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Pensar en reducir en forma importante el desempleo en medio de una crisis mundial y local que afecta severamente la economía de Nicaragua, parece poco creíble, pero el Centro de Promoción del Desarrollo Local y erradicación de la pobreza (Ceprodel), y el Movimiento Comunal Nicaragüense (MCN), se aprestan a lanzar una Declaración por el Derecho al Trabajo en Nicaragua.

Esto trae aparejado un Programa de Generación de Empleo y Oportunidades de Negocios que se aplicará en 16 municipalidades del país con recursos propios de ambas instituciones, lo mismo que con fondos de las alcaldías involucradas, y cierta ayuda internacional que gestionan como donaciones y créditos blandos.

El programa, diseñado para costar un poco más de seis millones de dólares, pretende aliviar el desempleo abierto y el subempleo mediante el fomento de las habilidades naturales de las personas y su relación con los recursos de cada territorio, para la creación de Iniciativas Locales de Empleo (ILE).

Estas iniciativas, de paso, fortalecerán las economías locales por la vía de la generación de impuestos, empleos, capacidades de compra, y producción de bienes y servicios indispensables como alimentos, vivienda, recreación sana y transporte, entre otros.

Espantosas cifras de desocupación

De momento, Nicaragua se acerca peligrosamente a los niveles de las dos grandes crisis de desempleo que ha vivido el país. Una ocurrió en 1993, tras la dolorosa compactación del gobierno Chamorro que recortó a las fuerzas armadas y los ministerios sociales, mientras, desmanteló irracionalmente los proyectos estratégicos de desarrollo que estaban en marcha, lo cual puso a 400 mil personas en desempleo abierto y subempleo, equivalentes al 30.9 de la población económicamente activa.

Otra fue la crisis del año 2003, que tuvo como motor a las quiebras fraudulentas de varios bancos privados y su consecuente resquebrajamiento de la confianza financiera nacional e internacional, lo que se derivó en contracción y estampida de inversiones, así como en graves daños a la economía del país, que se vio afligido por un desempleo abierto y subempleo del 26 por ciento, para una afectación total de 600 mil personas.

En enero de este año, las proyecciones de la crisis nacional y de la internacional, sumadas a los problemas de gobernabilidad, calculaban que cerraríamos 2009 con 14. 1 por ciento de desempleo abierto y un 12.7 por ciento de subempleo, para una afectación total de 900 mil personas.

Esas cifras son calculadas, dentro de una población económicamente activa que el economista Freddy Cruz Cortez, Director Ejecutivo de Consultora Empresarial Centroamericana (Cecsa), sobre la base de censos oficiales, estima en 2 millones 393 mil 368 personas, es decir, que la PEA equivale a casi la mitad de la población nacional estimada oficialmente en 5 millones 566 mil habitantes.

Y para empeorar…

Pero esto no tomaba en cuenta las suspensiones de ayuda externa y de financiamientos internacionales confirmadas a mediados de este año, ni el recorte de 943 millones de córdobas que sufrió a comienzos de julio recién pasado el Presupuesto General de la República.

Este recorte, según estimaciones del economista Dagoberto Rivera, formulador de proyectos y asesor de la Dirección Ejecutiva de Ceprodel, impactará negativamente sobre 157 mil empleos, a un promedio de mil por cada municipio del país.

Con el empleo formal prácticamente cerrado en todos lados por donde se le busque, la alternativa más real de ingresos para la gran mayoría de la población se encuentra en la emigración, o bien, en el sector informal de la economía, donde las actividades son de baja productividad, con muy pocos ingresos, sin ningún régimen de seguridad social y dentro de jornadas laborales ilimitadas, lo cual es una gran amenaza para la integración familiar y la salud social.

La gigantesca crisis económica de Estados Unidos durará dos años, y se estima que la crisis de Nicaragua se extenderá por los próximos cinco, aunque algunos pesimistas hablan hasta de seis años, pero mientras tanto, a excepción del programa de Ceprodel y del Movimiento Comunal, no se vislumbran medidas anticíclicas ni programas de compensación que mitiguen las consecuencias del desempleo.

Gestores explican sus motivaciones

-¿Por qué el Movimiento Comunal se mete al problema del desempleo y no dedica esos vigores a los grandes retos de Educación, Salud, defensa social y desarrollo comunal, que han sido sus cotos tradicionales de lucha?
-Porque es lo que más nos está “clamoreando” la gente en nuestras reuniones y asambleas con pobladores, responde Donald Pérez, coordinador nacional del MC. Además, agrega, si la familia pobre, empujada por el desempleo, convierte a sus niños y niñas en mano de obra barata, no hay educación y la salud se vuelve un clavo mucho mayor.

Sin empleo hay más depredación de especies en vías de extinción, más degradación ambiental, más delincuencia e inseguridad ciudadana. El desempleo distorsiona toda la lógica familiar, hay más maltrato doméstico, y menos viviendas, concluye Donald Pérez, cuyo movimiento tiene 31 años de experiencia, capacidad organizativa y administrativa, así como un buen tendido de cuadros a niveles local y nacional.

Miguel González Solórzano, Director Ejecutivo de Ceprodel, considera por su parte que el Programa de Generación de Empleos y Oportunidades de Negocio es el primer paso de una gran convocatoria al gobierno central, las municipalidades, los sectores sociales y los grupos financieros del país, así como a la cooperación externa. Una gran autoconvocatoria de toda la sociedad para atacar el problema del desempleo, enfatiza.

Organización para mejorar la economía

En este panorama desolador –agrega- queremos dar luces de esperanza y de optimismo con la certeza de que es posible luchar para vencer.

Porque si este pueblo ha sido capaz de organizarse exitosamente para la guerra, para la Educación, para la Salud y los deportes, ahora no tiene más remedio que organizarse para la economía, para su propio bienestar.

¿Cómo es posible que la gente de las comarcas campesinas esté comprando pollo industrial refrigerado o que estemos importando hortalizas de Costa Rica y naranjas de Honduras?, se pregunta.

Este programa intenta que, mientras se ataca el desempleo, el pueblo mejore su capacidad productiva, para no seguir sacando 20 quintales de maíz por manzana, mientras los ticos obtienen 60, para que los campesinos no ofrezcan su miel a la orilla de la carretera, “cuando agrupados pueden industrializarla y desplazar a las importaciones de frascos de miel extranjera en los supermercados, destaca González, uno de los principales promotores del programa contra el desempleo.

Negocios chiquitos, pero sólidos y productivos

Los gestores de este movimiento están enfrascados en una agitada ronda de visitas a las municipalidades de Chinandega, León, San Marcos, Masaya, La Concepción, Estelí, San Pedro de Lóvago, Condega, Matagalpa, Jinotega, Juigalpa, La Libertad, San Carlos, El Rama, Bluefields y Puerto Cabezas o Bilwi, donde coordinan acciones con las autoridades y sectores sociales.

En esencia, el programa contempla desarrollar en los 16 municipios, a la manera de pequeñas empresas individuales, familiares, asociativas o cooperativas, numerosas iniciativas locales de empleo (ILE) con formulación de proyectos ”bancables”, capacitación, entrenamiento, seguimiento asesoría y todo lo demás, en áreas económicas que se correspondan a la realidad de cada territorio.

Se habla de módulos de construcción para mantenimiento de caminos, tratamiento de desechos sólidos, procesamiento y mercadeo de cacao, café, ganado, artesanías, dulces, frutas, viveros, producción de abonos orgánicos, elaboración de oro donde lo haya, turismo local “chapiollo”, reproducción de especies en vías de extinción, elaboración de dulces y jaleas, confección de ropa especial y otras actividades.

De acuerdo con los proyectistas, toda la información de este novedoso proyecto, estará disponible en el sitio web (deseo-trabajo.blogspot.com) a partir del miércoles 5 de agosto del año en curso.