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Desde la noche del viernes 19 de enero, los peregrinos visitan el santuario, donde participan en la vigilia y pernoctan en casas de familiares, amigos y vecinos que les dan posada, otros se ubican en los alrededores del templo y hay muchos que duermen dentro de los vehículos, corredores de las casas y hasta en el parque de este pequeño poblado colonial.

A las 10:00 a.m. del día 20 de enero, en medio de aplausos, repique de campanas y estallido de cohetes, la imagen del Señor de los Milagros baja de su camerín y sale en solemne procesión por las principales calles de esta ciudad, acompañada por miles de fieles devotos.

Después de casi dos horas de peregrinación, el Cristo ensangrentado alzado en hombros por miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros, regresa al santuario, donde el cura párroco Juan Amílcar Lazo Rivera ofrece la homilía en homenaje al patrón de los segovianos.

La tradición de sacar en procesión la imagen del Señor de los Milagros, fue inspirada por monseñor Nicolás Antonio Madrigal, párroco de Ocotal, a inicios de la década de 1950 y continuó aún después de su muerte en 1977.

Peregrinación. Los devotos viene incluso desde El Salvador, estos fieles caminaron casi 30 kilïmetros desde su comunidad de susucayån, para estar presentes en las fiestas de ciudad antigua. Foto: Orlando Valenzuela.

El cura párroco Juan Amílcar dice en la víspera de esta tradición, que “la gente viene a Ciudad Antigua movida por un acto de fe en el Señor de los Milagros, porque la gente se sacrifica, camina grandes distancias, vienen a pagar sus promesas y agradecer por los milagros concedidos”.