Arnulfo Urrutia M.
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Empleo casi no hay, pero trabajo hay en p…

¿Lo quiere Mercedes Benz, Freight Liner, Mack o Isuzu?, fue la pregunta de la gerente de la fábrica de camiones ubicada en San Juan de la Concepción, cuando le dije que deseaba comprar uno de los que estaban en la línea de ensamblaje… Dos horas después me marchaba con el primer camión de mi propiedad.

De regreso a Managua, mientras subía y bajaba la carretera que cruza las verdes colinas cultivadas de piñas, pitahayas, frijoles, naranjas, limones y otros tipos de frutas, imaginé verlas adornadas con decenas de camiones de toda marca, trasladando los frutos de aquellas tierras a todos los rincones del país. Imaginé también, que los camiones eran ensamblados en Nicaragua y que los vendíamos a toda Centroamérica. Pero estaba consciente que toda aquella ilusión era motivada por el testimonio vivo y optimista de Juliana García, socia del taller familiar donde se construyen los camioncitos de madera que vemos exhibidos en varias rotondas de la ciudad capital, y que poco a poco han viajado a países como Inglaterra, Estados Unidos, Costa Rica, Honduras, España, China y por supuesto, a muchos hogares nicaragüenses donde, bien sirven de adorno o bien son la alegría de muchos niños.

Seis  personas  trabajan en el pequeño taller familiar compuesto por Juliana García, su esposo Byron Solís y otros miembros de la familia. La idea de fabricarlos no fue de ellos, sino de otro miembro de la comunidad, para el cual originalmente trabajaron hasta el día que decidieron independizarse y montar su propio negocio. Eso fue hace tres años. Según Juliana, ambos talleres trabajan en armonía y cada quien trata de fabricar los camiones a escala con el mejor diseño y calidad.

Utilizan sobrantes de madera y otros deshechos
Algo que merece destacarse del proceso de fabricación de estos camioncitos, es la utilización de llantas viejas, “rayos” de llantas de bicicletas, botellas de plástico y por supuesto, sobrantes de madera. Sin embargo, en lo que a madera se refiere, también utilizan la de acetuno. Una especie liviana y que no se agrieta con facilidad.

La organización de la producción tiene una lógica industrial. Primero elaboran las piezas del artículo a fabricar y cuando ya tienen la cantidad necesaria comienza el proceso de ensamblaje hasta obtener la cantidad que se propusieron fabricar de ese modelo. Según las piezas van siendo terminadas pasan a la fase de pintura en la cual trabaja Juliana y otras dos muchachas.

El taller cuenta con un pequeño torno, “ruteadora”, lijadora, sierra sinfín y otros equipos, los cuales fueron facilitados hace varios años por el IDR, cuando este organismo supo que la fabricación de tan atractivos productos, se hacía de una manera totalmente rudimentaria. Ahora hasta la pintura es Fast Dry, nos dice orgullosa Juliana, quien es la jefa del taller y una especie de relacionista pública.

Dejaron la Zona Franca y el Casino
Juliana trabajaba en una empresa de zona franca ubicada en carretera norte de la ciudad de Managua. Diario salía de su casa a las cuatro de la mañana y regresaba hasta las nueve de la noche. Byron, su marido, daba mantenimiento al jardín de un casino. Juliana nos dice que el trabajo de la zona franca era matador, permanentemente se sentía agotada y triste por el abandono en que tenía su hogar. “Los chinos no me querían soltar y hasta la cédula me retuvieron para que no me fuera” nos cuenta con cierto orgullo esta mujer que decidió apostar al riesgo del mundo empresarial, antes que seguir viviendo de un salario ganado con un alto costo familiar.

En la actualidad, la producción es de unos veinte camioncitos semanales, la cual es totalmente vendida de antemano. Cuando tienen encargos especiales, redoblan sus esfuerzos y cumplen con sus clientes.

El mercado está creciendo y ellos tratan de mejorar constantemente. Al ver trabajar a cada uno de los miembros del taller, se evidencia la pericia y calidad que han adquirido a través del tiempo. Ojalá que alguna universidad o estudiantes de ingeniería industrial y mercadeo, que lean esta página pudiesen colaborar con estos ingeniosos artesanos para mejorar la organización de su taller, calidad de sus productos y mejorar su nivel de vida. Pueden llamarles al teléfono 8833-5615.

Los puntos de venta
En la Jean Paul Genie, nos encontramos a un veterano vendedor, quien nos dice tiene seis años de cubrir ese punto. El ha llegado a vender hasta ocho camioncitos en un solo día. Pero eso era antes, aclara. El único día que no llega a la rotonda es el jueves, porque “los jueves son mal día de ventas” nos dice tan seguro como que se llama Fausto Manzanares.

¿Algún personaje famoso que se haya detenido?
Los Pellas. Lo digo por el tamaño de los carros en que andan y además que la señora de uno de ellos me dijo que trabajaba en ese edificio.

Franklin López, está ubicado cerca de la rotonda Rigoberto López Pérez. Comenzó a vender hace dos años. Nos explica que los camioncitos valen 450 córdobas y las rastras hasta 800. Claro, nos dice, hay rebajas para las personas de escasos recursos. Añade: “el camión que más se vende es el Mercedes Benz”.

¿Algún personaje famoso que se haya detenido?
Este bandido de Carlos Mejía…también el bandido de Otto de la Rocha, pero no han comprado. Ellos dicen que les gusta admirar el arte.