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Si el gobierno de Nicaragua aprueba y aplica una ley que cobre por los servicios forestales, acuáticos y geológicos, entre otros recursos naturales, tal como funciona exitosamente en Ecuador y Costa Rica, entonces se podría conceder estímulos materiales y compensaciones monetarias a los finqueros y hacendados que produzcan bienes agrícolas y ganaderos con estricto respeto a los bosques, las fuentes de agua y la biodiversidad.

Esta ley, una vez en aplicación, aumentaría grandemente las áreas protegidas en un país donde, a pesar de los esfuerzos normativos y coercitivos de este y anteriores gobiernos, la deforestación y la degradación ambiental avanzan hacia la desertificación y la contaminación generalizada. La ley además traería, como valor agregado, millones de dólares en incremento a la producción nacional y al turismo de Nicaragua.

En este marco, la denominada Red de Reservas Silvestres Privadas, al elegir a su nueva junta directiva, el pasado 19 de septiembre, con el economista Freddy Cruz en la presidencia, decidió luchar ante la Asamblea Nacional para que los diputados incorporen a la legislación medioambiental del país la conservación de la biodiversidad y el pago por los servicios medioambientales.

Cruz, propietario de la reserva ganadera “La estancia del Congo” en el departamento de Rivas, explicó que se trata de luchar por una ley que generalice lo que ya se hizo en junio reciente con la ley especial 695 referida a la construcción en marcha de la Central Hidroeléctrica Tumarín en la RAAS.

Establecida en el año 2001, la Red es una organización de finqueros y hacendados que a lo largo y ancho del país producen servicios ecoturísticos, granos, frutas y toda clase de ganadería, mientras respetan y protegen los bosques, las fuentes de agua y la biodiversidad.

De las 52 reservas silvestres privadas inscritas y reconocidas por el Marena en el país, 39 son actualmente socias de la Red, las que en total representan un área de producción agropecuaria y conservación natural de 12 mil 500 hectáreas, principalmente en las zonas de mayor fragilidad ecológica de la región del Pacífico. Según Freddy Cruz, así como la directiva Mirna Moncada, copropietaria de la reserva Las Guacamayas de Cárdenas, y la señora Ericka Fricke, directora ejecutiva de la Red, “una ley como la que proponemos aumentará la superficie de conservación a 50 mil hectáreas en un plazo de cinco años.

“Adicionalmente, el país captaría anualmente cinco millones de dólares en ecoturismo, en vez del millón y medio que se capta hoy día, y de los tres mil empleos totales que proveen las reservas, podríamos pasar a quince mil empleos”, calculan.

A lo largo de sus ocho años de existencia, la Red ha conseguido la exoneración del pago del IVA a todas sus reservas asociadas, y ahora luchan por una mayor incorporación de socios nuevos para seguir luchando, no para convivir con el cambio climático de la tierra, sino para revertirlo.

Ejemplos en Costa Rica

Entre los numerosos ejemplos que recoge un reciente recuento de la FAO sobre las experiencias de Ecuador y Costa Rica respecto del cobro por servicios ambientales, escogemos como muestra los casos de la empresa Energía Global, que produce electricidad en las cuencas de los ríos Volcán y San Fernando, la cual paga anualmente 12 dólares por cada una de las 2,000 hectáreas que utiliza.

En el caso de la Azucarera El Viejo, que usa el acuífero El Tempisque, ésta paga 45 dólares por cada una de las 550 hectáreas que afecta, y donde el 15 por ciento del canon pasa a manos del Fondo Nacional para financiar el Desarrollo del Bosque (Fonafifo).

En otro punto de Costa Rica, la empresa turística Desarrollos Hoteleros Guanacaste, que se extiende por 925 hectáreas, paga 45 dólares anuales por cada una, de lo cual el Fonafifo percibe el 7 por ciento.

La compra y venta de servicios ambientales

La nueva directiva de la Red de Reservas Silvestres Privadas también se propone, además del cobro a las empresas y entidades públicas por sus servicios ambientales, impulsar al gobierno para que, a semejanza de Costa Rica y Ecuador, diseñen políticas que garanticen acceso a los fondos creados por los países ricos.

Estos fondos sirven para pagar a los países más pobres por la preservación de sus bosques, los cuales, por una parte, capturan el anhídrido carbónico con que contaminan la atmósfera las industrias de las grandes potencias, y por otra, estos bosques, nuestros bosques, producen el oxígeno que respiran todas las formas vivientes del planeta. En otras palabras, nosotros debemos cobrar porque con nuestros bosques capturamos los tóxicos que producen Estados Unidos, Europa y Japón, y a cambio les devolvemos oxígeno.

Entre estos fondos de los países industrializados, los más conocidos son el Global Enviromental Found (GEF), y otro conocido por sus siglas REDD. El reto es: ¿Cómo accedemos a esos y otros fondos para que nuestros productores, como los de Costa Rica y Ecuador, también reciban estímulos que, sumados a los pagos locales por servicios ambientales, les compensen por dedicar menos tierras para agroganadería y más para bosques?

Guardianes de la Biodiversidad
Las reservas privadas de Nicaragua, aún en su incipiente estado de desarrollo, ya realizan modestos aportes a la protección de la biodiversidad, al estudio y al descubrimiento de nuevas especies de aves y mamíferos, según refiere Mirna Moncada de Las Guacamayas, Cárdenas, donde dramáticamente, acaban de contabilizar apenas 16 nidos de guacamayas (lapas multicolores) en la zona, porque ellas, lo mismo que las loras copete amarillo y algunas especies de monitos, han emigrado a las vecinas tierras de Costa Rica, donde no se les caza ni se les apedrea.

Sin embargo, en esa misma estrecha faja de tierra que media entre el Gran Lago Cocibolca y la República de Costa Rica, los pocos finqueros conservacionistas que hay, han descubierto una variedad interesante de lémures o primates cola parada, muy similares a los de Madagascar, que son los más publicitados internacionalmente por las televisoras ecologistas.

Tanto nuestros recién descubiertos lémures como los que sobreviven en otras latitudes del planeta, fueron los primeros que surgieron en la evolución de los primates a los simios, pues ya vinieron dotados con visión bifocal y manitos prensiles con el dedo pulgar en oposición a los demás.

Descubrimiento de nuevas especies de mariposas y aves se han realizado en las reservas privadas silvestres de El Jaguar, al norte del país, y en Domitila, del departamento de Granada, mientras que nuevas especies de serpientes han sido identificadas en El Quebracho, Río San Juan.

Finalmente, debe decirse que cada reserva silvestre privada funciona como un polo de desarrollo local que irradia hacia sus vecindarios rurales no solamente modelos de producción sostenible, sino también educación ambiental, ecoturismo y empleo. Las reservas incorporan al visitante a la conservación de la naturaleza, y son operadores locales del cuido a la biodiversidad y los recursos naturales.

Ahora, los directivos de la Red proclaman con orgullo que 14 de las 39 reservas aglutinadas también están funcionando como “aulas verdes”, donde el aparato educativo de las comunidades vecinas conduce clases de Ciencias Naturales y Educación Ambiental bajo la sombra de los bosques y entre la algarabía de los monos aulladores.