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Está ahí, a la vuelta de la esquina. Siempre al acecho. Establece su base de operaciones en una ínfima célula y luego inicia el proceso de conquista y expansión. Sí, así es el cáncer, el cáncer de mamas.

Científicamente se concibe como carcinoma de mamas y no es más que el crecimiento acelerado de células mutadas con genes malignos que invaden los conductos mamarios, aunque en ocasiones también se pueden alojar directamente en los lóbulos (glándula).

Popularmente es una enfermedad traicionera que todos desean lejos y que nunca quisieran enfrentar; pero por desgracia en Nicaragua las mujeres están sucumbiendo ante su incidencia, pues ha tomado tanto terreno que se ha erigido como la segunda causa de muerte en el país, superada por su hermano, el cáncer de cérvix.

Estadísticas lo dicen

Según la jefa del Servicio de Oncología del Hospital Bertha Calderón Roque, doctora Indiana Talavera, las estadísticas en cuanto a proliferación no son alentadoras, de atender un promedio de 20 a 30 nuevos casos mensuales durante 2008 pasaron a contabilizar hasta 40 en 2009, provocando que esta institución se mantenga en alarma permanente para enfrentarlo.

Es importante que la mujer comprenda que desgraciadamente no se puede evitar el cáncer de mamas pero sí prevenir que su efecto sea devastador, ya que tiene etapas y cada una de ellas implica síntomas diversos, mayor o menor impacto y mayor o menor expectativa de vida.

“En la etapa uno la expectativa de sobrevivencia es del 90%, en la 2 es del 70%, ya en la 3 disminuimos al 50% y en la última tan sólo es del 15%”, aseguró la doctora Talavera.

El trío de la prevención

El cáncer de mamas tiene una bondad que lo diferencia de los demás tipos y es que se puede detectar tempranamente y sin incurrir en muchos gastos, siempre y cuando se siga el trío de la prevención.

El primer elemento del trío es la autoexploración mamaria. Si una mujer considera que por carecer de conocimientos médicos no hará mucho explorando sus mamas, está muy equivocada, porque según el doctor Horacio Mendoza, Director del Centro Nacional de Radioterapia “Nora Astorga”, el 70% de las pacientes con cáncer de mama han descubierto su enfermedad.

Las mamas son parte esencial del ser mujer, y muchas las ven como el cántaro que alimenta a sus hijos, y sólo las tocan cuando los amamantan. Peor aún, en esta época de “Sin senos no hay paraíso”, se ha maximizado la sexualización de las mamas, por lo que unas se preocupan por tenerlas grandes y se olvidan de que deben examinarlas, y otras muy conservadoras, al concebirlas como elemento sexual, no se tocan porque creen que es vulgaridad o un privilegio exclusivo de sus esposos.

Y son esas tendencias culturales las que provocan que la mayoría se toquen los pechos hasta que les duelen o hasta que les sale algún flujo extraño, y ese momento puede ser demasiado tarde.

Otra razón más para hacer de la autoexploración un hábito, según el doctor Mendoza, es que está científicamente comprobado que una pelotita que inicialmente mide un centímetro (como un nancite) necesita alojarse al menos 5 ó 7 años en la mama para alcanzar un diámetro de 5 cm, un cáncer que puede matar. Así que si una mujer detecta ese “nancite” y evita su crecimiento, nada malo pasará. “Tantearse” es vida.

Otra ventaja es que la mujer no tiene que gastar ni un córdoba para examinarse, sólo debe de ser disciplinada y seguir paso a paso las instrucciones para la realización del autoexamen. Eso sí, tiene que estar clara de que es infructuoso que se lo realice durante la menstruación, porque los pechos se endurecen. El décimo día después de terminado el período es el idóneo para la prueba.

Ahora, dicen que a mayor edad más riesgo de padecer cáncer de mamas, no obstante hay sus excepciones, de ahí que la doctora Talavera recomienda que se inicie la exploración desde que se empieza a menstruar (menarquía). Nadie mejor que la mujer para conocer su cuerpo, sin embargo, si no confía en su capacidad, debe dar el segundo paso del trío: visitar al médico para que le haga el examen clínico de mamas.

La ventaja de ir al consultorio es que el doctor inmediatamente indicará los estudios necesarios (mamografía, ultrasonido de mamas, biopsia por aguja fina) en caso de que note cualquier anormalidad.

El tercer elemento del triunvirato es que a partir de los 40 años se debe hacer al menos una mamografía anual. Ésta es una simple radiografía del busto que permite al médico observar la estructura interna de la mama a cabalidad.

Si la mujer es obesa, menarca o menopaúsica tardía, no tiene hijos, no amamantó, fuma y lleva una vida sedentaria, debe ser más rigurosa con su chequeo, ya que son los factores de riesgo para padecer cáncer de mama, sumado a que si en su familia hay antecedentes de mujeres que hayan padecido la enfermedad.

¿Y si tengo cáncer de mama?

Si por desgracia la mujer no siguió estos pasos y ya fue diagnosticada con cáncer, tranquila, esta enfermedad no es sinónimo de muerte.

“Desde los años ochenta a esta parte, la medicina oncológica ha evolucionado cualitativamente. Tener cáncer no significa que vayás a hacer tu testamento, significa que iniciemos el tratamiento y erradiquemos la enfermedad”, aseguró el doctor Mendoza.

Lo esencial, dice el especialista, es vencer el miedo natural que embarga y adoptar una actitud combativa y defensiva, jamás evasiva.

“El que le diagnostiquen cáncer de senos a una mujer tiene un grave impacto psicológico, porque además de temer a la enfermedad, le tiene miedo a las repercusiones que trae esto en su vida, en sus relaciones y en su pareja. Es el miedo el que hace que muchas no se traten, como si evadirlo fuese una especie de protección, cuando en realidad es lo contrario”, señaló el máster en psicología Edmundo Lacayo Parajón.

El tener miedo, indican los médicos, es normal, pues es de humanos. Lo reprochable es que venza a la afectada y cree en ella una idea negativa ante una situación de la que muchas han salido airosas, a base de constancia, valentía y sacrificio.

Un ejemplo a seguir

Doña Piedad Cuadra Vargas es una señora de 73 años con una picardía inusual. La vida le regaló seis hijos y un talento nato para el baile. Hace once años descubrió que padecía cáncer de mamas, y entre la rabia y la impotencia de sentirse enferma, sacó fuerzas para someterse a la mastectomía.

Una vez sin uno de sus pechos siguió con la quimioterapia, botó el cabello y luego fue a sus ciclos de radiaciones. Hoy en día es una mujer plena que se dedica a llevar el mensaje de que el cáncer se puede vencer. Ah, y ya tiene su cabello y muchas fuerzas para seguir adelante.

Los médicos dicen que el asunto de quedar sin pelo no debe ser un impedimento para someterse al tratamiento, pues el cabello crece y mientras lo hace, pues se pueden usar pelucas. Y si es porque las radiaciones queman, la piel se regenera. También se teme a la mutilación, pero ahora existe la cirugía reconstructiva, que por cierto ya se está haciendo en el Bertha Calderón. Lo importante es que la afectada piense en que si no se trata, corre el riesgo de perder la vida, y ésa sí que no se recupera.

“No tengo dinero”, “no sé adónde acudir” o “los exámenes son caros”. Éstas son las principales excusas de las mujeres para no buscar asistencia médica, pero ninguna tiene fundamento, ya que el Ministerio de Salud, Minsa, permanece vigilante frente al cáncer de mamas y tiene todo un plan para enfrentarlo.

La ruta contra el cáncer

El itinerario inicia en el hogar y se traslada al consultorio. Los médicos recomiendan que para evitar gastos, las mujeres asistan con confianza al Centro de Salud de su localidad.

Ahí les practicarán el examen clínico de mamas y si está en riesgo, les realizarán los análisis complementarios. En caso que resulten positivo de cáncer las remitirán al Hospital Bertha Calderón Roque, donde las atenderán gratuitamente el mismo día que lleguen, ni siquiera tendrán que pedir cita.

Si la afectada necesita cirugía se la practicarán gratuitamente y le garantizarán la mayoría de tratamientos, incluida la quimioterapia (aplicación de fármacos vía intravenosa dirigidos a destruir la células malignas del cáncer).

La “quimio” en el cáncer de mamas generalmente es coadyuvante porque se aplica después de la cirugía y es temida porque además de causar la caída del pelo, produce vómitos, náuseas, diarrea, etc. Pero eso tampoco debe asustar a la mujer, porque según el doctor Horacio Mendoza, ya se dispone de medicamentos que reducen esos efectos que diez años atrás escapaban de matarla.

Después de la “quimio” se inicia la radioterapia, que también es gratuita en el Centro Nacional de Radioterapia “Nora Astorga”.

Sumado a lo anterior está el esfuerzo de varias fundaciones creadas con el fin de prevenir y combatir el cáncer de mamas. Entre ellas la Fundación Ortiz Gurdián y la Asociación de Mujeres contra el Cáncer (Asmucan). La primera se ubica en Plaza España, en el Edificio Málaga (22681744) y la segunda en el Centro Comercial Nejapa (22651920), además tiene dispensarios en las siguientes iglesias: de Cristo (Reparto Shick), El Redentor, Madre de Dios, Santo Domingo, Las Sierritas y Don Bosco. Así como en el Colegio 9 de Junio. En todos estos lugares la atención es gratuita y si necesitás mamografía o ultrasonido de mamas también te los garantizan.

Si la mujer no es de Managua y no tiene dinero para estar yendo y viniendo al Bertha Calderón, no hay porqué preocuparse, porque ese centro tiene un albergue para mujeres valientes que están luchando contra el cáncer.

Afectadas recomiendan

En dicho albergue conocimos a doña Saturnina Sánchez, de 47 años y originaria de Totogalpa, quien desde hace un año está en tratamiento. “No puedo estar viajando, por eso me quedo aquí. No estoy con mi familia, pero he conocido mujeres que están como yo y nos damos fuerzas unas a otras”, aseguró.

Por su lado, Doña María Eugenia Fernández está en radioterapia y hace su propia recomendación: “Por ignorancia nunca me chequeé ni sola ni con un médico, pensé que como en mi familia nadie ha tenido cáncer a mí no me iba a dar, pero me equivoqué y lo descubrí hasta que estaba en etapa tres. Eso no me desanima y estoy buscando cómo curarme, pero quiero decirle a todas las mujeres que si el cáncer se detecta a tiempo se cura más fácilmente”.

Así que existe un abanico de posibilidades para detectar a tiempo el cáncer de mamas y un sinnúmero de lugares a los que acudir sin pagar un solo centavo, basta tener decisión no sólo para enfrentarlo sino también para vencerlo. Sobre todo, la mujer debe entender que con sólo “tantearse” las mamas puede salvar su vida.

Los hombres no deben descuidarse, ya que el cáncer de mamas, aunque es infrecuente en su género, no es exclusivo de las mujeres, así que cualquier “pelotita” hay que examinarla.