•   Lausana, Suiza  |
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  • Dinamarca / EFE

La escena puede resultar familiar para muchos: una familia se reúne alrededor de una mesa tras la muerte de un pariente para intercambiar recuerdos. Salvo que aquí revelan un secreto estremecedor: un pasado nazi.

Para Ulrich Gantz, esa jornada de 2002 que siguió al fallecimiento de su padre estará marcada para siempre por un dolor excepcional, pues sobre la mesa había dos bolsas con documentos que revelaban que su padre había pertenecido durante la guerra a los Einsatzgruppen, los comandos de la muerte del régimen nazi.

Él le había pedido en varias ocasiones a su padre, Helmut, que le contara su experiencia durante esos complicados años, pero este siempre se protegía tras un muro de silencio.

"Todas las respuestas que esperas de tu padre están ahí": Ulrich Gantz aún recuerda las palabras de la segunda esposa de su padre cuando le entregó los documentos que daban muestra de la participación de Helmut, junto a su unidad, en la ejecución de decenas de miles de personas en Bielorrusia a comienzos de los años 1940.

Ulrich, hoy septuagenario, no puede ocultar su emoción cuando habla de ese día, durante un encuentro en un museo de Lausana con motivo del Día del Recuerdo del Holocausto, el 27 de enero.

Frente a un público compuesto principalmente por estudiantes de secundaria, a Ulrich Gantz se le une en el escenario Barbara Brix, cuyo padre también sirvió en los Einsatzgruppen, fundamentales en la "Solución Final", el plan de los nazis para exterminar a los judíos.

En el encuentro, organizado por la asociación suiza CICAD (Coordinación Intercomunitaria contra el Antisemitismo y la Difamación), participan también hijos de resistentes franceses asesinados por los nazis, como Jean-Michel Gaussot e Yvonne Cossu.

"¿Dónde está la línea roja?"

Sus testimonios forman parte de un amplio esfuerzo destinado a combatir la propaganda revisionista y "ciertas ideologías nefastas y nauseabundas" que permiten que perdure la negación de Holocausto, declaró a la AFP Johanne Gurfinkiel, secretario general de la CICAD.

"Actualmente hay propagandistas del negacionismo que [...] se esfuerzan por recordar que esta historia no existe, que las cámaras de gas son una invención", añade. "Eso quiere decir que esta cuestión sigue estando de actualidad, que es necesario recordar los hechos históricos".

Para Ulrich Gantz, la carga emocional generada por el relato del pasado nazi de su padre no fue el único obstáculo que tuvo que superar antes de aceptar participar en este encuentro.

También tuvo que romper la promesa hecha a su hermano de no revelar nunca en público las acusaciones contra su padre.

Su hermano incluso quería quemar los documentos que vinculaban a su padre con las ejecuciones.

Encuentro en un museo de Lausana con motivo del Día del Recuerdo del Holocausto, el 27 de enero.

"Es una pregunta que me planteo y que creo que todo el mundo aquí debe enfrentar: '¿Cuándo debo decir no? ¿Dónde está la línea roja? ¿Cuándo debo decir no y qué necesito para poder decirlo?'".

Tras la guerra, los fiscales reconocieron que no disponían de suficientes pruebas para condenar a Helmut Gantz, según su hijo y la CICAD.

Barbara Brix imaginaba que su padre empleaba sus competencias de médico durante la guerra para cuidar a los heridos, hasta que descubrió la verdad.

"Cuando me enteré de quién era, de que había formado parte de los Einsatzgruppen, me planteé un montón de preguntas a mí misma y hay una que sigo haciéndome: '¿Cómo habría actuado yo?'".

Los mismos valores

Jean-Michel Gaussot nunca conoció a su padre, a quien los nazis internaron en el campo de concentración de Neuengamme, en 1944, muriendo un año después.

Para este exdiplomático, participar en un encuentro como el de Lausana es un esfuerzo menor a nivel emocional, pues acude a contar la historia de un padre heroico, no a desvelar un secreto de familia vergonzoso.

Está convencido de que reunir a los descendientes de los nazis y a los hijos de sus víctimas contribuye a reforzar la importancia de un relato histórico honesto.

"Entre nosotros hay una verdadera cooperación porque resulta que nuestros dos amigos alemanes, hijos de nazis, y nosotros compartimos los mismos valores".