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La advertencia la lanzó el Banco Mundial desde el ocho de abril del año pasado, al instar a los gobiernos y a proveedores de servicios de remesas a poner en práctica medidas para facilitar el flujo de remesas hacia los países de América Latina y El Caribe que podrían verse amenazados por la desaceleración económica de Estados Unidos.

El fenómeno llegó posteriormente con más fuerza, afectando severamente a las naciones pobres de Latinoamérica, que tienen una población migrante sumamente alta en Estados Unidos y quienes, de acuerdo con datos del mismo Banco Mundial, enviaron a sus familiares en región alrededor de 68 mil 800 millones de dólares en el 2008.

El esfuerzo realizado por los migrantes se habrá reducido al final del corriente año en un 11 por ciento, de acuerdo con datos del Fondo Multilateral de Inversiones, Fomin, del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, organismo que calcula que a la región llegarán unos 62 mil millones de dólares en remesas.

De hecho, los ingresos por remesas familiares que han ayudado a compensar el desbalance comercial, crecieron a ritmos menores que en el pasado reciente.

Datos de los bancos centrales de la región destacan que el flujo de remesas familiares en el 2006 creció en un 18.9 por ciento en relación con 2005; en un 10.6 en el 2007, en relación con 2006 y en un 3.7 por ciento el 2008 en relación con 2007.

Recesión afecta envíos de remesas

Realmente las remesas familiares comenzaron a reportar tasas negativas a partir del cuarto trimestre de 2008, al comenzar a presentarse en forma más visible los efectos recesivos en la economía de Estados Unidos, pero es de esperar que la tendencia declinante en los envíos de dinero se consolide con el recrudecimiento del desempleo en el país del norte.

Según los estimados, el aumento del desempleo debido a la recesión en Estados Unidos y la reducción de las remesas familiares, podría empujar más al deterioro de los términos del intercambio, incrementando de esa manera el déficit de cuenta corriente en las naciones de la región. El déficit de cuenta corriente regional se estimó en 8.7 por ciento en el 2008, contra un 6.6 por ciento en el 2007.

Recientemente el presidente del BID, Luis Alberto Moreno dijo que la crisis claramente está limitando la capacidad de los emigrados para enviar dinero hacia sus países de origen, sin embargo añadió que las remesas han caído menos que otros flujos financieros privados hacia América Latina y El Caribe, dado los sacrificios que están haciendo los latinoamericanos para ayudar a sus familias.

Fernando Carrera, Director Ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, destacó recientemente que la estimación del BID refleja el impacto de la crisis económica global en los trabajadores emigrados de América Latina y El Caribe, que en su mayoría viven en países industrializados, como Estados Unidos y España y cuyas economías han sufrido severamente el golpe de la recesión. La reducción, sin embargo, fue menor abrupta en el Cono Sur, en América Central y en la región Andina, que en México y el Caribe, donde la tendencia a la baja se aceleró.

Afectación a cuatro millones de personas

De hecho, la baja en las remesas estaría afectando a unos cuatro millones de personas en América Latina y el Caribe, casi un tercio de ellas en México, el mayor receptor de remesas en la región. Las remesas son particularmente importantes para los países de América Central y el Caribe, donde sustancialmente contribuyen al ingreso en las naciones de la región.

Para Haití y Guyana, las remesas representan el 25 por ciento de su Producto Interno Bruto, PIB, mientras que para Honduras, Jamaica y El Salvador contribuyen con el 22, el 19 y el 17 por ciento respectivamente.

Para Nicaragua la participación de las remesas como porcentaje del PIB en el 2008 fue del 12.7 por ciento en el 2008. Nicaragua fue definitivamente el único país de la región que en el 2008 aumentó su ingreso de remesas familiares totales en relación con el 2007, pero como porcentaje del PIB nacional, se redujo del 13 por ciento al 12.7 por ciento.

Afectación visible comenzó para Nicaragua en el 2009

Un estudio realizado por el organismo Diálogo Interamericano sobre el efecto de las remesas, determinó que en el caso de Nicaragua, los envíos aumentaron en el 2008 alrededor de un 10 por ciento con relación al 2007.

De hecho, alcanzaron una suma alrededor de 900 millones de dólares, pero la crisis financiera, con la consecuencia del desempleo, comenzó a afectar ese flujo de dinero desde Estados Unidos, en su mayoría, hacia Nicaragua. Ese estudio señala que el envío de remesas familiares es de gran importancia para el sostenimiento de la débil economía nicaragüense, al tiempo que afirma que la tendencia es que las familias de Nicaragua sigan migrando por la falta de empleo en el país.

Se estima que cerca de un millón de nicaragüenses han abandonado el país en busca de empleo en otras naciones, especialmente Estados Unidos.

En Nicaragua, sólo el 12 por ciento de los receptores de remesas pertenecen al 20 por ciento de la población con menores ingresos, mientras que el 33 por ciento corresponde al 20 por ciento del estrato superior.

Correspondiendo con el influjo de la crisis mundial, en el primer semestre de 2009, de acuerdo con cifras del Banco Central, el ingreso acumulado de remesas familiares se contrajo en 4.4 por ciento, en relación con lo llegado en el mismo período de enero a junio del 2008.

Según las estimaciones oficiales, al mes de junio del 2009, el ingreso acumulado de remesas familiares alcanzó un monto de 390.2 millones de dólares. Esta cifra es menor en 17.8 millones de dólares que el que había llegado al país a junio del 2008, en relación con el año anterior, que fue de 408 millones de dólares.

Las cifras mostradas oficialmente no incluyen las remesas enviadas por trabajadores agrícolas migrantes que envían fondos a sus familiares por medio de encomenderos, familiares o amigos, o son llevadas por ellos mismos.

Según el economista Adolfo Acevedo, una caída porcentual moderada de las remesas familiares que en el 2008 representaron casi un 13 por ciento del PIB de Nicaragua, podría restarle algunas décimas de punto porcentual al crecimiento de ese mismo producto.

Por ejemplo si se baja en un uno por ciento el ingreso de remesas, la reducción en el PIB podría ser de aproximadamente el 0.22 por ciento del mismo, debido a la efectiva disminución del gasto de consumo de los hogares.

Según una encuesta realizada por la firma local M & R en marzo pasado sobre la recepción de remesas, el 25.2 por ciento de los hogares urbanos, el 18,9 por ciento de los semi urbanos y el 16,1 por ciento de los rurales, reciben remesas.

Sin embargo, de los que reciben remesas, el 46.1 por ciento de los hogares urbanos reportó una reducción en los envíos, mientras que el 39.1 por ciento de los hogares semiurbanos también reveló disminución y a la vez el 51.1 por ciento de las familias rurales.
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