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La expectativa entre la prensa este viernes era máxima en Río de Janeiro, luego de que fuera anunciada la primera rueda de prensa del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, vencedor de las elecciones del domingo, día desde que los medios de comunicación prácticamente acampan frente a su vivienda.

La mayoría de los anuncios de la semana se hicieron desde el domicilio de Paulo Marinho, un industrial amigo o frente a su casa, en una zona acomodada de Río De Janeiro, obligando a los periodistas a acampar en el lugar durante horas, sin información alguna ni contacto de prensa.

Pero la cita dejó satisfecha a solo una parte de los periodistas, debido a que los colaboradores del ultraderechista tan solo permitieron la entrada de las redes brasileñas de televisión y bloquearon el paso a los otros medios de comunicación y a toda la prensa internacional.

Bolsonaro, que a partir del 1 de enero de 2019 se convertirá en el presidente de Brasil, se caracterizó durante su campaña electoral por no tener una relación fluida con la prensa, con quien sus encuentros suelen ser fruto de la casual voluntad del ultraderechista, sin organización previa.

Cuando el reloj pasaba de las 16:00 hora local (19:OO GMT) los periodistas congregados frente a la casa del presidente electo, ubicada en el sureño y acomodado barrio de Barra de Tijuca, hicieron fila en la puerta ante dos guardias del condominio que impedían la entrada a la propiedad.

Finalmente el personal de seguridad llamó medio por medio a aquellos 21 afortunados que Bolsonaro había puesto en su lista para acceder a la casa habilitada para la rueda de prensa, todas, televisiones locales de Brasil.

Una elección que generó descontento en radios, medios escritos y agencias internacionales, que pidieron a los colegas que estaban dentro que preguntaran el por qué de esta discriminación, una restricción que colaboradores de Bolsonaro achacaron a la “falta de espacio”, según dijeron a algunos de los periodistas que se quedaron fuera.

Interrogado al respecto, al final de su rueda de prensa, el diputado ultraderechista aseguró que desconocía la situación y el motivo por el que parte de la prensa no pudo participar.

Debido a la falta de una agenda y de una persona encargada de prensa que acuerde encuentros con los medios de comunicación, los periodistas hacen guardia todos los días en la puerta de la vivienda del capitán de la reserva del Ejército, en el paseo marítimo de la playa de Barra, a la espera de algún movimiento del presidente electo o de los miembros de su equipo.

Esta aglomeración convierte a la zona en una atracción para curiosos y vecinos que aprovechan para acercarse tomar y fotos, pasear por la zona o comprar algún recuerdo, ya que también alrededor se pueden encontrar pequeños puestos improvisados, donde se venden camisetas o muñecos con su cara.

Todo este ambiente confuso, acompañado por la banda sonora de las bocinas de los coches que pitan al pasar.

La confusión y la aglomeración también es aprovechada por ladrones, como el que esta mañana, aprovechando la expectación desatada por la visita del juez Sergio Moro, que será ministro de Justicia de Bolsonaro, para robar la cámara de un fotógrafo de la Agencia Efe.

Ante la falta de acceso al presidente electo, la prensa tiene que limitarse a entrevistar en la puerta del condominio, si el entrevistado accede, a colaboradores, autoridades y empresarios que acuden diariamente a la residencia de Bolsonaro para ayudarlo en la formación de su gobierno.