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“La familia es la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.”

Juan Pablo II

Los vínculos de sangre son los únicos que jamás podremos romper en la vida. Las personas unidas por ese nexo biológico han sido etiquetadas socialmente en el grupo llamado familia, considerado motor principal en el engranaje de toda nación, puesto que en él se da la formación del individuo.

A lo largo de la historia, ese semillero social ha sido estudiado tanto por antropólogos como por sociólogos, quienes han logrado establecer que la familia es un vértice social que ha tenido características particulares según la era en la que se desarrolla. Hablan de migraciones realizadas por grupos de parientes en las sociedades primitivas, luego establecen el sentido religioso que se le dio a la familia durante la Edad Media para después afirmar que éste fue abolido en el siglo XVI.

Y es que la Reforma Protestante marcó el paso del carácter teosocial al meramente civil, que es el que predomina en nuestro tiempo. Éste consiste en que los estados, por su condición laica, ven a este grupo como un conglomerado social en el que se forman valores cívicos y éticos, más no como forjador de valores espirituales.

Sin embargo, ese laicismo y carácter civil son inexistentes para la Iglesia, institución que sigue conceptuando el núcleo familiar como el lugar propicio para expandir la fe y perpetuarla por los siglos de los siglos.

Cristo nació en una familia

El principal argumento de la Iglesia para promover este grupo como fuente sagrada lo centran en el hecho de que Dios dispuso que Jesucristo naciera en el seno de una familia completa, integrada por una madre y un padre, los que esbozan como modelo de santidad y de ejemplo de dedicación y de entrega para que las familias cristianas lo sigan.

El argumento eclesiástico también se respalda en el hecho de que en los diez mandamientos aparece la orden celestial de honrar a padre y madre. De ahí que Juan Pablo segundo dijera que “la familia es la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.”

No obstante su arraigada concepción, la Iglesia Católica ha visto estremecida esta base, por lo que sus autoridades consideran crisis de valores, propiciada por la coyuntura que estamos viviendo. Por ello, a lo largo del mundo, está impulsando proyectos y celebraciones encaminadas a fortalecer este círculo.

Semana de la familia
A nivel nacional, la arquidiócesis de Managua, integrada por Managua, Masaya y Carazo, desarrollará lo que han denominado la Semana de la Familia, tiempo en el que promoverá los valores esenciales que toda familia Cristiana debe cultivar.

El calendario católico marca el 27 de diciembre como el día en que se conmemora el carácter sagrado de la familia de Nazaret, así que aprovechando la efemérides, la arquidiócesis inicia ese día sus actividades y las concluye el tres de enero.

El punto de partida será una celebración eucarística en Catedral de Managua, a las 11 de la mañana, presidida por monseñor Leopoldo Brenes.

Actividad pro vida

Como muestra de su entrañable rechazo al aborto, el 28 de diciembre será dedicado a orar por los niños que han sido abortados.

“Siendo el 28 la festividad de los Santos Inocentes, aprovecharemos este día para orar y ofrecer Eucaristías por todos los inocentes que han sido abortados, porque la familia cristiana nicaragüense defiende, ha defendido y seguirá defendiendo el derecho a la vida”, afirmó monseñor Silvio Fonseca.

Según el calendario trazado, el 29, en cada parroquia, se realizará un encuentro familiar, cuya finalidad será tratar el tema “Familia, iglesia doméstica”. El jueves continuarán con la adoración Eucarística bajo el lema “Familia y Eucaristía”.

Cena de evaluación familiar

De acuerdo con las declaraciones del prelado, en las pastorales familiares de la arquidiócesis se está promoviendo que la cena del 31 de diciembre no tenga como fin último celebrar el cierre de un año más y el inicio de otro, sino evaluar el funcionamiento como familia a lo largo del año.

Asimismo, enfatizó en la importancia de que ese día “padres, hijos y demás miembros de la familia se fijen propósitos para mejorar su relación entre sí y con Dios, teniendo como meta emular a la familia de Cristo en la tierra.”

Por otro lado, el programa también incluye la consagración de las familias al corazón de María.

Los vicios están destruyendo la familia

El matrimonio conformado por Sergio Campos y Ana Rosa Mayorga forma parte de la Pastoral Familiar de la iglesia Santa Faz, ubicada en el barrio Costa Rica.

Ellos se mostraron entusiasmados por esta actividad impulsada por la Iglesia, debido a que consideran que los matrimonios están en crisis, debido a la proliferación de los vicios, por lo que es necesario rescatar la vida familiar.

“Nuestro barrio es pequeño, pero hay un montón de bares y lugares de juego donde los hombres gastan el dinero que tanta falta hace en sus casas, para colmo, después golpean a sus esposas e hijos, hasta que la familia se destruye”, afirmó Campos.

Por su parte, doña Ana Rosa compartió que en su comunidad la iniciativa de celebrar una semana dedicada a la familia ha sido bien acogida, porque permitirá que las familias se unan más en la fe y en el amor.

“Ésta apenas es la primera vez que viviremos una experiencia tan reconfortante para las familias, sin embargo, para el bien de nuestra sociedad, esperamos que se celebre anualmente”, dijo la señora de Campos.

Invitación a otras iglesias

Este matrimonio capitalino invitó a las diferentes denominaciones cristianas a lanzar un SOS a todas las familias del mundo para que no sucumban ante la desintegración imperante, producto de la dinámica de nuestra sociedad compulsiva, “en la que para ser felices hay que consumir licor, cigarrillos, ropa de marca y vivir la vida desenfrenadamente”, dijo la señora Mayorga.

“Esto no se trata de ser de tal o cuál religión, sino de promover el cumplimiento de la palabra de Dios en el seno de la familia, por eso sería bueno que los hermanos separados impulsen la unión familiar”, compartió Campos.

Iglesia misionera

El sacerdote Gustavo Zúniga, cura párroco de la Basílica Menor de San Sebastián, de la ciudad de Diriamba, dijo que como Parroquia tienen más de 15 años de estar trabajando en pro de la santificación de hogares.

“Es lamentable la situación de la familia en nuestros tiempos, por ello hay que procurar una mejor formación de las parejas que contraen matrimonio, y darles un acompañamiento espiritual amparado en los principios de la Santa Madre Iglesia”, compartió el sacerdote.

Asimismo, se mostró orgulloso porque esta Parroquia fue la primera de Carazo donde se constituyó el grupo de encuentros conyugales, cuyo mayor logro ha sido crear una comunidad de matrimonios comprometidos con Dios e impulsar misiones encaminadas a captar parejas que no han recibido el sacramento del matrimonio, y que se aman lo suficiente y cuentan con los requisitos necesarios para ratificar su unión ante Dios.

Paralelo a las actividades impulsadas en toda la arquidiócesis, el 27, en la Basílica, muchas parejas renovarán sus votos matrimoniales, mientras que otras recibirán este sacramento.

Así que habrá mucha actividad religiosa orientada a promover la unión y el bienestar familiar.