancia no te la regalaban por millares a como ahora. Antes eso se pagaba con la muerte. No iba a prestarme a un juego de conspiraciones y salir sonriendo como si estuviera contento.

¿Y usted quería seguir en la vida militar hasta llegar a general?
Yo ya había cumplido con todos los méritos para llegar a ser general y estoy joven aún (48 años), nunca a mí me sancionaron por indisciplina, nunca me mancharon el expediente, tengo preparación, experiencia, y de pronto me salieron con que “la había embarrado” en Chinandega…

¿Y de qué la embarró?
Ese es un término vago, que en lenguaje nicaragüense se le achaca al que roba, mata o delinque, y no he matado, robado ni delinquido.

Pero algo debió haber pasado para que le dijeran eso. ¿Qué hizo?
Nada, hermano. Me inventaron cosas. Lo que pasa es que yo soy sociable, y en Chinandega la sociedad civil, grupos religiosos, autoridades municipales y un montón de sectores me dieron más de 21 diplomas de reconocimiento, me declararon hijo dilecto, incluso el mismo general Carrión, saliendo, me dejó recomendado y me felicitó, entonces lo que hacen es que por mi liderazgo y por mi fácil relación con la sociedad en general, me inventan cosas, me apuñalan y me sacan por mi pensamiento liberal.

¿Pensamiento liberal?

O sea, que no soy ortodoxo, y creo en acciones y planificaciones, no en cepilladas ni conspiraciones, ni me pliego a bandos políticos buscando ascensos o cuotas de poder, no me subordino ciegamente a una persona sin razonar las cosas que se trasmiten, porque siendo superiores en rango, creen que tienen toda la verdad…

Pero señor, la naturaleza del militar es esa, seguir un mando, es parte de la disciplina…
No, la disciplina es seguir un mando reglamentado, la disciplina consciente es someternos todos al reglamento, al procedimiento, al Código, a las normas jurídicas, no al pensamiento de una sola persona: eso es ser borrego, no militar.