Ervin Sánchez
  •  |
  •  |
  • END

Ubicada en el kilómetro 6.5 de la carretera a Masaya, Simplemente Madera es el sueño de diseño de muebles e interiores del arquitecto inglés Matthew Falkiner, que tras 10 años se convirtió de una pequeña empresa con tres empleados hasta ahora tener 160 trabajadores.

De hecho, es la empresa en cadena más grande de Centroamérica, al abarcar diferentes sectores, desde plantación al taller y luego hasta tienda, que de acuerdo con su creador funciona como una vitrina para hacer ver al mercado nacional e internacional, lo que se puede hacer en Nicaragua, donde no sólo hay buenos artesanos, sino magníficos diseñadores.

Matthew Falkiner, quien es casado con una nicaragüense, casi trae en la sangre el diseño de muebles, tomando en cuenta que su padre es un ebanista en Inglaterra, en la zona de York, donde tiene su taller y en donde, confía, creció con la fascinación de trabajar con la madera. Sin embargo en la localidad no hay bosques, hay que traer la madera de otros sitios, a diferencia de Nicaragua, a donde llegó hace unos 15 años.

“Cuando vine aquí miré que había capacidad de transformación, buena mano de obra, hay mercado, calidad de producto y hay materia prima en abundancia, pero mal aprovechada, cuenta Falkiner, quien se graduó de arquitecto en la Universidad de Nottingham y hace 15 años vino a trabajar a Río San Juan.

Al salir de la universidad pensé en hacer cosas más grandes de lo que había visto hacer por años, pero cuando vine a Nicaragua vi, lo bonito que era trabajar en el diseño y fabricación de muebles y en ese momento supe que mi papá tenía razón, es más bonito diseñar y hacer muebles que trabajar en una escala más grande, con mil clavos”, dice el empresario.

Sin embargo tras 15 años en Nicaragua, Falkiner logró unir las dos cosas, trabajando en muebles y haciendo casas prefabricadas, que afirma, las hacen a partir de paneles, que luego mandan al lugar donde será emplazada la casa, trabajándola como si fueran grandes muebles.

La importancia de la certificación

Simplemente Madera no es una empresa más que confecciona muebles, sino que sigue la filosofía del organismo conservacionista WWF, por lo tanto los productos que elabora están certificados de que proceden de bosques manejados o de plantaciones de árboles maderables, lo cual revela de que las maderas extraídas son aprovechadas al máximo posible y que no se afecta al bosque.

Según Falkiner, un tronco de un árbol, desde el punto de vista de la industria maderera, no tendrá valor, pero si se admira su belleza, se puede vender muy bien, a muy buen precio en Nueva York, es decir las “locuras que hacemos” son importantes para personas en otros países y con capacidad de compra.

A decir verdad, la tienda, cuyos productos se admiran desde afuera y desde adentro, está llena de diversos productos, especialmente muebles para casas, para hoteles, oficinas y también adornos, desde los que guardan parte de sus diseños naturales, hasta pisos, machimbres y tablas de surf.

El concepto de la tienda es algo que se ha formado en forma espontánea, de apoyar en decoración, en diseño, además de la presentación de “otros productos para complementar los muebles que hacemos, aquí hay una colección de diferentes productos, los cuales están no sólo en Nicaragua, sino que han viajado a 28 países con turistas y clientes foráneos, como Ralp Laurent”, explica el arquitecto.

Esta empresa trabaja como una cadena, con diferentes maderas, diseños encargados, como por ejemplo de tiendas en Londres y Nueva York, quienes, como Ralp Laurent, que es la marca de camisas, perfumes, hacen encargos para una línea de decoración y Simplemente Madera les fabrica el producto que quieren, a la medida y al gusto.

Trabajar para un mercado a la medida le da cierta ventaja a Simplemente Madera, porque entre las 160 personas que trabajan en la empresa, están los que laboran en las plantaciones de árboles hasta el taller y la tienda, hay quienes cultivan el bosque, un equipo de producción que sabe interpretar planos, así como arquitectos y diseñadores.

Falkiner explica que la ventaja que tiene la empresa es que poseen la materia prima y todo el equipo para poder confeccionar muebles y adornos de alta calidad, lo que les ha facilitado no sólo clientes en Londres y Nueva York, sino en San Francisco, quienes envían los planos de lo que quieren y aquí en Nicaragua lo mejoran porque conocen la madera con que trabajan.

Plantaciones certificadas

“Tenemos plantaciones en San Juan del Sur, otra en Nagarote y otra en Matagalpa, una finca de café. Cada una tiene un millón de árboles, donde hay caoba africana, roble, macuelizo, laurel y pochote, mientras que de bosques naturales obtenemos maderas de cedro macho, nancitón, guapinol, tamarindo y Santa María, entre otros y en ambos casos están certificados”, explica el arquitecto.

De acuerdo con el experto, ellos están certificados también por el Forest Stewardship Council, o sea Consejo de Manejo Forestal y por lo tanto, añade que cuando hablan de madera, hablan de calidad y sostenibilidad, que algo muy importante para la certificación del FSC, que es la más conocida a nivel mundial y que garantiza el buen manejo de los bosques de donde se extrae la madera para hacer los muebles, adornos o casas.

Asegura que las reglas de certificación dicen que si uno tiene que extraer madera de un bosque, se debe tomar la cantidad que se recuperará por crecimiento natural en el transcurso del año para un bosque natural y para una plantación tiene que ver con las especies que se manejan y con el uso del suelo.

Por otra parte, está la certificación de extracción de zonas donde ha habido desastres, como pasó con el huracán Félix, la certificación habla de elementos sociales, de la actividad social, del uso después de extraer y de la calidad de extracción para afectar más el sitio y son con las que trabaja Simplemente Madera. De hecho hay dos certificaciones, una de la materia prima, como la madera controlada, la madera de plantación, la madera natural y después la certificación de la cadena de custodia, que empieza en el aserrío y termina en la factura del producto, es decir que se certifica que el mueble que se está vendiendo salió de un bosque certificado.

Una materia prima con potencial internacional

Para Falkiner, Nicaragua es un lugar apto para la industria maderera, pero hay que invertir, trabajar en plantaciones, en bosques, en plantas modernas para aprovechar el volumen de madera que se saca, porque mucho del problema del sector forestal es su mal aprovechamiento, hay que sacarle hasta el último pedazo, que el árbol rinda, por lo tanto se pueden hacer desde casas, y muebles, hasta adornos.

De acuerdo con el arquitecto, la empresa está creciendo a un ritmo de un 20 por ciento anual, aún con todos los problemas que enfrenta el sector de la construcción, lo que representa ventas de entre dos y 2.5 millones de dólares, que proyectan para el corriente año.

El arquitecto sostiene que Nicaragua puede tener una importante industria ligada a la madera, pero tiene que hacerlo bien, cuidando el bosque y transformando la madera, trabajando con certificación y en cadena, o sea aplicando la trazabilidad, desde que sale la materia prima del bosque hasta que es convertido en productos, como muebles.

Simplemente Madera está trabajando actualmente con la empresa Atlántic, que siembra árboles maderables en medio de los cafetales que maneja en el norte del país, proyecto que se trabaja con la agencia alemana GTZ, por medio del cual compatibiliza dos actividades económicas, una actual y la otra de largo plazo, sembrando bosques en las fincas.

Al igual que Falkiner, algunos conocedores del sector madera muebles, consideran que Nicaragua, si maneja bien sus bosques y si procesa la madera en productos como muebles o adornos para la exportación fácilmente podría obtener ingresos entre 200 y 300 millones de dólares.

En ese sentido Falkiner sostiene que Nicaragua los podría obtener porque considera que el país tiene un enorme potencial con sus bosques y una mano de obra muy capacitada.