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El Niño podría causar más calor en Nicaragua en 2019 y la población podría sufrir una sensación térmica de hasta 42 grados, aseguran expertos en el clima.

Este fenómeno que causa déficit de lluvias tiene en la actualidad un 70% de probabilidad de instalarse, según el Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa).

El agrometeorólogo Agustín Moreira, director del Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena), afirmó que El Niño provoca olas de calor.

Advirtió que “podría alcanzarse récord de temperaturas en Nicaragua”, con una sensación térmica de 40 a 42 grados.

Hay evidencia de que las altas temperaturas en combinación con la falta de lluvias provocan incendios, en su mayoría forestales, los que a su vez liberan gran cantidad de carbono, provocando mucho más calor.

De hecho, 2016 ha sido el año más caluroso en el planeta desde que se tiene registro y. Nicaragua no estuvo exenta.

El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) indicó que 2015 y 2016 han sido los más calientes en la historia de este país. En esa época se sufrió el fenómeno de El Niño.

El fenómeno de El Niño provocó daños en 2015 en Nicaragua y resto de Centroamérica.

El meteorólogo expresó que ante esto la población debe informarse sobre los efectos de este fenómeno.

La sensación térmica

“Tiene varios factores socioeconómicos, influye en las condiciones para la producción, la generación de energía y también afecta en la parte de la salud”, indicó.

Mario Montoya, oficial de cambio climático del Centro Humboldt, aseguró que desde mayo hasta este mes la temperatura aumentó entre .5 y 1 grado. Esa fluctuación supera las normas históricas de temperatura de algunas partes del país.

“El fenómeno de la sensación térmica en Managua se ha visto incrementado. Cuando la temperatura se mantiene en 31 o 32 grados, la sensación térmica hace que sintamos dos o tres grados por encima”, explicó.

Además de un día caluroso, quizá el mayor efecto de El Niño sean las olas de calor.

Montoya explicó que las olas de calor son prolongaciones de temperaturas máximas por más de tres días.

“Los días calurosos son temperaturas máximas que se registran a lo largo del día. El Niño provoca ausencia de lluvias y la temperatura aumenta por arriba de los 35 grados”, explicó Montoya, agregando que se han registrado olas de calor de hasta 38.5 grados por más de tres días.

“Es posible que el próximo año tengamos más incidencia de olas de calor por influencia de El Niño”, afirmó.

Marzo y abril son los meses en los cuales se dan las olas de calor en Nicaragua.

Sin embargo, en agosto, por efecto de la canícula o verano astronómico en el hemisferio norte, los calores se repiten.

“No es posible ver las olas de calor en los satélites, pero si no tenés condiciones de precipitación y nubosidad te da una pista de olas de calor”, afirmó Montoya.

¿Afecta más a la ciudad o al campo?

Montoya mencionó que una de las medidas que puede tomar la población ante las olas de calor es arborizar sus patios.

Explicó que la energía calorífica es absorbida por la vegetación, pero si no hay plantas la sensación de calor es mayor, advirtió el experto.

Pero no Nicaragua no está haciendo las cosas bien en ese aspecto.

Un informe sobre cambio de uso de suelo, realizado y publicado en 2016 por Jurgen Guevara, especialista de industrias extractivas del Centro Humboldt, indica que la tasa de deforestación en Nicaragua en el periodo de 2011 a 2016, es del 6%.

En esos cinco años se perdió alrededor de 1 millón de hectáreas de bosques, precisa el especialistas.

Bosawás e Indio-Maíz han sido las más afectadas. La primera reserva perdió en cinco años 92,000 hectáreas y la segunda 163,000 hectareas.

Los efectos de El Niño, sin embargo, son parejos. La gente de la ciudad se ve afectada de una manera indirecta y directa, afirmó Einstein Tejada, experto en este fenómeno.

Para 2019 se esperan altas temperaturas en Nicaragua, como consecuencia de El Niño.

“La sequía en el campo produce que no se tenga acceso a alimentos, (y el) 90% de toda la alimentación proviene del área rural”, precisó.

La cantidad de agua que dispone cada familia se ve reducida y es el inicio de enfermedades infecto contagiosas, añadió.

“La sequía provoca más daños que las inundaciones, porque el agua como elemento vital de la vida es indispensable”, aseveró Tejada.

Una de sus mayores manifestaciones es el estrés hídrico, afectando los índices de productividad, así como a los animales y plantas, mencionó Tejada.

¿Qué provoca El Niño?

Einstein Tejada explicó que El Niño ocurre cuando los vientos alisios tienden a transportar la masa de humedad que se desprende a causa del incremento de la temperatura en la capa superficial del océano.

Esa masa va de bajada hacia el sur y se concentra en diferentes países, provocando distintos eventos climáticos.

Por ejemplo, en Bolivia hay una columna de alta presión que atrapa esa humedad.

La humedad que iba a llegar a Centroamérica en forma de lluvia, en realidad es arrastrada por la columna de alta presión que está en Sudamérica, recalcó el experto.

El meteorólogo Agustín Moreira afirmó que El Niño más fuerte que se ha sufrido ocurrió en 2015, cuando la temperatura en el océano Pacífico aumentó en 2.6 grados centígrados, el registro más alto desde el 2000.

En Centroamérica el principal efecto fue una fuerte sequía, que incidió en la entrada del invierno del 2016.

Aquella sequía terminó cuando descendió la temperatura en el Pacífico, con la presencia del fenómeno de La Niña, indicó Moreira.

El experto explicó que El Niño tiene un ciclo de vida que depende de las corrientes marinas y de los registros de temperatura en el océano Pacífico y el mar Caribe.

Cuando la temperatura aumenta en el Pacífico y baja en el Caribe es una señal de presencia de El Niño.

El fenómeno se presenta cada tres o cinco años y su duración puede ser de uno a tres años, o de 3 a 5 años cuando es intenso.

Durante el periodo de 2000 a 2009 no se registró presencia de El Niño, sin embargo, en 2015 inició uno que continuó hasta el año 2016.

Con el pronóstico favorable a este fenómeno el próximo año, la frecuencia de ocurrencia queda de 2 a 3 años de diferencia.

“El calentamiento global puede influir bastante, sobretodo porque hemos alterado las condiciones climáticas debido a la deforestación”, explicó el meteorólogo.