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Tania Zurita se encuentra una roca que parece tallada por una persona. La halló tirada en un cementerio indígena ubicado en el Ostional, una comunidad del municipio de San Juan del Sur.

“Llevémosla”, le dice Fátima Martínez, su amiga. La piedra parece una rana, de color café, tamaño mediano y muy pesada.

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Esteban Chévez, el guía que las acompaña, les dice: “¿Creen ustedes que no viajan malos espíritus a través de ella? Mi hermano tiene un jade y ese maje está poseído por el demonio y la gente que sacó algo de aquí dice que escucharon voces dentro de las tumbas”.

Tania tiene en sus manos la piedra, que suponen perteneció a algún indígena hace cientos de años. La deja en el lugar donde la encontró, no porque Esteban le dijera, sino porque pesa mucho.

“Ja, ja; yo solo la miré, la Tania la tocó, la salada es ella”, dice Fátima bromeando. Unos cuantos metros después, buscando la salida del cementerio, se escucha que Tania se queja. La joven se cayó y se dobló el tobillo. “¡Ah! Es la maldición del cementerio”, le dicen a Tania.

Y es que una interesante historia envuelve este cementerio que en los años 90 fue saqueado por lo mismo pobladores del Ostional para vender los tesoros, como artesanías de jade, vasijas precolombinas y antiguas piedras de moler, a ciudadanos de Costa Rica. Ahora el lugar está olvidado y esperando que sea estudiado.

Una comunidad interesante

Horas antes del incidente de Tania; ella y su amiga llegaron al Ostional, un pueblo ubicado a solo 12 kilómetros de la frontera con Costa Rica. Su casco urbano es muy pequeño. Está rodeado de colinas y muchos árboles. A pesar de su lejanía, algunas casas tienen TV satelital y otras lavadoras. También tiene lujosos hostales a buen precio. Sus calles son limpias y el río Ostional que bordea el pueblo no tiene basura. A 600 metros se encuentra la bahía, donde se pueden conocer los manglares por medio de un puente que los atraviesa.

El agua de la bahía es color esmeralda, por los arrecifes de coral que allí se encuentran y donde se puede bucear. La playa en la mañana es extensa y en sus puntos altos hay pedregales de todos colores.

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Esteban Chévez nació ahí, es el guía turístico de la comunidad. Tania y Fátima lo buscan para visitar el cementerio indígena. Este lugar está ubicado a kilómetro y medio del pueblo.

La bahía del Ostional.

Son las 3:00 p.m. y los tres parten hacia el cementerio. Esteban lleva su vara para atrapar serpientes, Tania y Fátima solo agua. La entrada al cementerio está en buenas condiciones, pero luego es difícil transitar por él, producto de la vegetación.

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Es zona boscosa. Con dificultad logran caminar unos metros hacia los puntos donde se hicieron las excavaciones. Esteban logra encontrar los primeros huecos. “Para los años 90, un cazador vino a buscar cusucos y haciendo un hoyo para encontrarlo, halló una piedra de jade en forma de espadita. Este le dijo a otro señor del Ostional que había encontrado este objeto”.

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Relata que más gente vino a escarbar de noche y encontraron más reliquias y así se fue corriendo la voz. “La gente del pueblo comenzó a escarbar sin control, escogían un punto y hacían un hueco sin saber si encontrarían algo”.

Narra que en los huecos profundos que hizo la gente se encontraban piedras de moler y debajo había filas de objetos hechos con jade.

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“Personas de Costa Rica vinieron a comprar los ornamentos que descubrían. La gente comenzó a vender todo, claro, la gente emocionada en ese momento porque era dinero fácil. A veces se encontraron huesos y cráneos intactos”, prosigue.

Un muelle fue construido entre los manglares.

Esteban dice que en las zonas también hay indicios de asentamientos, ubicados principalmente a orillas de los ríos. “Hay como monumentos de tierra y conchas de mar que no se explica cómo llegaron tan lejos del mar, entonces, la hipótesis es que humanos los trajeron”.

Precisa que el color de la cerámica era anaranjada. Por los caminos que abren en medio del bosque, el guía y las turistas van atentos por si encuentran restos de artesanías.

Esteban supone que los indígenas que habitaron estas tierras eran liderados por el cacique Papagayo, un líder que gobernó en lo que hoy es territorio de Costa Rica.

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“La explotación de las tumbas indígenas duró alrededor de dos meses”, dice el guía.

Alrededor de los huecos, la tierra es blanca y suave, como cal. Esteban dice que hubo reportes de que algunos de los pobladores que saquearon tumbas presentaron síntomas de fiebre.

Desembocadura del río Ostional hacia el océano Pacífico.

“Uno de mis hermanos mayores, que estuvo en esta zona, todavía conserva un jade, una piedra verde. Le han ofrecido bastante dinero, como 500 dólares por la pieza, pero no la vende”, señala.

Dice que además salían otras piedras celestes y blancas, también otras reliquias , como estatuas con forma de rostro humano. Sin embargo, dentro de los hoyos, los saqueadores a veces afirmaban escuchar voces que decían sus nombres.

Esteban asegura que los dueños de las propiedades prohibieron que se siguiera escarbando. Posteriormente vinieron arqueólogos y determinaron que podría haber más tumbas, incluso, podría estar la de un jefe indígena en la punta del cerro.

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Los huecos son difíciles de ver, ya que la vegetación es exuberante, incluso, Esteban pierde el camino por unos minutos.

El Ostional es un destino de desove de las tortugas marina, en la imagen una tortuga paslama buscando donde desovar.

De vez en cuando le dan vueltas a piedras que les parecen diferentes e intentan voltear piedras de mediano tamaño, para ver si encuentran algún tesoro indígena.

Árboles frondosos llamados panamá se encuentran en el camino y debajo de ellos hay grandes huecos. Ahí Tania y Fátima encuentran una piedra de tamaño mediano, con evidencia de que fue modificada en algún momento por una persona. Es difícil precisar qué representa. Es pesada, de color café, mismo tono de las artesanías de barro. Para Fátima y Tania no tiene ninguna forma.

La piedra tiene algunas líneas talladas y en uno de sus extremos dos curvas perfectas que dejan una punta cuadrada, como hechas por un carpintero.

Esa piedra es la que quisieron llevarse. De regreso al pueblo, Esteban se lamenta y dice que hay que rescatar el cementerio, limpiar la entrada, señalar los huecos y traer personas para que lo conozcan.

El petróleo

El Ostional ofrece muchas aventuras. En esa misma zona del cementerio, se pueden encontrar tubos que quedaron de un antiguo proyecto de exploración petrolera.

Un tiempo de relax

Acercándose a los objetos, se siente un olor a gas. Para estar convencida, Fátima le pide a Tania que la cargue para poder oler en la punta del tubo de respiración que está a cientos de metros bajo tierra.

El turismo en el Ostional está creciendo a pesar de las dificultades.

“Sí, se siente el olor a gas”, afirma Fátima. Esteban explica que ese proyecto se realizó hace muchos años y que fue dejado, supuestamente porque el petróleo que encontraron está muy crudo para usarse.