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Sólo nombrar el barrio San Judas produce escozor a los managuas y a quienes han escuchado hablar de él. Pisar sus calles asfaltadas y otras aún polvosas y ajenas a las acciones de la ingeniería puede resultar incómodo y hasta mortal, peor aún si nos abriga el manto profundo de la noche.

A diario vemos, leemos y escuchamos noticias acerca de las andanzas de los integrantes de las temidas pandillas que se han apropiado de este lugar y han hecho de él un paraíso del delito. La sangre ha teñido sus avenidas, sus habitantes han sido vilipendiados, sus casas violentadas y sus visitantes tratados descortésmente.

Sin embargo, en esa incubadora de mitos urbanos de violencia, destrucción y muerte, fue gestado, acogido y puesto en marcha un loable proyecto encaminado a dar respuestas a la clase pobre de San Judas, en aras de dotar a sus habitantes de las herramientas necesarias para ganarse el pan de cada día. Estamos hablando del Centro de Promoción de la Mujer “Sor María Romero”.

Origen del Centro

Sor María Romero Meneses era nicaragüense y provenía de una familia adinerada, sin embargo, dejó todos los bienes que el mundo le ofrecía en bandeja de plata, para correr tras un ideal. En busca de ese anhelo descubrió su vocación religiosa y decidió ingresar a una orden.

La Congregación Salesiana Hijas de María Auxiliadora extendió sus brazos y arrulló en su regazo a esta nueva sierva de Dios.

Por razones propias de su vida misionera, Sor María Romero fue trasladada a Costa Rica, lugar en el que sus prodigios fueron palpables y donde vivió la mayor parte de su vida dedicada a socorrer a los más desconsolados, abatidos y rechazados.

Su vocación de servicio la llevó a fundar varios centros de ayuda para indigentes que se encontraban en el desamparo. Asimismo, todos sus estudiosos plantean que tenía un aura de santidad inigualable, y que siempre confiaba en la providencia divina para conquistar los bienes necesarios para materializar sus proyectos. Ese empeño de ayudar ha servido como ejemplo e inspiración para muchas otras religiosas que han emulado la obra de Sor María Romero.

Sor Emilia Rachela y su huella imborrable

En Nicaragua, la emblemática Sor Emilia Rachela (reconocida por dirigir La Estudiantina del colegio María Mazzarello), se empecinó en crear un proyecto que beneficiara a un sector sensible de la sociedad y que tuviera como meta retomar el lema salesiano de Don Bosco: “Formar buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Con ese horizonte en mente surgió la idea de fundar un centro educativo en el barrio San Judas, donde se impartiera clases a niños y a jóvenes del sector.

Una vez definida la tarea, Sor Emilia inició a tocar puertas y puertas en busca de financiamiento. La misión resultó difícil, pero no imposible.

En medio de respuestas negativas, frases alentadoras y apoyo incondicional, un benefactor donó el terreno donde hoy está ubicado el Centro de la Promoción de la Mujer “Sor María Romero”, de los Raspados Loly, siete cuadras al sur, dos cuadras al este y tres al sur.

¿Por qué Centro de Promoción de la Mujer?

El proyecto recibió este nombre gracias a que Sor María Romero fue una mujer insigne, luchadora y emprendedora, que siempre promulgó la superación de la mujer y buscó la apertura de espacios que le permitieran hacerse camino en la sociedad.

La primera beata de nuestro país se convirtió en un apoyo incondicional para las mujeres en Costa Rica, pues en los centros que fundó, donde educaban a niños pobres, en su mayoría hijos de madres solteras, también brindaban atención médica y alimentos. Además, edificó “Casa Maín”, donde acogía a mujeres jóvenes que vivían en la calle.

Por todas estas acciones en pro del género, la Unión de Mujeres Americanas la nombró “Mujer del Año”, en 1968.

El quehacer del centro

Actualmente, el centro es regentado por las hermanas salesianas Hijas de María Auxiliadora, capítulo Nicaragua.

El Colegio Sor María Romero atiende los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria, lo que es de gran beneficio para la población de San Judas y de sectores aledaños, por la cercanía del centro y por la calidad de la educación.

“Nos esforzamos por brindar una educación de primera calidad; para ello contamos con un cuerpo docente altamente calificado y comprometido con la labor social del proyecto. Además, estamos en contacto directo con la comunidad, para conocer sus demandas y darles respuestas”, aseguró una de las religiosas Hijas de María Auxiliadora.

Asimismo, el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) avaló a este centro para que en él se impartieran carreras técnicas.

Cursos técnicos: preparando para el mundo laboral

La oferta académica es variada, y pone a la disposición del público las siguientes carreras: Contabilidad, Secretariado Ejecutivo, Habilitación de inglés y Operador de Microcomputadora. Estas carreras duran entre uno y dos años, según el caso. Lo esencial del currículo del centro es que sus cursos son cortos, pero intensivos y de calidad, lo que garantiza que el egresado cuente con los conocimientos necesarios para desarrollarse en el campo laboral.

Otros cursos de interés

Por otro lado, para aquellas personas interesadas en aprender oficios no académicos, las hermanas salesianas han abierto cursos de belleza y de manualidades. Sin olvidar que para los aficionados a la música están brindando clases de guitarra. Así que hay una carrera para cada aspiración y un oficio para cada necesidad. No hay pretexto para no buscar una vía de superación. Para la comunidad salesiana, la mayor satisfacción es saber que el quehacer del centro se constituye en una herramienta básica para que sus alumnos obtengan una fuente de ingresos económicos, para paliar la crisis que enfrentamos en Nicaragua.

Infraestructura de lujo

Las instalaciones del Centro de Promoción de la Mujer “Sor María Romero” son modernas, seguras y de calidad.

Cuenta con aulas de computación, salones para enseñar belleza, talleres de manualidades y un gimnasio techado con capacidad para 5,000 personas.

El gimnasio de este centro ha sido escenario de competencias nacionales e internacionales, por su comodidad y seguridad, así, albergó competencias de los Juegos Infantiles Codicader 2004, donde participaron estudiantes de la región centroamericana.

Gratitud a Dios y a los benefactores

El Centro de Promoción de la Mujer actualmente depende de benefactores que colaboran para que los cursos sean una realidad, pues el importe que los estudiantes hacen es significativo, por ello una de sus grandes metas es alcanzar la autosostenibilidad.

Asimismo, las hermanas desean que haya una mayor promoción del centro, para que el número de personas que se benefician con su oferta educativa aumente.

En la actualidad hay una amplia oferta de cursos. Todos son accesibles y destinados a los sectores más desprotegidos. Para mayor información de esas oportunidades de cursos se puede indagar visitando ese centro de estudios, en su página web: http://sormariaromero.ar.com y también a través de los teléfonos 22602235 y 22602362.

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