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Oriundo de la Cuna del Folclor, hijo de un prominente abogado constitucionalista de ideología liberal, llegó a convertirse en un buen amigo y alumno, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de José López Portillo, quien años después fue el presidente de la nación azteca entre 1976 y 1982.

Nos referimos al doctor Edgard Escobar Fornos, quien por muchos años fue un diplomático de carrera de diversos gobiernos, cargo desde el cual siempre ayudó a todo aquel nicaragüense que le solicitó apoyo, sin preguntar por sus inclinaciones ideológicas o partidarias.

Su padre, el doctor Manuel Escobar, fue catedrático de la universidad, diputado, secretario del Congreso en tiempos del gobierno de José María Moncada y magistrado de la Corte de Apelaciones de Granada.

Edgard antes de bachillerarse tenía mucho interés en salir de su provincia, y “de la única forma que lo podía hacer, era estudiando una carrera profesional, y así hilvané la idea para decirle a mi padre que quería ir a estudiar derecho a México”. En 1947 se bachilleró en el Instituto Nacional del Centro en Masaya.

Después, México se convirtió en una “segunda patria” de Edgard, y en ese país fue alumno del profesor José López Portillo. El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal ya había sido alumno de quien llegara a ser presidente de México.

Inicio de una carrera diplomática

Edgard se graduó de abogado en México en 1952, pero durante los cinco años que pasó en la nación azteca hizo excelentes amistades con varios compañeros de estudio que figuraron en la política mexicana, entre ellos Roberto Casías, que fue senador y secretario de la presidencia del presidente López Portillo.

Cuando termina su carrera regresa a Nicaragua y comienza a trabajar como abogado del Banco Nacional en Masaya. Luego lo nombran en el Ministerio de Relaciones Exteriores, “ya que yo seguía buscando otros campos y no quedarme estancando en mi pueblo”.

Así pasa a la Dirección del Ceremonial Diplomático. “Ahí inicio mi carrera como diplomático en 1955”. Después de recorrer su escalafón en algunas embajadas en un plazo de 15 años, donde fue secretario y ministro consejero, alcanza el grado de embajador en México. Antes del ceremonial pasó a trabajar en la Embajada de Nicaragua en Guatemala, después a El Salvador como cónsul general, donde pasó seis años.

Experiencias en El Salvador

Estando en El Salvador como cónsul se produjo la muerte de Anastasio Somoza García. “Muchos de los que se decía formaban parte del complot para terminar con la vida de ‘Tacho’ vivían en El Salvador”.

Aunque era militar el presidente de El Salvador, José María Lemus, les brindó asilo y los protegió. Ese grupo de exiliados comenzó a llevarse bien con Edgard, pero de una forma espontánea. “A los que estaban en posiciones desventajosas les ayudé, ya que la mayor parte para poder sobrevivir tenía que ir a traer mercadería a Guatemala para venderla en El Salvador, pero para eso se necesitaba un permiso que tenía que dar el consulado, y yo se los daba”.

Este apoyo provocó que lo denunciaran ante las autoridades en Managua, “pero eso no tuvo consecuencias, además yo no estaba conspirando contra el gobierno (de Nicaragua). Para esa ocasión Nicaragua no tenía relaciones de alto nivel con El Salvador, era a nivel de encargado de negocios. Uno de esos encargados de negocios en San Salvador fue el doctor Alfonso Ortega Urbina”.

Como Edgard estaba casado con una mexicana, había pedido que lo pasaran a la embajada de Nicaragua en México, y logra pasar a la nación azteca como consejero de la misión diplomática nicaragüense en 1963, cargo que desempeñó por siete años, y allí nuevamente entra en contacto con López Portillo.

Cuando López Portillo asume la presidencia de México, Edgard estaba de embajador de Nicaragua en El Salvador. El gobierno de entonces en Nicaragua decide nombrar a Edgard como jefe de misión para que fuera a la asunción del mandatario azteca.

Portillo le tiende la mano
Con el triunfo de la revolución sandinista en 1979, Edgard emigra a México y “me fui por cualquier cosa, porque había mucha confusión en Nicaragua, y como había sido embajador, eso se podía mal interpretar, a pesar de que se sabía que había sido embajador de todos los nicaragüenses”.

Se autoexilió en la embajada de El Salvador en Managua, donde estuvo tres meses, y como se da cuenta López Portillo, el mandatario azteca llama a su embajador en Nicaragua solicitándole que le den el salvoconducto.

Al llegar a México, López Portillo lo llamó y le dio trabajo como asesor jurídico de un organismo gubernamental. Una vez que López Portillo terminó su período “terminó para mí todo”, por lo que buscó trabajo con ex compañeros de estudios con sueldos muy bajos.

Al triunfar Violeta Chamorro en 1990, Edgard regresa a Nicaragua, pero el “súper ministro de la Presidencia”, Antonio Lacayo, no quiso que lo reintegraran al servicio diplomático, por lo que se dedica a trabajar en bienes y raíces con unos terrenos que le había dejado su padre. Hizo un programa deportivo radial y así pasó muchos años.

Con la asunción de Arnoldo Alemán, Edgard regresa nuevamente como embajador en México, donde estuvo cuatro años. Después pasó a Panamá y de allí a Chile, y finalmente a Venezuela, hasta que Daniel Ortega vuelve a asumir el poder.

Mal paga el diablo a quien bien le sirve

Estando como embajador en Chile, por cosas del destino entró en contacto con Ortega cuando éste llegó en julio de 2003 a participar en la reinauguración de una puerta por donde entraba Salvador Allende en el Palacio de la Moneda.

A Edgard se le apareció Edwin Castro y Luis Gutiérrez, y “me dicen: ‘Queremos que nos apoyés, viene Daniel de invitado y queremos que nos prestés el automóvil (de la embajada)’, y yo les dije que con mayor gusto, porque es un ex presidente de la República, y les digo: ‘No tengan cuidado, si tienen que reunirse, vénganse a mis oficinas’”. Ahí llegaron Hernán Estrada y Samuel Santos.

Pero tras la llegada al poder de Ortega y de un nuevo canciller en la persona de Samuel Santos, “hubo un cierre de puerta total y Relaciones Exteriores todavía no me ha pagado mis prestaciones (por el trabajo diplomático que desempeñó). Al primer embajador que la administración de Ortega canceló fue a Edgard, que estaba en la misión en Venezuela”.

Y peor, aun con el Seguro Social, “porque en vez de darme la pensión completa, como manda la ley, me la siguen dando incompleta, por lo que quiero pedirle al presidente Ortega que me abran una hendija para que me paguen lo que me debe Relaciones Exteriores y que el INSS me entregue mi pensión completa”.

Santana y “Cantinflas”

Escobar Fornos era embajador de Nicaragua en México cuando en 1973 llegó a Managua el cómico mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, quien fue el maestro de ceremonia del concierto que ofreció en el Estadio Nacional el guitarrista mexicano Carlos Santana.

Dice el ex embajador que hasta ese momento “Cantinflas” conoció al guitarrista, quien estaba humildemente sentado cerca del despacho de Anastasio Somoza, esperando que lo recibiera.

Anécdota con Alexis Argüello

Alexis Argüello después de asumir la Alcaldía de Managua lo nombró (a los siguientes meses que ocupó el cargo) asesor para asuntos de protocolo, función que desempeñó solamente por tres meses, porque las actuales autoridades de la comuna “me cortaron” después de que el “Caballero del ring” se quitó la vida a finales de julio pasado.

Sobre cómo conoció al doctor Danilo Aguirre (Director Fundador de END), Edgard cuenta que fue a través del deporte, “ya que a mí me gustaba escribir sobre esa disciplina, y mis artículos me los publicada Aguirre en el diario La Prensa. Es una amistad espontánea, cariñosa, que ya data de varias décadas”.

Estando Aguirre como jefe de redacción y brazo derecho de Pedro Joaquín Chamorro, “me llama por teléfono (a México en la embajada) y me dice: dice Pedro que le consigás al mejor redactor deportivo en México, ya que se iba a llevar a cabo la XX Serie Mundial en Nicaragua”.

Así Edgard le consiguió a Pedro Joaquín Chamorro al mejor redactor deportivo, Tomás Morales. Primero habló con el periodista, quien le dijo que estaba dispuesto, pero que lo hablara con el director del diario donde laboraba. Así lo hizo Edgard, y el director autorizó que Morales viajara a trabajar una temporada en el diario del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en diciembre de 1972.

Le salvan la vida al hijo de AMO

Otra anécdota es que Edgard recibió otra llamada en México de Danilo donde le comunicaba una solicitud que compartía con Pedro Joaquín Chamorro: tenderle la mano a una nicaragüense que iba a viajar a la nación mexicana. Se trataba de la esposa del trabajador de La Prensa Alberto Mora Olivares (AMO), porque llevaba a un niño muy enfermo.

Edgard atendió a la esposa de AMO y la llevó al Seguro Social de México, donde tenía sus contactos como diplomático. Ese niño que iba grave y que motivó a Pedro Joaquín y al doctor Aguirre demandar el apoyo del diplomático, es nada menos que Alberto Mora, el presentador del canal oficialista.