Luis Galeano
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IV PARTE

Roberto Rivas Reyes, Presidente del Consejo Supremo Electoral, CSE, negoció directamente con Reynaldo Valenzuela Castillo la venta de la finca “La Garnacha”, mientras movía su influencia para conseguir que el Estado pagara una indemnización a su madre, Josefa Reyes.

Documentos en manos de EL NUEVO DIARIO demuestran que las negociaciones relacionadas con la compra, venta e indemnización de la finca La Garnacha, se realizaron en las oficinas de la Comisión de Promoción Social Arquidiocesana, Coprosa, de Managua.

En la Oficina de Cuantificación de Indemnizaciones, OCI, existen dos testimonios escritos que forman parte del expediente del caso “Josefa Reyes de Rivas”: el primero es de Reynaldo Valenzuela Castillo, de fecha 7 de noviembre de 1994, y el segundo es de Gonzalo Navarro Alonso, un abogado y notario de la ciudad de Matagalpa, del 13 de marzo de 1995.

Reynaldo Valenzuela Castillo, padre del entonces delegado del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria, INRA, Héctor Valenzuela Úbeda, obtuvo Ranchería en 1992, luego de que se la comprara a ex miembros de la Resistencia, liderados por una familia de apellido Valdés.

Tablada repartiendo títulos

Valenzuela señala en su testimonio que los ex miembros de la Resistencia, que eran los que estaban en posesión de la hacienda Ranchería, de la que formaba parte La Garnacha, le propusieron la venta de sus tierras, las cuales habían obtenido gracias a títulos que les había entregado Gustavo Tablada, funcionario del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria, INRA.

Sin embargo, sabiendo que las fincas habían sido de la familia Reyes, se dedicó a consultar la situación de las propiedades para ver si valía o no la pena hacer el negocio.

Fue en ese proceso de consulta que recibió una llamada de Armando Reyes desde California, Estados Unidos, quien le recomendó que no le comprara a los ex Resistencia, sino a los Reyes, “para tener la finca legal”.

Posterior a esa conversación, agrega Valenzuela, y luego de reunirse con uno de los hijos de Armando Reyes en Masaya, éste le indicó que una de las dueñas de la propiedad era doña Chepita, y que si quería localizarla, tenía que llegar a Managua, hasta las oficinas de Coprosa, donde estaba un hijo de ella, llamado Roberto, quien era “su apoderado”.

“Hablé con ellos y me contestaron que sí (la vendían), que con mucho gusto haríamos la transacción, porque ellos no tenían ninguna esperanza de recuperar esa propiedad y que tampoco sabían nada de fincas, y que eso sería un gran problema para ellos”, dice el testimonio.

Cuando hablaron de precios, según Valenzuela, se acordó que entregaría 200 dólares por cada manzana y la misma cantidad a los ex Resistencia. El trato estaba hecho.

Valenzuela tomó posesión de la finca sin escritura, y tiempo después, cuando llegó donde Roberto Rivas para elaborarla, “éste me dijo que no me preocupara, que siguiera trabajando la finca, porque yo prácticamente tenía la posesión, y que siempre había arreglo, pero que lo dejáramos para otro día”. En ese momento Reynaldo Valenzuela le llevaba 40 mil dólares, que era la prima pactada.

Un día después de ese encuentro, según el testimonio, la finca fue invadida nuevamente. Reynaldo gestionó con Álvaro Fiallos y con Byron Alegría, Director y Subdirector del INRA, y logró sacar a los invasores. “Yo los trasladé a todos ellos a los lugares que les asignaron, haciendo gastos extraordinarios, pagando mejoras, casas, huertas y un sinnúmero de gastos de toda clase”, señala el testimonio.

El “juego sucio”

Le dieron posesión nuevamente de la finca y visitó a Rivas en compañía de Byron Alegría, para hacer lo de la escritura, a lo cual respondió que esperaba que el gobierno le pagara todo el inventario que había en la finca al momento de la confiscación.

“Un día me llamaron de Reforma Agraria de Managua, y me dijo el ministro Álvaro Fiallos que la finca sería entregada a los Reyes, porque ellos habían conseguido por medio de influencias la entrega de la finca, a lo cual yo pregunté que cómo quedaría mi caso, y me contestó que yo tenía mi posesión y mis derechos; y que siguiera trabajando, que después me enteraría qué pasaría”, dice el testimonio de Valenzuela.

“Es decir, estos señores me usaron para un juego demasiado sucio. También hago mención de que todo lo que hice fue con la más sana intención, porque soy un hombre honesto, honrado, por lo tanto soy incapaz de reclamar que me vendan las tierras”, se lamentó Valenzuela, quien dijo no tener más interés en hacer el negocio y que lo único que quería era que le pagaran lo que había invertido.

Más tarde la compró

Sin embargo, Valenzuela obtuvo tiempo después Ranchería y La Garnacha, gracias a una sentencia judicial de noviembre de 1996. En una entrevista con END, dijo estar sorprendido de que hayan cobrado al Estado 9.2 millones de córdobas por su finca. El testimonio de Valenzuela lo recoge intacto el abogado Gonzalo Navarro Alonso, quien dice haberlo acompañado a los encuentros con Rivas.

“Caso para galería de la corrupción”, dice Estrada

El Procurador General de la República, Hernán Estrada, afirmó que el caso del pago indebido de 9.2 millones de córdobas a Josefa Reyes, madre de Roberto Rivas Reyes, es uno de los tantos actos de corrupción de las administraciones pasadas, que será colgado en una “galería o memorial” de acciones de funcionarios públicos contra los bienes del Estado, que prepara él mismo, pero no ejercerá acciones para resarcir el daño al erario.

“Todo eso fue en las anteriores administraciones. Yo lo que estoy haciendo es un museo digital, un memorial de la corrupción, porque esto es un caso de los centenares que se dieron en el pasado”, dijo Estrada al consultarle sobre las publicaciones de END relacionados con el pago por la finca La Garnacha.

“Es cierto, pero con componente político”

Para Estrada, las publicaciones han develado de manera detallada uno de los casos de corrupción de los gobiernos anteriores al que preside Daniel Ortega, pero sugiere que no debe ser el único que se publique tan ampliamente, porque hacerlo sería olvidar los demás que también son igual o más graves que La Garnacha.

“He hablado con Gonzalo Norori (Director de la carrera de Comunicación Social de la UCA) y con los noruegos (que financian la lucha contra la corrupción) para hacer esa galería, porque éste es un caso que particularmente a ustedes les interesa, porque tiene un componente político, pero a mí me interesan todos”, dijo Estrada.

Se le indicó que la corrupción no tiene color político y que EL NUEVO DIARIO se ha caracterizado por publicar las irregularidades contra el erario en todos y cada uno de los gobiernos, y respondió: “Lo que te quiero decir es que, además de ese, hay casos, por ejemplo, de la Nueva Era, y que pueden verlos, porque no es sólo el caso de La Garnacha el que tendría que importarles a ustedes también”.

¿Qué puede hacer la Procuraduría, porque a diferencia de la Contraloría para ustedes los casos no caducan?
“En primer lugar, tenés que reconocer que te hemos colaborado con el trabajo de investigación que han hecho, porque hay un principio de transparencia, de colaboración y de comunicación, para apoyarlos desde el punto de vista institucional y espero que lo hagas no sólo en este caso, sino que lo hagas extensivo en todos los casos que heredamos”.

“¿Qué vamos a hacer?, yo te diría: ¿Qué hemos estado haciendo? Montelimar es un caso de esos, Geosa es otro caso, Unión Fenosa es otro, es decir, tenemos centenares, hombre”.

Pero en el caso específico de La Garnacha, ¿qué pueden hacer? ¿van a llamar a los que pagaron indebidamente? ¿a los que cobraron?
Es que a todos los estamos llamando, hombre, no sólo a los de La Garnacha, a todos, y por eso los hemos visibilizado en internet, para que la gente sepa de los activos que tiene el Estado nicaragüense, porque es uno de los centenares de casos que nos dejaron aquí.

EL NUEVO DIARIO ha gestionado en diversos momentos una entrevista con el titular del CSE, pero no ha contestado positivamente.

Mañana

* ¿Habló alguien directamente con la presidenta Violeta Barrios de Chamorro para pagar indemnización a Chepita Reyes?