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El comienzo de la etapa escolar para los niños en el primer ciclo de Educación Infantil supone un importante cambio en sus rutinas, incluso para quienes ya han pasado por la experiencia previa de asistir a una guardería o maternal y, por lo tanto, han experimentado la separación del entorno familiar y figura de apego (madre, padre o cuidador primario) . Los niños deben empezar a familiarizarse con otros adultos distintos a los habituales, aprender a moverse con soltura en un espacio diferente, adquirir nuevos modelos de comportamiento y acatar normas de convivencia y conducta más exigentes. Este proceso es a lo que llamamos período de adaptación.

El período de adaptación es una etapa de socialización en la que el niño pasa de un entorno familiar a uno totalmente desconocido sin estar acostumbrado a separarse de su familia. Es un cambio mediante el cual el niño va asimilando tanto los inconvenientes como las ventajas de la separación porque esta le va a suponer adquirir y afianzar sucesivamente su autonomía personal y nivel de socialización, pilares básicos para la estructuración de su personalidad.

Este cambio no tiene que ser traumático, pero sí requiere tiempo. El período de adaptación durará aproximadamente dos semanas, aunque “entre el 10% y el 20% de los escolares pueden mantenerlas a lo largo del primer mes de estancia en la escuela”, esto dependerá de factores como: la edad del niño, su grado de madurez, su carácter y de un factor crucial en esta etapa que es la actitud de los padres.

Las reacciones normales ante una adaptación son:

1 Desde el punto de vista somático pueden tener alteraciones de sueño, de alimentación, vómitos…

2 Algunos sienten ansiedad ante la separación y pueden sentir abandono, miedo o pueden tener comportamientos agresivos.

3 Desde el punto de vista afectivo y social pueden llorar, negarse a ser atendidos por extraños; aislarse y no relacionarse; aferrarse a objetos que traigan de casa; apegarse más a los padres;

Cuando hablamos de la separación mutua de niño-familia, entendemos que no solo se adapta el niño, sino que también los padres van a tener que adaptarse.

Recomendaciones para los padres

Comenzar la adaptación en casa: para que el inicio de la escuela no suponga un cambio brusco en los hábitos diarios del niño, es necesario, en las semanas previas, adaptar de forma progresiva los horarios de sueño y las comidas. También es recomendable no introducir cambios importantes durante el período de adaptación, es mejor que estas modificaciones se hagan antes o después de esta etapa adaptativa.

Crear ilusión: visitar el colegio con el niño antes de empezar las clases, de modo que después pueda reconocer el espacio o preparar con ellos el material que deben llevar son algunas actividades que predisponen al niño a ilusionarse con esta nueva etapa de su vida.

Desdramatizar las despedidas: las despedidas deben ser breves y alegres. Es recomendable evitar los chantajes afectivos de tipo “si lloras me pongo triste” y mentir al niño con frases como “vengo enseguida”, “me estaciono y ahora vuelvo” o irse sin que se dé cuenta. Hay que recordarle siempre que se volverá a recogerle. En el caso de situaciones de tensión, con llantos y rabietas, se debe responder con ternura y comprensión, pero con firmeza.

Manifestar una actitud positiva: es necesario evitar los comentarios negativos o utilizar el colegio como amenaza. Para transmitirle felicidad y tranquilidad es recomendable contarle cosas buenas del colegio, hablarle de las actividades divertidas que puede hacer en el aula o de todos los amigos nuevos que puede encontrar.

Licenciada Alejandra I. Domínguez León
Psicóloga Educativa