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El Tercer Foro Internacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales que se desarrollará bajo los auspicios de la Cooperación Suiza y del Inatec en el hotel “La Gran Francia”, de Granada, entre el 18 y el 20 de noviembre próximos, con participación de varios países latinoamericanos y organizaciones internacionales, constituye un respaldo decisivo para la consolidación del “corredor ocupacional” que, con ayuda de la cooperación española, pretenden construir Centroamérica, Panamá, República Dominicana y Haití.

Así lo considera el licenciado Juan Cerna Santana, Director de Formación Profesional del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), al referir que a nivel de esos países, están homologando profesiones técnicas y oficios en cinco sectores vitales para los desarrollos nacionales : agropecuario, construcción, formación de formadores, sector hotelero y tecnologías de la comunicación.

La idea es que en este “corredor ocupacional”, por lo menos el 80 por ciento de los contenidos de enseñanza y capacitación sean los mismos en toda la región, y que los títulos de un país, sean reconocidos por todos los demás, explica Cerna.

También refirió que aparte de los esfuerzos del aprendizaje formal en los centros formativos de la educación técnica en Nicaragua y otros países que asistirán el 18 al foro internacional de Granada, entre ellos Perú, Ecuador y Bolivia, “estamos trabajando en evaluación y certificación ocupacional en aquellos trabajadores que por su experiencia de años dominan un oficio, pero que su competencia no ha sido evaluada ni certificada”.

¿Cuáles son las competencias de un oficio?, preguntamos, y Cerna responde: “Es lo que debe saber y hacer un trabajador que se dedica al mismo. Por ejemplo, lo que debe saber y hacer un mecánico automotriz, un técnico en telares o un fontanero, independientemente de dónde lo haya aprendido. La norma técnica de competencia es lo que necesita el mundo laboral, es la formación para el trabajo, y lo que necesita el mercado de trabajo para el desarrollo de las empresas de un país.

“Luego que determinamos las normas técnicas de un oficio, vamos a saber si los trabajadores las conocen en teoría y en práctica, porque si tienen lagunas de conocimiento en algunas, pues entonces vamos a llenarlas, para luego proceder a certificarlos. En Nicaragua desde el año pasado venimos trabajando en los oficios del sector construcción como carpintería, albañilería, armaduría de hierro y fontanería, entre otros.

“También estamos trabajando, por demanda del ingenio Pantaleón de Chinandega, en la certificación de 200 oficios propios de la producción azucarera, y pronto –anunció Cerna- entraremos a evaluar y certificar oficios de la agroindustria cafetalera y tabacalera. En fin, todas las empresas que aspiran a obtener certificaciones de calidad “ISO” necesitan tener personal certificado, y de ahí el interés y la demanda de los empresarios”, señaló.

Pionero de Educación Técnica en Nicaragua

A sus 51 años, y con muchos compañeros de trabajo ya jubilados o fallecidos, el licenciado Juan Cerna Santana puede considerarse como el pionero activo de mayor antigüedad en la educación técnica de Nicaragua, donde miles de sus antiguos alumnos, ahora profesionales en diversos ramos de la producción nacional, lo recuerdan con mucho cariño.

Natural del barrio Ducualí de Managua, Cerna fue administrador del Cecna (frente al costado sur de la estación policial Ajax Delgado) desde el 2 de mayo de 1980. En 1982 se graduó en Administración, y en 1987 pasó a ser director de la misma institución, para lo cual se preparó como director de centros de formación profesional en Turín, Italia, con respaldo a la OIT y de la agencia alemana GTZ. En 2007, con el advenimiento del gobierno actual, Cerna pasó a ser director de formación profesional del Inatec, donde es una reconocida autoridad formal, moral y académica.

Su mayor satisfacción es que actualmente el Inatec es la tercera mejor institución de formación profesional y técnica de Centroamérica, sólo superada en orden ascendente por Costa Rica y Guatemala. Hace dos años la formación profesional de Nicaragua estaba en el último lugar y sin oportunidades de superar. Pero ahora, cuando se instale el mega taller-escuela de Mantenimiento Industrial con un crédito de Corea del Sur, y que este país contribuya a reforzar la formación técnica en ocho centros de enseñanza, “estaremos peleando el primer lugar dentro de dos años”, proclama.

Otro orgullo de Cerna es el crecimiento de la institución de la que forma parte, la cual tendrá en 2010, 141 mil estudiantes en sus centros de formación y capacitación, con casi el ciento por ciento de ellos becados, y una mínima cantidad que paga colegiaturas simbólicas.

La sobrevivencia de Juan Cerna Santana en el sistema de formación profesional y técnica de Nicaragua a lo largo de 30 años, entre gobiernos de concepciones político-ideológicas diferentes a las suyas, habla mucho de su calidad como líder eficiente y capaz de este subsector educacional, y también, de su alta calidad humana. Pero principalmente, opinan sus compañeros de trabajo y sus ex alumnos, “ha sido un gran defensor de la formación profesional y de la capacitación técnica como gran pilar del desarrollo económico de Nicaragua”.

Anales de Educación Técnica en Nicaragua

Los primeros pasos firmes de la Educación Técnica en Nicaragua empezaron a darse en 1953, con la fundación de la Escuela Nacional de Comercio, encomendada al pionero maestro nicaragüense de la Contabilidad (acoyapino por más señas) profesor Carlos Reyes. De esa época también data el Instituto Nacional Técnico Vocacional que funcionó en el sector de Carretera Norte, junto a la cuarta sección de Policía (Cuartel de la Aviación), donde hoy es la Estación policial “Ajax Delgado”.

De aquellas “abuelas” instituciones sobreviven el Instituto Nacional de Comercio “Manuel Olivares” en el reparto Las Brisas, y el Centro de Formación Nicaragüense Holandés (Cefnih) alrededor del kilómetro ocho de la Carretera Norte, por el sector de los transportes Rocargo.

Después del triunfo revolucionario de 1979, la educación técnica se aglutinó en el Sinafor, o sistema nacional de formación, el cual se convierte en Sinacap a partir de 1985. Después de 1990, durante el gobierno de la presidenta Violeta de Chamorro, se creó el actual Inatec, determinado para mantenerse con el 2 % de las planillas de pago de las instituciones y empresas del país.

Con el ascenso del gobierno liberal del doctor Arnoldo Alemán inició la utilización de los fondos de la institución como caja chica para financiar campañas políticas, para formar principalmente a los cuadros de las grandes empresas, y para beneficiar a institutos y centros privados creados “ad hoc” para ofrecer diversos servicios de capacitación y beneficiarse con los pagos del Inatec.

A partir de 2007, con la victoria electoral del FSLN, el Inatec dejó de contratar a aquellos centros privados de capacitación, reorientó el rumbo de la formación profesional, y orientó sus fondos al remodelamiento y modernización de sus centros de formación y capacitación, que ahora suman 34 por todo el país.

Colaboración