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La Iglesia Nacional Evangélica de Kuwait es una auténtica torre de Babel que alberga a 85 congregaciones cristianas con fieles de todo el mundo llegados a este país del golfo Pérsico para trabajar en la industria petrolera.

El reverendo Ammanuel Ghareeb, líder de la Iglesia, desgrana orgulloso números y números para recalcar la importancia de este templo para la minoritaria comunidad cristiana de Kuwait. "Tenemos 85 congregaciones de diferentes idiomas orando en el complejo.

Cerca de 25.000 creyentes vienen cada semana. Hay servicios religiosos todos los días. El clímax es el viernes, porque es fin de semana. Tenemos cultos desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche", dice el pastor a EPA, agencia internacional participada por Efe.

 La Iglesia Nacional Evangélica de Kuwait es una auténtica torre de Babel que alberga a 85 congregaciones cristianas con fieles de todo el mundo llegados a este país del golfo Pérsico para trabajar en la industria petrolera. EFE/END

Las celebraciones -de iglesias ortodoxas, protestantes o de la copta egipcia-, se realizan en idiomas variados como árabe, inglés, tagalo, etíope o coreano, así como en lenguas habladas en la India, entre ellas el urdu, konkani, malayalam, marathi, tamil y tegulu, enumera Ghareeb, el primer kuwaití que encabeza la Iglesia Nacional. Vestido con la ropa tradicional kuwaití, una túnica blanca y el pañuelo a juego, Ghareeb explica que la comunidad cristiana oriunda de Kuwait se puede contar casi con los dedos.

Solo 284 personas, de los 1,35 millones de kuwaitíes, son cristianos, pero la comunidad se amplía y se enriquece con cerca de 850.000 cristianos extranjeros residentes en el país. De los 284 cristianos kuwaitíes parte son católicos y otros 120 son miembros asiduos de su congregación, que oficia las celebraciones en árabe. Ghareeb asegura que su Iglesia mantiene buenas relaciones con el Gobierno y no afronta restricciones, ni siquiera para importar vino -cuyo consumo está prohibido en el país-, pero confiesa que en su congregación solo se usa zumo de uva.

"Tenemos buena relación con el Gobierno. Disfrutamos de libertad religiosa por la sabiduría de nuestros líderes políticos", declara el reverendo. Fruto de esta buena relación, según señala Ghareeb, tienen permiso para importar biblias en varios idiomas y también, para repartirlas a los cristianos que están encarcelados y cumplen condena. Las relaciones igualmente son fluidas con los líderes musulmanes y de otras iglesias cristianas, que acuden con asiduidad a la "diwuaniya" de la Iglesia Nacional, como se conoce a la sala que en Kuwait se usa para recibir a los invitados y que Ghareeb tiene decorada con maquetas de barcos de vela y un versículo de la Biblia en árabe.

Cerca de 25.000 creyentes vienen cada semana. Hay servicios religiosos todos los días. EFE/END

A pesar de estas buenas relaciones, la ley de nacionalidad kuwaití no permite adquirir la ciudadanía a los extranjeros que no sean musulmanes. Ghareeb relata que nació en una familia cristiana originaria de Turquía, que llegó al país en 1945, y decidió convertirse en pastor después de tener "una experiencia espiritual" cuando cursaba la universidad. "Tuve una experiencia espiritual en 1981.

Nací de nuevo. En 1986 sentí la llamada de servir al señor y de liderar su rebaño. Entonces trabajaba en el Ministerio de Petróleo y me fui a Egipto a estudiar teología", rememora el pastor presbiteriano. Su iglesia, la más antigua de Kuwait, fue fundada por misioneros estadounidenses en 1931 y ocupa un complejo de edificios en los que esos misioneros establecieron un hospital. El complejo, de 15.000 metros cuadrados, fue recuperado en 1967 por el Gobierno y desde entonces se lo cede a la Iglesia Nacional para sus actividades.