Ervin Sánchez
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Los especialistas en todo el mundo, con ocasión de la más grave crisis económica que ha sacudido al planeta desde la década de los años 30 en el siglo XX, hablan de la toma de medidas anticíclicas, o sea que contrarresten los efectos recesivos en la economía mundial y en las naciones, específicamente.

En Nicaragua, sin embargo, las propuestas y las medidas, según críticas de los expertos, son más bien procíclicas, es decir que en vez de combatir las consecuencias negativas de la recesión mundial, nacida en Estados Unidos, enviando recursos a la economía para que funcione, se le está quitando y se planea quitarle más.

Recientemente el ministro de hacienda y crédito público, Alberto Guevara, recordó que la brecha en el presupuesto para el 2010 será bastante amplia, similar a la del presente año, unos cinco mil millones de córdobas, y que deben recortarse recursos para reducirla.

Aún en lo que falta del 2009, el gobierno se propone cortar del gasto alrededor de 600 millones de córdobas, en lo que sería el tercer corte de recursos en el año, lo que podrían claramente ser identificadas como medidas procíclicas, es decir a favor de la recesión.

Pero, ¿por qué el gobierno toma este tipo de disposiciones, cuando la lógica impone supuestamente otra cosa?

Funcionarios de gobierno hablan de la falta de recursos monetarios para enfrentar la crisis, de una drástica reducción en los ingresos por impuestos, de una disminución de las exportaciones, además de una caída en las importaciones, lo que a su vez baja la recolección de dinero por gravámenes cobrados al momento de introducir mercancías al país.

De acuerdo con el economista Adolfo Acevedo, en ausencia de recursos externos líquidos adicionales, esta nueva revisión a la baja de los ingresos fiscales podría provocar un nuevo recorte en el nivel de gasto del gobierno, a través de la próxima reforma presupuestaria, impidiendo que la expansión del déficit actúe como “estabilizador automático” del nivel de actividad económica.

Comienza la caída en la recaudación

Señala Acevedo que al mes de junio, la recaudación fiscal todavía mostraba un pequeñísimo crecimiento del orden del 0.46 por ciento, sin embargo, a agosto la caída ha sido del -0.40 por ciento.

Frente a esta situación, el Fondo Monetario Internacional aprobó el 7 de agosto pasado la asignación, por única vez, de Derechos Especiales de Giro (DEG) por 250 mil millones de dólares para inyectar liquidez al sistema económico mundial complementando las reservas de divisas de los países miembros.

El efecto inmediato, en todos los casos, es un aumento sin costo alguno de las reservas de cada país, lo que a su vez puede conducir a liberar otros fondos o a abaratar los préstamos que se reciben, al reducir el “riesgo país”.

Cada banco central es libre de convertir su DEG en cualquier momento en monedas de reserva, ya sean dólares, euros, yenes o libras esterlinas. Se obtienen así divisas sin ninguna condicionalidad y a muy bajo costo.

A Nicaragua le correspondieron 150 millones de dólares de esta asignación de DEG, los que pasaron ya a formar parte de las reservas internacionales del Banco Central. Esa asignación de DEG ayudará a proveer la liquidez necesaria para permitir que los “estabilizadores automáticos funcionen, y preservar los niveles de gasto”.

Nuevo escenario, nuevas posibilidades

Señala Acevedo que el valor de las Importaciones de Nicaragua podría reducirse en más de 800 millones de dólares en 2009, con respecto al valor que alcanzaron en 2008, lo que significa que no es necesario mantener el mismo nivel de reservas internacionales que se mantuvieron en el año pasado, dado que la relación reservas/importaciones se bajó.

De acuerdo con el economista, si se mantuviese el mismo nivel de reservas, habría un “exceso” relativo de monedas duras en comparación con 2008, cifra que se incrementaría todavía más con los 150 millones de dólares en DEG aprobados por la junta de gobernadores del FMI a Nicaragua.

Esa situación permitiría al gobierno actual, liberar fácilmente recursos por 30 millones de dólares que podrían destinarse a objetivos prioritarios. Por otra parte, con la aprobación de la II y III Revisión del Programa con el FMI, este organismo desembolsaría 35 millones de dólares bajo la modalidad de apoyo presupuestario, por primera vez en su historia.

Después de la asignación de DEG, las reservas internacionales de Nicaragua están en 4.4 meses. Si se tuviese que utilizar 30 millones de las reservas, se reducirían a 4.3 meses.

Contrarrestando la caída de la economía
Con esa cifra sacándolas de reservas, se podría financiar una nueva ampliación del déficit, que funcionaría como estabilizador automático, se cae el gasto y si se mantiene el nivel de gasto del gobierno, aunque aumenta el déficit, se contrarresta un poco la caída del gasto privado.

Si el gobierno de Nicaragua utiliza una parte de las reservas para sostener el gasto público, podría reducir un poco la caída de la actividad económica por medio de una serie de acciones
Según un estudio realizado por el Banco Mundial, por cada mil millones de dólares invertidos en obras de infraestructura, se pueden crear 40 mil nuevos puestos de trabajo, y que en reparación de vías, se generaría entre 200 mil y 500 mil empleos.

De acuerdo con ese principio planteado por el Banco Mundial, si el gobierno utiliza unos 30 millones de dólares de las reservas alcanzadas tras los aportes del FMI, bien, afirma Adolfo Acevedo, que se le podría dar mantenimiento a toda la red de caminos rurales, creando así empleo a varios miles de personas.

Una decisión como ésa podría llevar bien, por su efecto multiplicador, a reactivar en parte del comercio, a facilitar a los productores la sacada de sus cosechas, a reducir costos de transporte de cosechas y de personas entre comunidades y bajar el gasto en reparación de vehículos, a la par que los consumidores a su vez saldrían beneficiados por menor precio de los alimentos.