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Pnuma

Las ranas afrontan un cataclismo biológico por la extensión de un hongo que ha acabado ya con 94 especies y amenaza extinguir a centenares, con la ayuda involuntaria del ser humano, según científicos de Estados Unidos.

El Batrachochytrium dendrobatidis es un patógeno implacable, que cuando llega a un área nueva mata a un 80 por ciento de los individuos y destruye un 50 por ciento de las especies presentes, según dijo Brian Gratwicke, un biólogo del Zoológico de Washington.

Entre sus víctimas está la rana dorada de Panamá, que es el animal nacional de ese país. y del que sólo quedan unos mil ejemplares, todos en cautiverio, incluidos 200 en la capital estadounidense.

El hongo, que infecta la piel de los anfibios también ha acabado con el coquí dorado de Puerto Rico, otro animal simbólico para su gente.

El organismo ha encontrado un aliado inconsciente en el ser humano, que ha facilitado su expansión planetaria con el trasiego de ranas como mascotas, para laboratorios y, en particular, para los menús de los restaurantes de postín.

Cada año, 10 toneladas de ancas de rana cruzan las fronteras para saciar la curiosidad de los gastrónomos, o la genuina apreciación por su carne suave, especialmente en Francia, Bélgica y Estados Unidos, según Gratwicke, que ha cuantificado por primera vez la magnitud de ese comercio, que mueve 40 millones de dólares al año.

Casi la mitad de los animales proviene de Indonesia, donde acaba de descubrirse la presencia del hongo, según un estudio publicado en la revista científica “Frontiers in Ecology and the Environment”.