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Más de 540 familias de 37 comunidades del municipio de El Rama, municipio de la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, han mejorado su situación económica, a través del cambio de cultivos de productos tradicionales por otros como el Cacao y la implementación de sistemas agroforestales y silvopastoriles, que además de proteger el suelo, logra un mayor beneficio a los rubros.

El proyecto, auspiciado por la Cooperación Austríaca, ha desembolsado 1.39 millones de euros (2 millones de dólares) desde su comienzo en 2007, distribuyendo las zonas de cobertura con el Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, el Instituto de Tecnología Agropecuaria, INTA y el Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, con el propósito fundamental de beneficiar en su mayoría a los pequeños y medianos productores de las zonas más alejadas de El Rama.

El ingeniero Bernd Kruzinna, coordinador general del proyecto denominado Programa para el desarrollo de Sistemas Agroforestales con Fomento al Cultivo de Cacao y Sistemas Silvopastoriles en el municipio de El Rama, Padesaf, indicó que “el principal objetivo de este proyecto es aumentar el valor de las parcelas de los productores, enseñándoles a diversificar sus productos y manejar el suelo para que no pierda sus minerales”.

Sistemas protegen los suelos

Los sistemas agroforestales son aquellos que además de proveerles de sombra temporal a los cultivos durante el desarrollo, permiten la comercialización de árboles maderables o de frutos autóctonos, mientras que los sistemas silvopastoriles permiten la implementación de un nuevo sistema de pastos híbridos, que contribuyen a mejorar la producción de leche del ganado. Estos sistemas son mejor conocidos como “bancos de proteínas”.

Kruzinna expresó que en conjunto con ingenieros agrónomos del Ministerio Agropecuario Y Forestal, Magfor, diseñaron cada uno de los sistemas de las fincas, teniendo como referencia los tipos de suelos y los niveles de productividad conseguida en años anteriores.

Juan Campos tiene nueve meses de trabajar con el programa. Su finca, ubicada en la comunidad “Diamante Rojo”, está compuesta por 73 manzanas. El suelo lodoso de su zona le permite tener más sistemas silvopastoriles que agroforestales, por lo que será uno de los encargados de distribuir pasto al resto de productores.

Reactivan y siembran cacao

El acuerdo al que Padesaf ha llegado con los productores, es que ellos les garantizarán la siembra de una hectárea de pastos y una de reactivación o siembra de cacao, para lo cual proporcionó 625 plantas de cacao por productor, las cuales fueron sembradas en una hectárea, a una distancia prudencial, para que en medio de dos plantas, pueda ir un árbol de sombra temporal.

Entre los árboles utilizados para sombra temporal están: Mamón chino, pijibay, madero negro, guineo cuadrado y plátano.

La agrónoma Sobeyda Morales, del Ipade, indicó que seleccionaron este tipo de plantas “porque la idea del proyecto es que el productor no tenga ganancias a largo plazo, hasta que pueda cosechar el cacao, sino que obtenga dinero todo el año”.

Dijo que buscaron frutos de temporada, para que cuando termine la cosecha de mamón chino, el productor va a tener listo otro fruto generándole ingresos a corto plazo.

Isidora Ramírez, quien habita en la comunidad “El Areno”, tiene una finca con una extensión de 76 manzanas, trabaja con Padesaf desde que inició en 2007, tiempo en el cual le han sido rehabilitadas dos manzanas y media de cacao. Ella es miembro de una cooperativa llamada Comport, la cual les ayuda a comercializar el grano en el mercado local y adquirir herramientas para cultivar y elaborar chocolates.

Ramírez dijo que en 2008 sacó la primera producción y comparó la cantidad cultivada a la obtenida en años anteriores, cuando no sabían cómo tratar el grano de cacao.

“Antes yo sacaba en media manzana cultivada una lata de cacao al mes, por lo cual nos pagaban unos 200 córdobas. Ahora, gracias al proyecto, obtengo dos latas, por las que me pagan 210 córdobas, dejándome una ganancia mensual de 840 córdobas, hasta 1 mil córdobas, dependiendo de lo que me ofrezcan”, apuntó.

Las variedades de cacao que el proyecto implementó en las zonas de El Rama son cacao verde y rojo, cuya vaina produce unos 40 granos, debido a un estudio que realizó el Magfor, que reveló que estos tipos son lo que podían desarrollarse en suelos fangosos.

Diversificación de cultivos

Además del cacao, Ramírez tiene como sombra temporal el guineo, que ocupa para el autoconsumo, mamón chino y pijibay, fruto que le dejó en 2008 unos 11 mil córdobas, obteniendo mensualmente de 1,500 a 2,000 córdobas, cuya producción la vendió en el mercado local.

Por su parte, Leonel Laguna, productor de “La Ceiba”, una comunidad ubicada en el interior de la selva caribeña, dijo que inicialmente no creía en el proyecto, porque los beneficios eran a largo plazo, pero que ahora está viendo los resultados positivos. Su actividad era el repasto de novillos, del cual por cada cien animales obtenía unos 65 mil córdobas de ganancia a mediano plazo.

En finca de 70 manzanas trabaja con Padesaf desde hace 18 meses, tiempo en el cual ha rehabilitado y sembrado cacao y estableció una hectárea de sistemas silvopastoriles.

El proyecto le proporcionó 620 cepas de plátano como sombra temporal, las cuales en 2008 le dejaron una ganancia de un poco más de 17 mil córdobas, con una venta de 7 mil 50 unidades de plátano. Hasta agosto de este año había vendido 7,090 unidades al mercado local, obteniendo como ganancia 5 mil 598 córdobas.

Padesaf culmina en enero de 2010, pero antes firmó un convenio con la empresa alemana Peckpool, para distribuir entre los productores cercas eléctricas para mantener alejado al ganado del pasto en crecimiento y entregará paneles solares valorados en 1 mil 300 dólares cada uno, con el fin de llevar energía a los hogares y hacer que las cercas funcionen sin ningún costo adicional al productor.

Los inversionistas esperan que para 2011 se pueda extraer suficiente cacao para exportar, ya que el mercado internacional el quintal de este grano se cotiza a un buen precio.

Cultivos sin plaguicidas y con abono orgánico

El proyecto austríaco no sólo implementa la creación y utilización de sistemas agroforestales y silvopastoriles sino que en conjunto con Ipade, capacita a los productores para que elaboren su propio abono a base de hojas secas y lombrices, para evitar el uso de plaguicidas.

En El Rama, los productores utilizan dos métodos para obtener abono; a través de la unificación de estiércol, hojas secas de cacao y de otros árboles frutales y a través de lombrices, que aceleran el proceso de descomposición.

Isidora Ramírez y Leonel Laguna son los productores que mayor implementan este producto en sus cultivos. Ellos explican que el abono orgánico a base de hojas se consigue acumulando los materiales en un lugar seco e insertándoles un leño en el centro, para evitar que el material se caliente y se dañe. El resultado se puede ver en unos quince días.

Laguna, por su parte, explicó que en el caso del abono a base de lombrices, se utiliza un kilo (80 lombrices) de la especie roja californianas, las cuales están valoradas en el mercado local en 400 córdobas. El proceso dura de 15 a 22 días, tiempo en el cual las lombrices se multiplican.

Los especialistas del Magfor son quienes vigilan los métodos utilizados para la elaboración de abono. La única recomendación que hacen a quienes utilizan lombrices es que no se haga abono cuando se haya desparasitado al ganado, porque se daría lugar a la aparición de animales como las hormigas y las planarias, que contaminan el abono y por ende, afecta los cultivos.