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Las reservas marinas de Nicaragua, tanto en el Pacífico como en el Caribe, son de las más extravagantes de Centroamérica; sin embargo, son muy poco estudiadas y conocidas. 

Los expertos consideran que son de los ecosistemas marinos más ricos y con un gran potencial para descubrir nuevas especies. Algunas de ellas son el hogar de criaturas en peligro de extinción, como la ballena, manatí y varias especies de tortugas marinas. 

Incluso hace pocos años se informó de la existencia de arrecifes de coral muy poco conocidos en el Pacífico de Nicaragua. Pero el científico y conservacionista Jaime Incer Barquero aseguró que estas áreas protegidas en el mar están indefensas ante la depredación. 

Según datos del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) existen, al menos, cuatro áreas protegidas en el mar. La más grande e importantes hasta ahora es la Reserva Biológica Cayos Miskitos y franja costera inmediata que mide en total 50,000 hectáreas. END

Incer Barquero afirmó que este lugar posee arrecifes de coral y abundante pasto marino, del que se alimentan especies de tortugas marinas como la Carey (Eritmochelys imbricata) y la tortuga verde (Chelonia mydas). 

El experto aseguró que se trata de uno de los hábitats primordiales en la ruta de las tortugas por la abundante comida que se encuentra en sus aguas. “Es un criadero de fauna marina”, dijo. 

En el Caribe Sur, el refugio de vida silvestre de los Cayos Perlas alberga a la casi extinta tortuga Carey. En este lugar quedan los pocos sitios de desoves de esta especie. 

Tanto la reserva de Cayos Miskitos y Cayos Perlas forman un corredor donde el manatí (Trichechus) las tortugas y otros animales marinos se alimentan, descansan y se reproducen. 

Seaflower

La reserva marítima Seaflower es uno de los ecosistemas más importantes en el mar Caribe. Nicaragua obtuvo la jurisdicción sobre una parte de ella con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que le devolvió a Nicaragua alrededor de 70,000 kilómetros en el Caribe en 2012. 

Seaflower tiene una extensión de 349,800 kilómetros cuadrados, y con el fallo Nicaragua se quedó con el 54% de esta reserva. 

En 2012, el Gobierno manifestó su intención de solicitar a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que reconociera parte de Seaflower como territorio nicaragüense.

El ecólogo e investigador marino, Fabio Buitrago, aseguró que esta reserva de biosfera, tiene tres veces el tamaño de Bosawás y podrían haber muchas especies por descubrir. 

“Aún no se sabe si existe un plan para manejar e investigar los ecosistemas marinos que ahí se encuentran. Entiendo que había un proceso para identificar cuál sería el mejor uso que se le puede dar a los recursos que recuperó el país en el mar Caribe”, indicó. END

Es el hábitat de más de 400 especies de peces, tiene ecosistemas completos e interconectados con la presencia de un amplio y diverso rango de hábitats y complejas formaciones coralinas resistentes a fenómenos climáticos severos que sirven de investigación científica para la adaptación al cambio climático.

El domo térmico

Buitrago explico que en el Pacífico sur del país ocurre un fenómeno conocido como “Surgencia”, que consiste en que el viento fuerte que llega desde el este a la superficie del océano, empuja con fuerza el agua calentada y es sustituida por agua fría que viene del fondo del mar. No se conoce de algún plan para investigar los ecosistemas que se encuentran en la plataforma marina de Nicaragua.

El ecólogo precisó que esto explica por qué las aguas son frías al sur del Pacífico para la temporada de vientos, a finales de un año y comienzo del otro.

“Este fenómeno provoca que agua rica en nutrientes por la cantidad de materia orgánica suba a la superficie y haga explotar la cadena alimenticia. Hay una gran cantidad de fertilizantes, de forma que dinamiza todo el ciclo alimenticio, especialmente con algas microscópicas y fitoplanto”, indicó.

Hay una reproducción acelerada de las especies que beneficia a la actividad pesquera. No obstante, por estas condiciones se dan espectáculos naturales con la arribada de ballenas que se acercan para alimentarse de zooplanton, alimento básico de este mamífero. Pero también lo hacen para escapar del intenso frío en los mares del norte. 

Este domo puede llegar a medir entre 300 y 1,000 kilómetros. De Nicaragua está a 90 millas aproximadamente. 

Buitrago explicó que este domo se forma gracias a que los vientos del este logran cruzar el istmo de Rivas, que no tiene mucha altura. 

Esta zona de riqueza se extiende en toda la zona norte de Costa Rica, en el océano Pacífico y la zona sur de Nicaragua. Este evento también explica la arribada masiva de miles de tortugas a los refugios de vida La Flor y Chacocente, ubicados en Rivas y Carazo, respectivamente, de acuerdo al ecólogo. 

Buitrago aseguró que Costa Rica ha estudiado más este sitio y en el país muy pocas investigaciones se han hecho. Sin embargo, en uno de los pocos estudios que se han realizado, algunos investigadores, entre ellos Buitrago, descubrieron arrecifes de coral que para la ciencia antes del 2010, no existían tan al sur.

“Los estudios científicos decían que en las costas del océano Pacífico de Nicaragua no existían arrecifes de coral. Sin embargo, logramos documentar, al menos, 16 especies de colares en aguas del Pacífico en 2012”, dijo. 

El investigador afirmó que cada vez que hacen investigaciones encuentran especies nuevas y datos interesantes que no conocen. 

“Hace falta investigación científica y las universidades deberían de considerar la formación de profesionales de la ciencia del mar”, expresó. 

Los corales están en arrecifes rocosos que tiene alta concentración de vida, aseguró Buitrago. 

“Las pocas investigaciones que hemos hechos ha arrojado que tenemos una riqueza biológica bastante alta en el océano Pacífico”, apuntó. 

Destrucción y abandono

Jaime Incer Barquero aseguró que es una lástima que se destruyan estos recursos antes de que se conozcan las maravillas que poseen. Indicó que precisamente cerca de este domo se da la pesca con bomba que destruye la vida en el mar. 

“Un pescador para obtener  dos pargos y una macarela con una bomba, mata a más de 40 especies pequeñas o en crecimiento”, afirmó el experto. 

Denunció que en la reserva de Cayos Miskitos hay pesca no controlada, algo ilegal, ya que se trata de un área protegida. “No hay nadie que vigile esta situación”. 

En tanto, Buitrago manifestó que “no se sabe mucho sobre el estado de los ecosistemas debajo del mar”.