Ervin Sánchez
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Llevados por una idea impulsada por el presidente Venezolano, Hugo Chávez, desde el norte de América del Sur, como Socialismo del Siglo XXI, en Nicaragua, en los dos últimos años se ha hablado, al menos a nivel de declaraciones, de una vía que algunos denominan “Sistema con Justicia Social” y para ello se mencionan distintos programas sociales impulsados por el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Programas bandera del actual gobierno de Nicaragua, son los de Hambre Cero, Usura Cero, el Bono Productivo Alimentario y Casas para el Pueblo, alfabetización y salud, entre otros, sin embargo ¿han cambiado o comenzado a cambiar el entorno, las relaciones de producción, revelan en un futuro una verdadera mejoría de la vida de los nicaragüenses?. Bueno, al menos hasta ahora no, pero se podría decir que es muy poco tiempo y que la crisis mundial ha afectado esas intenciones.

Al respecto tres economistas consultados por EL NUEVO DIARIO creen que los planteamientos realizados hasta ahora por dirigentes de gobierno no muestran que esté en curso un nuevo sistema, además que la práctica de programas sociales no impulsan cambios a nivel de la estructura económica y social.

El doctor en ciencias sociales y económicas, graduado en Alemania y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Heinz Dieterich, dice en su libro “Socialismo del Siglo XXI, que ese concepto, enunciado en su escrito y mencionado ahora por el presidente Chávez, será una economía democráticamente planificada, en donde el salario equivaldrá al tiempo de trabajo invertido”.

Ese concepto es una idea, que para el economista Israel Benavides, catedrático de economía e investigador de la Universidad Politécnica de Nicaragua, no existe y recuerda que un sistema socioeconómico tiene que fundamentarse en una base teórica, conceptual, que le dé vida científica a esa organización económica social.

Benavides, quien estudió economía en la antigua Unión Soviética y en Costa Rica, explicó que el capitalismo tiene una clara base teórica e ideológica, así como en su expresión más moderna, que es el neoliberalismo y propiedad privada sobre medios de producción como condición necesaria para el desarrollo de ese sistema.

El sistema socialista tenía una base teórica, equivocada o no, y la base teórica del socialismo era la doctrina marxista que criticaba y explicaba cómo ocurrían las relaciones sociales de producción, y de ahí se infería cómo iba a figurar el sistema socialista, de propiedad colectiva. La teoría marxista sustentaba el sistema.

Socialismo del Siglo XXI

En el caso de la idea del Socialismo del Siglo XXI, el doctor en economía reitera, “para mí sinceramente no existe, porque simplemente es una consigna que se ha venido manejando a nivel de los países de la Alianza Bolivariana de las Américas, pero no tiene un argumento, una doctrina que los sustente y si queremos ubicar el sistema nicaragüense en alguna de esas perspectivas, creo que difícilmente lo podríamos hacer”.

En primer lugar, el sistema en Nicaragua es capitalista de Estado, con rasgos autoritarios, es lo que se ha visto, además en su organización, el gobierno tiene una práctica centralista que no ayuda al desarrollo del país, aun cuando se sostiene a nivel de propaganda que se está construyendo una nueva sociedad, un sistema nuevo.

Asegura Benavides que no se ha fomentado una pluralidad de organizaciones que sean creativas, innovadoras, capaces de generar demandas hacia el gobierno y que se forme un entramado social civil, fuerte y poderoso, que ayude al desarrollo del país, sino que se han creado organismos afines.

A nivel económico sostiene que lo que hay en Nicaragua es un híbrido, con aparentes características de una organización de orientación izquierdista y con un discurso populista orientado a los pobres, pero fuertemente ligado al gran capital y que en su opinión, de los últimos cuatro gobiernos, el actual es el que logró en mejor forma negociar con el Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, el también economista, Sergio Santamaría, advierte que lo que hay, es, en un marco capitalista, un sistema que no tiene ni argumentación, ni conceptualización teórica conceptual, que considera, tampoco lo tiene el llamado “Socialismo del Siglo XXI” y lo único que hay son medidas que ya se tomaron en la década de los 80, que no condujeron a una nueva proposición política ni ideológica.

Relaciones monetario mercantiles se siguen manteniendo

Señala el economista, director del Centro de Investigaciones Económico y Sociales, que el planteamiento de un nuevo “sistema con justicia social”, lo único que ha hecho es administrar precios, pero las relaciones monetario mercantiles de los últimos tres gobiernos se siguen manteniendo, no hay cambios, pero existe el peligro de que las medidas que se tomen, generan más bien como efecto indeseable una caída en la productividad”.

La diferencia con lo impulsado por Chávez, es que tiene plata, tiene petróleo, pero no está haciendo ninguna transformación en el aparato productivo de Venezuela, es importador de alimentos, al igual que Cuba. En el caso de Nicaragua, agregó que el antecedente de uno de los programas bandera del gobierno, el del bono productivo, es el de libra por libra que lo impulsó el gobierno del ingeniero Enrique Bolaños.

“La estrategia es la misma, facilitar semillas, cerdos y gallinas, no hay diferencia, pero ni el gobierno de Bolaños resolvió el problema de la pobreza, ni tampoco el actual lo va a resolver con esos programas, y lo que se requiere son cambios estratégicos en la forma de producir alimentos par la nación y productos para la exportación”, explicó Santamaría. Con las concesionalidades que le ha dado al país el Fondo Monetario, el problema de Nicaragua realmente no es de falta de recursos, de financiamiento para comenzar el desarrollo del país, sino de gerencia de proyectos, al tiempo que planteó que hay un entorno desfavorable para la inversión privada nacional y extranjera, por lo cual la empresa privada no se arriesga a colocar sus capitales en el país, explica el economista.

Continuidad neoliberalista es lo que hay en el país

Entre tanto, el también doctor en Economía, Mario Arana, afirma que el sistema que está viviendo Nicaragua es una continuidad de los que se han venido implementando en los últimos años, no hay alternativa, el mundo anda en búsqueda de paradigmas que quedaron desfasados y no necesariamente los ha encontrado.

“Estamos en una economía de mercado, con un compromiso de cara a la apertura comercial al mundo, a la integración centroamericana, pero en el caso de Nicaragua la particularidad es que hay una relación con los países de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), que está basada en el tema energético, que permite recursos extraordinarios al partido gobernante para implementar programas sociales o asistenciales, manifestó el presidente de la Fundación Nicaragüense para Desarrollo Económico y Social.

Agregó que desde el punto de vista político, se mantienen algunos principios democráticos que han sido cuestionados en su implementación, particularmente alrededor del tema de elecciones, en materia de gobernabilidad, Estado de Derecho, transparencia y en rendición de cuentas.

El economista dijo por otra parte que “hay que tomar en cuenta que este año el gasto social se está reduciendo de un 15 por ciento del Producto Interno Bruto a un 13 por ciento, lo que puede ser compensado con recursos complementarios que no pasan por el Presupuesto de la República”.

Asegura sin embargo, que el verdadero problema es de cómo resolver los cuellos de botella que impiden el crecimiento económico de Nicaragua, no es de ponerles nombres a sistemas, no es tampoco de discursos que pretenden ser más sensibles a sectores sociales, sino de cómo lograr que lleguen al país las inversiones, privada y extranjera cómo mejorar el clima de negocios, porque la retórica choca contra la realidad y genera incertidumbre que eleva el riesgo país.