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Desde jovencito se metió a la lucha antisomocista y le tocó asilarse en las embajadas de El Salvador y de Brasil, en Nicaragua, debido a que su vida corrió peligro durante el régimen de Anastasio Somoza Debayle.

Nos referimos al doctor Gustavo Adolfo Vargas Escobar, quien nació en el barrio San Sebastián, el 22 de abril de 1942. Hijo del doctor Gustavo Adolfo Vargas López y de María Ofelia Escobar.

Sus estudios primarios los hizo en el Instituto Pedagógico, donde las autoridades del centro lo expulsaron en 1959, cuando era un dirigente estudiantil y a punto de finalizar el quinto año, por lo que el destino lo llevó a terminar la Secundaria en el Instituto Ramírez Goyena, centro que le sirvió de caldo para potenciar su lucha contra el somocismo.

Antes de ingresar en la universidad recibió su primera carceleada, después de vincularse con los sucesos de Olama y Mollejones. Su jefe era el doctor Samuel Santos Fernández, padre del actual canciller Samuel Santos, y estuvo en una célula con Ajax Delgado y con otros luchadores jóvenes de la época.

Después de la invasión de Olama y Mollejones, don Samuel cayó preso, y Gustavo Adolfo se asiló en la Embajada de El Salvador, así como Lenin Frixione.

Para esa época, Vargas tenía 15 años. Ahí compartió el exilio con Jacinto Vélez Bárcenas, Luis Cardenal, Alberto Zavala y Luis Castrillo. El único que está vivo del grupo que se asiló en la embajada salvadoreña es Mauricio Solórzano, quien vive en Masaya.

Compañeros de celda

Después de esos acontecimientos, Gustavo Adolfo se fue a preparar militarmente a una finca, donde la Guardia Nacional los apresó, y lo ubicaron en una celda que estaba contiguo a la de Edwin Castro y Ausberto Narváez, en La Aviación, pero obtuvo su libertad un 24 de diciembre, debido a una amnistía.

Alumno fundador de la UCA

Después de bachillerarse llegó a convertirse en alumno fundador de la Universidad Centroamericana (UCA), con el doctor Danilo Aguirre, Director Fundador de EL NUEVO DIARIO.

Lo primero que hizo junto a los primeros estudiantes de Derecho de la UCA fue fundar el Centro Estudiantil Universitario, cuyos dirigentes eran Donaldo Guerrero, Danilo Aguirre y él. Por Ingeniería fueron: Danilo Rappaccioli y Óscar Turcios, y por Administración de Empresas otros universitarios.

Cuenta que el primer rector que tuvo la UCA, el padre León Pallais Godoy, sacerdote jesuita, fue somocista. Tenía una amplia amistad con Anastasio Somoza, y para esa ocasión, a Gustavo Adolfo le “recetaron” varias veces “vacaciones forzadas”, por dirigir el movimiento estudiantil.

Se graduó de abogado en la primera promoción de la UCA. Después, junto a Mariano Barahona, recibió una invitación del Departamento de Estado de los Estados Unidos, por lo que estuvieron un mes en la nación americana bajo un programa que se llamaba “People to People”.

El hostigamiento de la OSN

Cuando regresaron de los Estados Unidos los echaron presos, “porque la OSN (Organización de Seguridad Nacional) nos tenía en lista negra”. Felipe Rodríguez Serrano, quien era decano de la Facultad de Derecho de la UCA, intervino para que los dejaran en libertad.

En 1964 viajó a la Unión Soviética con Mariano Barahona, donde se encontraron a un hermano de Mariano y a Roger Deshon, quienes estudiaban en la Universidad “Patricio Lumumba”. También se encontraron al periodista Ignacio Briones Torres (quien recientemente falleció). Fueron atendiendo invitación del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Para viajar a Moscú primero se dirigió a México, para después trasladarse a Bruselas, luego a Viena y posteriormente a Praga. Como unos vuelos se retrasaron, no logró establecer los contactos, por lo que en Checoslovaquia se fueron a la universidad, a esperar ver pasar a unos latinos, y preguntarles a unos chilenos si había estudiantes nicaragüenses.

Ahí se encontraron a varios nicaragüenses --entre ellos a Onofre Guevara--, quienes hospedaron a Gustavo Adolfo por una semana. Después volaron a la Unión Soviética, donde los estaban esperando.

Al regreso de su viaje a Moscú pasó por París, y posteriormente se dirigió a Miami, después de haber roto el documento de viaje que le dieron primero en México para poder volar a la Unión Soviética, y su pasaporte nicaragüense no fue manchado con los sellos de los países que visitó.

“Al dirigirme a Miami me imaginé que no iba a tener problemas para regresar a Nicaragua, pero al retornar a Managua, la seguridad --la OSN-- me estaba esperando, y me llevaron a la V sección de Policía, que quedaba por Santo Domingo”, dijo.

En esa detención lo interrogó un teniente, “de quien me acuerdo era muy amable, y lo primero que hizo fue sacarse del cinto una pistola 9 milímetros y la puso sobre la mesa. Yo le dije: “¿Y eso es la Constitución Política?”, y el oficial le respondió: “¡¡¡Qué!!!”, y procedió a introducir el arma en una gaveta.

Ese oficial le dijo a Gustavo Adolfo que él era un especialista en interrogar a líderes estudiantiles y sindicales. En el interrogatorio, el guardia le preguntó que si venía de la Unión Soviética, pero él sólo aceptó que había estado en Checoslovaquia.

Lo tuvieron preso tres días, lo llevaron a las oficinas de la OSN que estaban en “La Loma”. Cuando lo dejaron en libertad, era la medianoche, “pero no quise bajar, porque irse a pie podría haber sido una trampa”, para hacerlo desaparecer.

Les dijo a los guardias que no se iba a ir a esa hora, y que esperaría al día siguiente. Los guardias le dijeron que no había donde dormir, pero él les dijo que ahí se quedaba, y hasta el día siguiente se fue, cuando lo llegaron a traer su papá y uno de sus hermanos.

El asilo en Embajada de Brasil

La segunda ocasión cuando tuvo que asilarse junto a su hermano Óscar René, fue en la Embajada de Brasil. Para esa ocasión ya era miembro del entonces clandestino FSLN, y después de haberse fogueado en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

El papá del ex jefe de la Policía, Fernando Caldera, un liberal independiente, lo llevó a asilarse en la Embajada del Brasil el 7 de diciembre de 1967, ya que Gustavo Adolfo estaba “colorado” con la Guardia Nacional. La agilización del asilo fue gracias a una amistad que un médico amigo de su papá tenía con el diplomático, al que había conocido en Europa.

Ese embajador presionó para que “saliéramos” del país en calidad de asilados. Salieron en vuelo directo de Nicaragua a Panamá. Los pasajes de Gustavo Adolfo y de Óscar René los pagó su progenitor, pero el avión por un supuesto desperfecto mecánico, aterrizó en Costa Rica.

“Todo mundo salió del avión, llegaron a decirnos que teníamos que bajar, pero nosotros les dijimos que no y nos quedamos en el avión”. En el avión viajaban unos “orejas”, a quienes los asilados les miraron pistolas 9 milímetros.

Cuando llegaron a Panamá los estaba esperando personal de la Embajada de Brasil. Los diplomáticos brasileños en Panamá se habían dado cuenta de que el avión había tenido problemas y que había aterrizado en Costa Rica, lo que provocó mucha preocupación en los diplomático brasileros.

Al llegar a Panamá, el embajador brasileño los estaba esperando, los tomó de la puerta del avión y los trasladó a su embajada para subirlos en otro vuelo hacia Brasil (en Río de Janeiro) al día siguiente, donde los estaba esperando la plana mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país sudamericano.

Y como Brasil estaba regido por militares, los hermanos Vargas tocaron puertas de otras embajadas, como la de Costa Rica, donde el embajador, que era honorario, casado con una uruguaya, “nos dijo que no les conviene Costa Rica, porque los Somoza mandan a Costa Rica; vaya a otra parte”.

Después fueron a la embajada de Chile en tiempos del gobierno de Eduardo Frei Montalvo, que gobernó ese país entre 1964 y 1970. También tocaron las puertas de la embajada de México, pero al final lograron salir de Río de Janeiro y se dirigieron a Chile, donde se relacionaron con Patricio Argüello, Julio López Miranda y otros opositores, con los que nos dirigimos a Checoslovaquia, después a la Unión Soviética y posteriormente a Cuba.

No comenta “operación especial”

En Cuba “nos entrenamos con Víctor Tirado, Tomás Borge y compañía”, dijo Gustavo Adolfo, quien no negó haber participado en una acción militar, pero evitó comentarlo en la entrevista con EL NUEVO DIARIO, donde por muchos años ha escrito en la sección de Opinión. Esa operación especial en la que participó tuvo una enorme trascendencia nacional.

Aclaró que participó en el FSLN “cuando éramos cuatro gatos”. Cuando llegaron a Cuba “éramos como 20, y al interior de Nicaragua el número era de unas 12 personas”.

Fue embajador multilateral

Después del derrocamiento de Somoza fue embajador de Nicaragua en Suiza durante 10 años. También fue representante ante las Naciones Unidas en Viena.

Gustavo Adolfo estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Suiza, donde sacó un doctorado y una maestría.

Cuando el FSLN perdió las elecciones en 1990, Gustavo Adolfo se dedicó a trabajar en su profesión de abogado. Actualmente es asesor personal del canciller Samuel Santos.

Infarto cerebral y situación desesperada
Hace cinco años sufrió un infarto cerebral. “Cuando me dio no hablaba y no caminaba”, y a estas alturas ha evolucionado positivamente. La enfermedad le atacó cuando estaba solo en su casa.

Sus hijos se fueron al colegio y su esposa al trabajo, y las dos empleadas, una tenía libre y la otro se fue porque tenía enfermo a un pariente. El jardinero era nuevo. “Yo me estaba rasurando, y de repente sentí algo raro y me caí al lado derecho, me levanté y me volví a caer”.

Como estaba solo se fue al teléfono, marcó un número, “pero ya no pude hablar. Llamó a su hermano Óscar René, pero andaba en una conferencia. Marcó una segunda vez a la casa del hermano y no pudo hablar, pero pudo escuchar lo que la empleada dijo: “¡Que gente más vaga, que marcan y no hablan!”

Después se le ocurrió salir de la casa arrastrándose, y el cuidador no sabía qué hacer y lo que hizo fue llamar a otro vigilante.

“Yo estaba consciente, pero no podía hablar”. Uno de los cuidadores le dice al otro: ¿Qué le pasa al doctor?, y el otro le respondió: “A lo mejor está borracho, porque no habla”.

Después llegó otra empleada, que era cocinera de donde Saúl Arana (actual embajador de Nicaragua en Japón) y le preguntó el nombre de alguien, para llamarlo telefónicamente, pero Gustavo Adolfo --que tenía adormecida la parte derecha de su cuerpo-- no recordaba nada.

De repente pasó un amigo de su hijo mayor --que estaba en último año de medicina--, y al revisarme dijo que me llevaría al hospital, “y con él fui a sacar las llaves del carro y él abrió el vehículo. Me subió, pero el nerviosismo provocó que se le quebrara la llave”. Al final, él llamó por teléfono, y pasó otro amigo de su hijo, y así lo llevaron en otro carro al Hospital Militar.