José Adán Silva
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Las noticias para Nicaragua siguen llegando no tan buenas, como mucho se quisiera por estos lados del trópico. Un informe internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) confirmó desde Roma que la crisis económica mundial agravará la pobreza crónica generalizada, la inseguridad alimentaria y la desnutrición en Nicaragua.

La noticia llegó en la víspera del Día Mundial de la Alimentación, el pasado 16 de octubre. Y se alimentó de otros factores: una sequía imprevista que se comió las cosechas de la temporada de lluvia y el recrudecimiento de la crisis económica local.

No obstante el panorama de preocupación, hay factores en el ambiente y recursos en el país que podrían impedir que la situación se agrave, además de esfuerzos que la FAO destaca por parte del Estado nicaragüense en materia se seguridad alimentaria.

El informe del organismo de Naciones Unidas reportó que entre 1990 y 2006 (período de gobiernos de derecha y políticas financieras neoliberales) la cantidad de nacionales desnutridos se redujo de 2.2 millones a 1.2 millones. En términos porcentuales el hambre disminuyó del 52 por ciento al 21 por ciento de la población nacional.

La cifra actualizada es una de las más altas de desnutrición en América Latina y elevada con relación a otros países del mundo en estado de pobreza. Y se agrava más por una etapa de sequía por el fenómeno climatológico El Niño. ¿Con qué cuenta Nicaragua para enfrentar esa hambruna que se proyecta y cómo nos afecta?

Gero Vaagt, representante de FAO en Nicaragua, analiza la situación y destaca aspectos positivos dentro la situación negativa de la seguridad alimentaria.

¿Cuál es, desde el punto de vista de la FAO, la situación actual de seguridad alimentaria en Nicaragua?
Nicaragua todavía enfrenta problemas con la seguridad alimentaria. Las cifras de los últimos años han indicado que ha habido desarrollo; en los años 90 casi un 52 por ciento de la población sufrió de desnutrición crónica, pero eso se logró bajar a casi la cifra de 22 por ciento. Eso es un mejoramiento de la situación, pero comparando esto con otros países de América Latina y el mundo, es una cifra bastante alta. El gobierno actual ha dado mucha importancia al tema de la seguridad alimentaria, a través de varios programas ha dado aviso a la cooperación internacional para gestionar apoyo, ha facilitado trabajo y apoyó la Cumbre de la Seguridad Alimentaria, para respaldar a la FAO a erradicar el hambre en el mundo. Pero la situación sigue difícil.

Impacto de Hambre Cero
¿En qué sentido y a qué nivel de dificultad?
Principalmente la inseguridad alimentaria está vinculada con pobreza, y Nicaragua tiene mucha pobreza, según el Informe de Desarrollo Humano hay 48 por ciento de personas bajo el umbral de la pobreza, y 17 por ciento en pobreza extrema, sobre todo en la zona rural de Nicaragua. Más del 60 y 70 por ciento de los pobres viven en la zona rural, entonces hay muchas zonas donde no hay ingresos suficientes para una alimentación adecuada, para consumir 2,400 kilocalorías por día que recomienda la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

Ellos carecen de la cantidad y calidad de alimentación apropiada y eso requiere mucha atención. Sin duda, el programa Hambre Cero le ha dado un empuje a esto, aunque los efectos no se pueden medir inmediatamente, pero el programa puede incentivar un mejoramiento de la alimentación en el campo.

¿Cuál es el impacto del programa Hambre Cero?

FAO no ha participado de una evaluación a profundidad del bono alimenticio. En este tiempo FAO está desarrollando un plan para incidir en Hambre Cero mediante la acuicultura, la crianza de pescado en la zona rural. Pensamos que la producción de pescado puede ser un buen apoyo al desarrollo rural y al programa, para que ese tipo de alimento entre a la población rural.

¿En el ámbito institucional cómo ve el respaldo del Estado para combatir la inseguridad alimentaria?
Bueno, ya Nicaragua cuenta con una Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional que fue aprobada en julio de este año. Esa ley define el derecho a una alimentación adecuada, balanceada, sana para todos los nicaragüenses. Claro, es una ley buena, pero hay que ver si existen esos derechos, pero la ley define el sistema ejecutivo para una cooperación interinstitucional, donde juegan papeles determinantes instituciones como el Ministerio de Salud, Ministerio Agricultura y Forestal, Ministerio del Ambiente, Ministerio de Educación, alcaldías y varias comisiones técnicas. Es decir, que el país ya tiene un marco legal a través del cual se puede priorizar el tema de seguridad alimentaria, y en ese sentido Nicaragua tiene una situación buena.

Otras iniciativas son buenas, hay un programa del vaso de leche y hay otros esfuerzos como la merienda escolar a un millón de niños. Además, ya salió el reglamento de la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria, y ya hay una metodología de cómo tratar el tema de seguridad alimentaria, y FAO está dispuesta a apoyar la divulgación, implementación y reproducción de esta ley. En resumen, Nicaragua tiene un marco legal, pero al mismo tiempo muchas dificultades en relación con la seguridad alimentaria.

Semillas resistentes a la sequía
¿Eso incluye la sequía?
Sí, tomando en cuenta que es un país muy pobre y la inseguridad alimentaria está vinculada a la pobreza. Y ahora la sequía está dando problemas, pero al mismo tiempo podemos decir que no es la primera vez que el fenómeno de El Niño está ocurriendo en Nicaragua. Ya ocurrió ocho veces, pero lo importante es que se aprendan algunas cosas y se tomen medidas inmediatas y a largo plazo para mejorar la situación. Nosotros en FAO hemos observado que hay entre 20 y 30 municipios afectados, básicamente la zona central, con algunas áreas en el Pacífico, pero hay varios municipios que no han sido afectados. La cosecha de primera fue buena en algunas partes y hubo cosechas de maíz, frijoles y otros granos, pero hubo algunas zonas de poca producción y puede haber problemas, pero se pueden implementar algunas medidas de contención enfocadas al período de apante, para aprovechar otros cultivos y variedades de semillas resistentes a la sequía; donde sí creo que puede haber problemas es en el sector ganadero, porque con la sequía se afectó el forraje y eso impacta en la ganadería y producción de lácteos.

¿La situación de Nicaragua es grave en comparación con la región?
Bueno, sí, la cifra de 22 por ciento de desnutrición es de la más alta de Centroamérica y es muy elevada en América Latina y a nivel mundial.

¿Y la situación actual de sequía no proyecta algún tipo de crisis alimentaria a mediano plazo en el país?
Es difícil pronosticar la situación climática. Estamos hablando ahorita que llevamos unos meses de sequía, pero no podemos predecir cuánto tiempo durará el fenómeno climatológico. Las experiencias nos dicen que en los años anteriores algunas veces afectó más, porque la sequía fue a nivel regional, pero ahora no es generalizada, y hay producción de alimentos en la región, y ésos son indicadores de que si hay una situación de emergencia no afectará tanto las reservas de alimentos. Claro, si la sequía se extiende, podría haber problemas pronto, pero no lo sabemos.

Falta el pescado y mejorar la alimentación

¿Actualmente, qué segmento de la población general es más vulnerable ante una crisis alimentaria?
Normalmente son los segmentos más pobres los más afectados, y en este caso, el país tiene a casi al 50 por ciento en pobreza, sobre todo en la zona rural. Ahora, en cuanto a población, obviamente son los niños y las mujeres embarazadas las más vulnerables, porque son los grupos que más requieren nutrientes vitales para el desarrollo y los más propensos a sufrir enfermedades por falta de alimentos. Un niño entre cero y dos años que ha tenido una afectación a su salud por falta de nutrición, tiene un efecto permanente, no lo superará jamás y afectará su capacidad mental y física, por eso son los niños y las mujeres embarazadas las más vulnerables.

¿Y eso afecta el desarrollo económico y las perspectivas de crecimiento de un país a largo plazo?
Claro, el desarrollo económico se ve afectado porque la población futura estará en desventaja en el mercado laboral por falta de capacidad mental y falta de crecimiento físico por desnutrición. Una niñez desnutrida no rinde bien en la escuela, no aprende, luego pierde capacidad de aprendizaje y eso le resta posibilidades de desarrollo humano.

¿Frente a esa situación, el sistema agrícola de Nicaragua produce suficiente para alimentar al país?
Depende de los cultivos. Nicaragua produce en arroz entre el 70 y 80 por ciento del consumo nacional; en frijoles produce más del ciento por ciento, y en cuanto a maíz está produciendo lo suficiente; en relación a la papa está produciendo bastante, igual en relación con el ganado y el pollo, la producción es suficiente; en relación con el pescado es una producción no suficiente y el consumo es muy bajo, no hay mucha demanda, tomando en cuenta los recursos hídricos del país y el acceso a dos mares, la producción y consumo debería ser más alto.

¿La dieta nicaragüense de arroz, frijoles, tortillas, quesos y carnes, aporta las suficientes calorías que una persona requiere diario para su desarrollo?
Ahí hace falta un ingrediente educativo. La dieta básica nicaragüense está más enfocada en carbohidratos que a las vitaminas, aminoácidos y nutrientes que contienen las hortalizas y verduras frescas, que aportan una dieta balanceada y que se obtienen en calidades pequeñísimas en algunos alimentos y tienen una importancia sumamente alta en aumentar la capacidad mental y física.

¿No hay hábito en la cultura alimenticia nicaragüense de aprovechar los nutrientes de algunos alimentos que son accesibles?
Yo soy todavía muy joven en Nicaragua, apenas cuatro meses, no le podría hablar sobre la cultura alimenticia nicaragüense, pero es evidente que la dieta está dirigida a carbohidratos y proteínas de carne, y ahí termina principalmente. Falta consumo de frutas diarias y legumbres. Aquí hay una producción importante de leche y productos lácteos, pero es sorprendente que el país no consume leche, es donde menos leche se bebe a pesar de la importancia de esas proteínas y vitaminas para el desarrollo humano.

Difícil cumplir Metas del Milenio

Con todo este contexto, ¿cómo está Nicaragua de frente a las Metas del Milenio para cumplir la meta de erradicar la pobreza y el hambre?
Yo veo dificultades para cumplir. Creo que la situación mundial, la crisis financiera, les ha dado más dificultades a los países en desarrollo como Nicaragua. FAO, en la Cumbre de Seguridad Alimentaria, está diciendo que los países no van a lograr esos objetivos a 2015 sobre erradicar el hambre. Entonces, la proyección de FAO, que ha hecho estudios de inversión de miles de millones dólares para lograr erradicar el hambre a nivel mundial, es que no se van a lograr erradicar la pobreza y el hambre, sobre todo en los países en desarrollo. Si bien la crisis empieza a eliminarse en países desarrollados, en los países pobres es más tarde y más lenta.