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Ante la constante preocupación de que las antenas fijas instaladas en el país por las compañías telefónicas Claro y Movistar puedan afectar la salud humana, debido a las radiofrecuencias que permiten la comunicación celular, los directivos de ambas compañías aclararon que de acuerdo con los diversos estudios, certificados por la Organización Mundial de la Salud, OMS, no existe evidencia científica de que esas señales provoquen algún tipo de patología.

Las antenas fijas o estaciones de bases transmiten información mediante señales de radiofrecuencia, lo que permite la comunicación de los usuarios de telefonía celular de Claro y Movistar.

Con la proliferación de esas estructuras en nuestro país, a mediados de los años noventa, también se ha incrementado el temor de los pobladores – principalmente quienes habitan cerca –, de que los efectos de esas ondas electromagnéticas provoquen daño a la salud.

El temor de la población

EL NUEVO DIARIO ha recibido en diversas ocasiones, quejas de los pobladores sobre la instalación de las antenas. En noviembre de 2002, la entonces compañía telefónica PCS Digital instaló varias estaciones de base en zonas residenciales de la capital, lo que despertó la preocupación de los vecinos, que denunciaron ante este rotativo su temor de presuntos daños a la salud como efecto de las radiofrecuencias.

La semana pasada, pobladores del reparto San Patricio, ubicado sobre la Carretera Sur, y vecinos de El Castillo, ubicado en el departamento de Río San Juan, nuevamente se quejaron ante END de que la empresa Movistar está instalando una antena en cada lugar, y por eso temen efectos adversos que provoquen daños a la salud de las nuevas generaciones.

Joaquín González, habitante del reparto, explicó que la comunidad preocupada se reunió y enviaron una carta al Director General de Movistar, Juan Manuel Argüello, en donde le solicitan que cancele la instalación de la antena. Mientras que en San Carlos, los pobladores dicen temer por los infantes de una escuela, ubicada cerca de donde Movistar instalará la otra antena.

La versión de Movistar

Matías Señorán Villalba, Gerente de Comunicación e Imagen de Movistar, explicó en una entrevista a END que de acuerdo con los estudios que se han realizado en diferentes países, se ha concluido que no existen pruebas de que las radiofrecuencias dañen la salud de las personas. Recordó que también la OMS publicó un informe en donde precisa que no hay evidencia de efectos adversos.

“Yo sostengo que en realidad la gente no le tiene temor a la antena, sino a la estructura de la antena”, declaró Señorán Villalba, quien explicó que la antena es un pequeño dispositivo que mide unos 90 centímetros, el que es ubicado en la cima de la estructura metálica, la cual mide unos 40 metros de longitud y tiene forma piramidal, para evitar la caída en casos de desastres como terremotos y huracanes.

“Yo sostengo que en realidad la gente no le tiene temor a la antena, sino a la estructura de la antena”, dijo el ejecutivo de Movistar, quien agregó que al menos diez de los 40 metros de la estructura son enterrados para darle mayor seguridad a la estación de base. “Antes que se caiga una antena se va a caer todo lo demás, con una estructura piramidal es imposible”, aseveró.

De acuerdo con Señorán Villalba, Movistar cuenta con el permiso de las autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena; Aeronáutica Civil; el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos, Telcor; y de las alcaldías en donde se instalan las estaciones bases.

La versión de Claro

Por su parte, Claro emitió un comunicado en donde precisa que la operación de sus antenas de telefonía celular “cumple estrictamente con los estándares más exigentes en materia de seguridad, definidos por las entidades internacionales competentes para garantizar la exposición segura de la población, a las señales emitidas por la radio, televisión, telefonía celular, líneas de transmisión eléctrica y similares”.

Una de esas entidades, según Claro, es la Comisión Internacional sobre Protección de Radiaciones No Ionizantes, ICNIRP, la que ha emitido normativas reconocidas por la OMS. Esa comisión está conformada por un equipo de expertos científicos independientes creado para estudiar y elaborar recomendaciones sobre la protección frente a las radiaciones, tanto de ultrasonidos como de electromagnéticos estáticos, entre otros. Asimismo, Claro asegura que las estructuras de soporte de sus antenas “cumplen estrictamente con los más exigentes estándares de construcción”, pero, además, que “cumplen a cabalidad con la Ley y con todas las regulaciones exigidas por las distintas entidades de Gobierno que autorizan la construcción y operación de las estaciones celulares”.

Añaden que en las mediciones que ejecuta Telcor “para determinar los niveles de emisión de los sistemas de radio, televisión, telefonía celular y similares, se ha comprobado que en el contorno inmediato y alrededores de las estaciones celulares de Claro, existen niveles de exposición radioeléctrica totalmente seguros para la población, que se encuentran muy por debajo de los límites establecidos en las normativas nacionales e internacionales”.

OMS: no se ha comprobado daños a la salud

En ese sentido, la OMS publicó un documento en su sitio web (www.who.int), en donde aclara que se han realizado pocos estudios sobre los efectos generales en la salud humana de la exposición a campos de radiofrecuencias de las estaciones de base, pero las investigaciones dicen que no se han detectado daños a la salud de las personas a corto plazo o largo plazo.

“No hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF (radiofrecuencia) procedentes de las estaciones de base, tengan efectos adversos en la salud”, precisa la OMS.

“Los estudios con seres humanos y animales en los que se han examinado las ondas cerebrales, las funciones intelectuales y el comportamiento tras la exposición a campos de RF (radiofrecuencia), como los generados por los teléfonos móviles, no han detectado efectos adversos… no hay pruebas de que se produzcan alteraciones del sueño o de la función cardiovascular”, reza el documento.

Sin embargo, la OMS indica que a pesar que esos estudios han revelado que las radiofrecuencias de las antenas de telefonía móvil no provocan daños a la salud, esa organización seguirá fomentando investigaciones para determinar si la exposición de radiofrecuencia de los celulares podría repercutir en la salud.

Emisiones de antenas son similares al TV o la radio
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS, los estudios realizados sobre la exposición de esas radiofrecuencias a través de las antenas de telefonía móvil oscila entre los 0.002 y dos por ciento de los niveles establecidos internacionalmente, cuyos niveles inclusos son inferiores y a veces similares a los que emite los transmisores de radio o televisión.

Las emisiones de radiofrecuencias no sólo son utilizadas para la comunicación entre teléfonos móviles, pues también son usadas para los servicios de telecomunicación como la difusión de la radio y la televisión, Internet, comunicación por radio, comunicaciones satelitales, entre otros.

Las radiofrecuencias, sin embargo, no sólo son utilizadas por las telecomunicaciones, ya que se usan en los hornos microondas y los radares, puesto que son energía que se emite y por ello también se utilizan para el calentamiento y el sellado industrial.

La telefonía móvil, al igual que la radio y la televisión, emiten ondas electromagnéticas consideradas inofensivas para la salud, debido a que usan energía no ionizante. Contrario a este tipo de radiación (energía no ionizante), la energía ionizante si es peligrosa para la salud debido a la gran cantidad de energía almacenada en las ondas de alta frecuencia, como por ejemplo los rayos x, rayos gama y rayos ultravioletas.