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Para confirmar lo que dicen de Nueva Segovia, lo recorrimos. Se trata de una de las regiones más antiguas de Nicaragua, en donde sus calles, sus casas y su cultura colonial todavía muestran los vestigios de un territorio herido por históricas luchas antiguas y recientes que han definido el curso de nuestra nación. El tour “Conocé Nueva Segovia”, organizado por la Cooperativa de Turismo de Nueva Segovia, Coodetur, nos mostró la maravillosa experiencia de recorrer ese departamento, que cuenta con 14 municipios que datan del año 1525.

Nuestra primera estación fue su cabecera departamental, llamada Ocotal, que el 19 de octubre cumple 200 años de haber sido fundada. Ahí visitamos el hotel Frontera, en donde se hospedó el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, en días que desde nuestro territorio intentó ingresar a Honduras.

Su propietario, Máximo Ramos, nos explicó que la cuidad de antaño se llamó El Ocotal, por la cantidad de árboles de ocote (pinos) que rodeaban el lugar. Ocotal es la tercera ciudad fundada por los españoles, después de Granada y León. Cuando fue fundada Nueva Segovia, se dividió en cuatro ciudades: Ciudad Vieja, Ciudad Antigua, San Antonio de Texas y Ocotal, este último formado a raíz de las invasiones que sufrieron las ciudades anteriores.

Una ciudad codiciada

El representante del reino español, capitán Diego de Castañeda, pisó esas tierras por primera vez en el año 1543 y fundó Nueva Segovia. Desde entonces la ciudad fue escenario de múltiples guerras civiles. Los marinos ingleses intentaron arrebatársela a sangre y fuego a los españoles entre 1920 y 1931. Pero hoy día Nueva Segovia es un lugar tranquilo y próspero.

En una de sus calles de estilo barroco encontramos el restaurante “Casa Vieja”, llamada así por tener más de 100 años de antigüedad y cuya propietaria, Martha Peralta, nos deleitó con platillos únicos dentro de sus cuatro paredes de adobe, adornadas de piezas de madera antigua, además nos regaló la sensación de retroceder 100 años.

Augusto Marín, historiador local, nos comentó que se nombró el primer cabildo (gobierno) en 1856, luego de la muerte de José María Estrada (hermano de José Dolores Estrada), donde se propuso de líder político a Castañeda para derrocar al extranjero William Walker.

La historia cuenta que esta zona fue muy codiciada por piratas y conquistadores que llegaban en busca tesoros. Al menos cinco invasiones sufrió esta ciudad, lo que causó que las personas emigraran hacia otro lugar.

El parque boscoso

Marín nos guió por el parque central de Ocotal, nombrado el parque más boscoso del país, por poseer caobas de más de 100 años de antigüedad. Narra que en 1931 la orquesta estadounidenses tocaba en su quiosco principal para entretener a los marines asentados en la ciudad.

Frente al parque se eleva majestuosa la iglesia de “Nuestra Señora de la Asunción” --patrona de Ocotal--, edificada de barro en 1803 y con estilo barroco-colonial, con dos torres laterales y un enorme reloj al centro.

Frente al parque también se asienta el edificio de la alcaldía. Desde allí la vicealcaldesa de Ocotal, Ignacia Matute, nos comenta que desde el siete de octubre la ciudad está de fiesta en celebración de su bicentenario. Agregó que realizarán noches segovianas con música, dianas, bailes artísticos y una feria agrícola.

En Dipilto

De Ocotal partimos hacia Dipilto, donde visitamos el santuario de la Virgen de la Piedra, un recinto religioso construido a mitad de una montaña de pinos y junto a un río que se vierte desde lo alto. El santuario se construyó bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe por el padre Santiago Madrigal.

A inicios del siglo pasado, las comunidades de la zona sufrieron una epidemia de cólera que mató a muchos, por lo que rogaron a la virgen los sanara tomando agua del río. La virgen intercedió por ellos y en su honor le construyeron el santuario ahora llamado Virgen de la Piedra. Hasta allá llegan miles de fieles de todo el país para tomar del agua considerada milagrosa y por supuesto sobran los testimonios de sanación.

“Ciudad de los caballeros”

Un año después de establecerse en León, los españoles visitaron lo que ahora se conoce como Ciudad Antigua, que en un principio fue “Ciudad de los Caballeros”, según comenta Rocke Toledo, un anciano que conoce la historia de su ciudad como la palma de su mano.

Tiene 75 años y su hablado es pausado, lo que ocasiona que los turistas tengan más curiosidad en las historias que cuenta. Toledo, quien desde 1950 cuenta la historia de la ciudad, dice no ser historiador, asegura que solamente se “sabe bien los acontecimientos”.

Con una memoria que parece inagotable, rememora cada una de las fechas y lugares en donde españoles, ingleses y piratas conocieron nuestra tierra. Hoy en día las pintorescas calles y casas de de esta ciudad simulan las estructuras de la época colonial cuando conquistadores e indígenas se mezclaron para darle origen a la raza mestiza de esta zona.

En el museo de la ciudad lo primero que salta a la vista del turista es una placa cuya leyenda dice: “Aquí fue Nueva Segovia, destruida por el pirata Henry Morgan en 1654”. Dentro del museo descansan piezas coloniales como sotanas de sacerdotes de la época, campanas, pinturas y mucha historia que recopiló el padre Madrigal a mediados del siglo pasado.

La apuesta al turismo rural
La Cooperativa de Turismo de Nueva Segovia, Coodetur, inauguró el pasado 27 de septiembre --Día Internacional del Turismo-- la primera finca forestal del país situada en Nueva Segovia que impulsará el turismo rural en la zona.

“Bosque el amor” se llama a las 266 manzanas de pinos que forman parte de la finca forestal San Nicolás, que antes era un enorme potrero inutilizable.

EL NUEVO DIARIO tuvo la oportunidad de apreciar un show ecuestre en el Cortijo San Ignacio, en Mozonte, donde fuimos atendidos amablemente por el instructor Gustavo Aguilar, quien entrena a jóvenes que sueñan con montar “caballos pura raza”. En el Cortijo cuentan con 26 caballos de raza íbera y española. Las fincas Somzapote, La Reforma y El paraíso forman parte del paquete turístico que oferta Coodetur. Además de un recorrido por Nueva Segovia, donde el turista conocerá el encanto de Ciudad Antigua, Dipilto, El Jícaro, Jalapa, Macuelizo, Mozonte, Murra, Ocotal, Quilalí, Salamají, San Fernando, Santa Clara, Susucayán y Wiwilí de Nueva Segovia.

La cooperativa cuenta con 14 fincas ecoforestales, dos hoteles, cuatro restaurantes y 20 kilómetros de senderos naturales en los bosques de Nueva Segovia, en donde están involucrados 40 dueños de fincas y son beneficiados más de cien cabezas de familia con empleos directos.