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“A diario recepcionamos casos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar”, nos dice Karen Báez Morales, del colectivo de mujeres Itza-Somoto, organización que vela por los derechos de las mujeres y que está en el proceso de construcción de un albergue para mujeres maltratadas.

Según Báez, hasta el momento han atendido a 250 mujeres en el período de enero a mayo del presente año, enfatizando que su actual preocupación, es el incremento de violaciones a menores de edad en esa zona.

“Por lo general son violaciones a niñas de 14 y 15 años, no sólo en Somoto, también se ha incrementado en el municipio de Telpaneca y San Juan del Río Coco. En su mayoría son casos en las zonas rurales y por sus limitantes económicas, muchas no denuncian y el caso queda en la impunidad. Otras que logran hacer la acusación no vienen a dar seguimiento al proceso judicial por la lejanía de sus lugares de origen”, dijo nuestra entrevistada.

Señaló que el maltrato a la mujer se plasma de diversas formas, por la sumisión económica, por el abuso sexual y el golpe. “Algunas de las afectadas dicen que sólo fue un golpe, que sólo es una falta menor, pero si hoy te golpeó mañana te mata. Por eso tratamos de hacer conciencia de la necesidad de la denuncia”.

Hombres no responden por sus hijos

Ivania Auxiliadora Padilla, fundadora Itza-Somoto y educadora social, señala que diariamente se reporta un alto índice de mujeres violentadas, pero también de quienes piden la pensión alimenticia para sus hijas o hijos.

“El problema es que nosotras no somos respaldadas por leyes contundentes, y leyes como la 623 o de Responsabilidad Paterna y Materna no existen, pues con facilidad los irresponsables niegan la paternidad”, dijo Padilla.

Menciona que así se violentaba la dignidad de la mujer a pesar de ser parte importante de la sociedad y no se da el respeto que se merece. Por tanto vieron la necesidad de crear un espacio de ayuda legal y psicológica para las mujeres de Somoto, y formar a las mujeres en sus derechos políticos y sociales entre otros, pero también la necesidad de un lugar para alejar a las mujeres de la violencia de sus parejas, por lo que se planeó el albergue el cual será creado con la ayuda financiera de la cooperación española.

Intervención contra la violencia

Según Adilia Medina, psicóloga y educadora de enseñanza primaria, la edificación de un albergue es parte del proyecto de prevención e intervención integral ante la violencia hacia las mujeres, con enfoque en derechos humanos. El objetivo de la iniciativa es establecer igualdad de derechos entre hombres y mujeres, superando la violencia de género y su expresión máxima que es el femicidio.

El albergue tendrá una capacidad máxima para 30 mujeres y sus hijos, en situación de alto riesgo. Para cubrir algunas necesidades de quienes sean alojadas, impulsarán una campaña de recolección de ropa, alimentos y juguetes didácticos como aporte de esta iniciativa.

Con el proyecto se pretende, tanto en Somoto como en el proyecto de Managua, atender anualmente a 2 mil mujeres y 20 parejas jóvenes como parte de la prevención de la violencia. La metodología utilizada brindará acompañamiento a las víctimas de la violencia intrafamiliar y sexual, su participación en grupos de reflexión y autoayuda, así como impulsar políticas de género, todo con el propósito de poner límites a conductas agresivas masculinas. Esto para el establecimiento de nuevas relaciones de respeto, equidad y género con la pareja, en la familia y las comunidades.

“Esperamos que todos los ciudadanos seamos parte de la reducción de la violencia en este municipio. Es prioritario trabajar en conjunto con los autores sociales y las autoridades municipales para la sostenibilidad del albergue”, sostuvo Padilla.

Impunidad debe reducirse

Bertha Inés Cabrales, directora de Itza, expresa que su organización tiene el objetivo de trabajar en la detección de violencia y abuso sexual, tratando de coordinar con las fiscales para la defensa de las víctimas y obtener sentencias duras para los victimarios.

“Hasta el momento somos el único centro especializado en este tema para este municipio. Inicialmente hubo recelos por parte de las autoridades al solicitar resoluciones a favor de las víctimas y facilidades en los trámites a la hora de dictaminar las sentencias. Esto sin embargo, se ha venido superando”, comentó Cabrales.

Menciona que algunas mujeres creen que de decir a sus maridos que no les peguen, serán más violentos con ellas, o que al no soportar el maltrato dejarán de darles para la comida, pensamientos que son signos de falta de conciencia de su situación, ya que ser ciudadana es no permitir todo ese abuso.

“También hay que eliminar la impunidad. Muchas personas se miran atrapadas en las relaciones de pareja creyendo que el marido tiene toda la propiedad sobre ella, situación de la cual es más difícil salir cuando se mira que hay impunidad”, dijo Cabrales considerando la cooperación de las autoridades un eje importante para lograr restablecer tanto los derechos como la confianza de las mujeres.

La cooperación española

Monserrat Julve Rodríguez, representante en Nicaragua de ONG española Asociación de Cooperación con el Sur, Acsur Las Segovias, encabeza a la organización enlace entre el apoyo financiero español con las organizaciones nicaragüenses, siendo responsable de la buena gestión y marcha del proyecto.

“Acsur --organización con más de 20 años trabajando en Nicaragua-- acompaña los esfuerzos de los nicaragüenses en el mejoramiento de sus condiciones de vida. Entre los ejes que trabaja están la equidad de género y el tema de la violencia contra la mujer, el desarrollo rural, la seguridad y la soberanía alimentaria, así también acompañan esfuerzos sobre ciudadanía y participación democrática de los ciudadanos, además del hábitat sostenible saludable”, expresó.

“Pensamos que las cosas deben cambiar y juntamos esfuerzos para ello. En el proyecto de Itza, iniciado el 1 de noviembre, y el albergue, se invierten 350 mil euros a ejecutarse en dos años”, agregó.

Indicó que el proyecto tiene una parte de atención integral y otra en prevención, por lo cual se seleccionó al colectivo Itza, que ya tenía varios años trabajando en Somoto. Sin embargo, el hecho de ponerlo ahí no significaba que en otros lugares no hubiese la misma necesidad, pero con Itza, el trabajo ya estaba consolidado, teniendo el apoyo de la Alcaldía municipal que se comprometió con la ciudadanía y donó un terreno para construir el centro de atención. Este se conceptualiza como un lugar de protección para ayudar a las personas a salir del espiral de violencia en que viven y recuperar sus condiciones de vida normales.

En el país además del proyecto con el colectivo de mujeres de Somoto, dan acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia, y en la prevención. También tienen otros proyectos con el Instituto de Mujer y Comunidad en Estela, proyecto de semillas criollas y mejoramiento participativo. Se agrega proyectos de prevención a desastres.

La primera piedra

El pasado 10 de julio la representante de Acsur, junto al embajador de España, Antonio Pérez Hernández, pusieron la primera piedra del albergue y dijo que este año se cumple el 25 Aniversario de la relación de la oficina de cooperación española en Nicaragua.

“Damos importancia al enfoque de género. Los datos sobre violencia de género son aterradores e inaceptables, porque no es posible vivir con esas cifras. La discriminación contra la mujer y sus formas más extremas de violencia, son sencillamente inaceptables y todos a nivel internacional, debemos tener una reacción para luchas contra esa lacra”, recalcó el diplomático.

El embajador comentó que a nivel internacional, se ha avanzado mucho en los últimos años en relación con ese problema contra el cual se ha lanzado un ataque desde el ámbito legislativo de cada nación y se ha plasmado en los objetivos del milenio de ONU.

“Las leyes e instrumentos están ahí, lo que hace falta es que se cumpla la voluntad política de los gobiernos en primera instancia, aunque la labor es de todos. Aquí –en Nicaragua-- la sociedad civil organizada cumple una función importante y sus medios de comunicación son claves para la denuncia permanente de abusos e impunidades”, expresó Pérez Hernández, recordando que
en España también se ha avanzado en lo que significa este problema.

El albergue estará terminado en siete meses y se construirá otro en Managua, específicamente en el distrito IV.

La cooperación española representa entre el 2000 y 2008 más de 1 mil millones de dólares en inversión social en Nicaragua. En nuestro país apoyan a 70 organizaciones no gubernamentales, impulsando más de 90 proyectos en todos los sectores y todos los departamentos del país con especial atención a elementos sociales básicos como son la salud, la educación y el abastecimiento de agua potable, pero también a los temas de gobernabilidad considerados muy importantes para ese país donante.