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El albergue “Tin Otoch”, que en lengua maya significa “mi hogar”, opera con protocolos de Unicef para que, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, los niños migrantes que viajan acompañados permanezcan junto a sus seres queridos.

 “El Centro de Atención Integral Tin Otoch, que significa mi casa, es un ejemplo de lo que tenemos que hacer en todas las entidades federativas para atender el tema de los migrantes”, explicó recventemente a Efe Jesús Naime Libién, titular del Sistema Nacional para Desarrollo Integral de la Familia (DIF México).

Según las estadísticas del Gobierno mexicano, el flujo de menores migrantes no acompañados que atraviesan el país desde Centroamérica en su búsqueda del sueño americano se ha vuelto a disparar en el presente año.

Entre enero y julio de este año se interceptaron a 14,388 menores migrantes no acompañados —principalmente varones de entre 12 a 17 años de edad— una cifra prácticamente idéntica a los 18,300 niños, niñas y adolescentes del pasado año, lo que denota un crecimiento.

No obstante, la cifra es todavía menor frente a los 40,144 menores migrantes no acompañados, según el mismo informe de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Durante el presente año, del total de menores rescatados por el Instituto Nacional de Migración (INM), el 98% migra desde el Triángulo Norte de Centroamérica, conformado por Honduras, El Salvador y Guatemala.

Para atender a este creciente flujo de menores migrantes no acompañados, el Gobierno del noroccidental estado de Sonora, invirtió más de 25 millones de pesos (unos 1.3 millones de dólares) en el Centro de Asistencia Social “Tin Otoch” que en lengua maya significa “mi hogar”, un albergue construido en Hermosillo, en el norteño estado de Sonora.

En el centro —que se inauguró la pasada semana y está pendiente de recibir los primeros menores— se adoptan los protocolos de Unicef para privilegiar que aquellos niños migrantes que vienen acompañados, permanezcan junto a sus seres queridos, una situación diferente de la que ocurre en el país vecino.

Aunque según las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Sonora es el estado fronterizo con mejores índices en el combate a la criminalidad, los menores migrantes que atraviesan esta entidad fronteriza enfrentan diversos riesgos.

Entre estos, el clima extremadamente caluroso del desierto en el día y los cambios bruscos en la temperatura por las noches, la fauna nociva como coyotes, felinos y la araña violinista, cuya picadura representa uno de los mayores factores de mortandad en migrantes.

Además de la actividad de células de narcotraficantes que operan en los límites con Arizona.

El procurador de Protección de los Niños, Niñas y Adolescentes del DIF Sonora, Wenceslao Cota Amador, indicó que este año se han recibido 208 menores, y 21 de ellos se encuentran actualmente en la estación migratoria.

“Tin Otoch” cuenta con mil metros cuadrados de construcción y 3,000 de áreas al aire libre de esparcimiento: tiene una clínica médica, salones de entretenimiento, canchas deportivas, dormitorios, baños y comedor.

Además, se garantizará que los menores acompañados permanezcan junto a sus familias, aseguran las autoridades.

La consultora de Unicef Mercedes Gema Jiménez, encargada del proyecto “Children on the Move”, indicó a Efe que el trabajo permitirá dar los “estándares de atención más elevados”. La principal característica del albergue es que cuenta con áreasespecialmente acondicionadas para que los menores migrantes acompañados permanezcan junto a sus seres queridos, e incluso reciban lactancia materna en el caso de recién nacidos.

Además que sus protocolos de atención privilegian que el menor no sea repatriado a su lugar de origen hasta que esté garantizado su interés superior.

Según las estadísticas del Gobierno mexicano, en los últimos tres  años, alrededor del 50 % de los menores migrantes no acompañados en tránsito hacia los Estados Unidos procedían de Guatemala, seguido de Honduras con un 40 % y el resto de El Salvador.