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Comenzó como maestro empírico en El Jicaral, impartió clases en el “Goyena”, llegó a ser catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, y durante la década de los años 70 ocupó el cargo de vicerrector administrativo del Recinto Universitario “Rubén Darío”, RURD, y fue el primer subprocurador de Derechos Humanos de Nicaragua.

Nos referimos al licenciado Julián Corrales Munguía, el que en tiempos de la dictadura somocista tuvo escondido en su casa, en el reparto Las Palmas de Managua, al fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, algo que por primera vez hace público a través de EL NUEVO DIARIO.

La entrevista fue algo así como una cátedra de español, como las que impartía en el Auditorio 12 de la UNAN, durante la década de los 70, porque recibió a este redactor con una guía, algo así como cuando un profesor planea la clase que va a impartir al día siguiente.

Nació en San Francisco del Carnicero. Sus padres fueron Antonio Corrales Valdivia, originario de El Sauce, y Emérita Josefa Munguía Rivera. Desde muy niño sus padres se lo llevaron a vivir a El Jicaral. Hizo sus primeras letras en la escuelita de ese lugar. La primera maestra que tuvo se llamaba Andrea García.

Después pasó Mina La India, donde siguió estudiando mientras vivía en la casa de un tío que se llamaba Vicente Corrales. Posteriormente se trasladó a León para estudiar en la Escuela Superior de Varones “Simón Bolívar”.

Regresó a El Jicaral a impartir clases

En 1946 llegó a Managua a estudiar al Colegio “Rubén Darío”, donde terminó su primaria. Se quedó un tiempo sin estudiar junto a un hermano suyo, y regresaron a El Jicaral donde empezó a trabajar como maestro empírico en San Pedro, un lugar cercano a la cabecera municipal de El Jicaral.

La primera anécdota que vivió al empezar a dar clases, fue que él tenía más miedo que los niños a quienes iba a enseñar a leer. “Recuerdo que tomé un libro de una campaña de alfabetización que utilizaba el método fonético”.

Como maestro de primaria recibió un curso para maestros empíricos en León, en 1954, cuando era inspector departamental el maestro Genaro Sánchez, rivense. “Como yo estaba muy joven, al terminar el curso me consultó si quería ser maestro, pues me podía conseguir una beca en la Normal “Franklin Delano Roosevelt”, que en esa época estaba en Managua.

“Llegué a la Normal, estuve cuatro años, después nos trasladamos a Jinotepe, donde me gradué como maestro en 1959”, y continuó estudios en la Escuela de Ciencias de la Educación, donde se graduó de maestro de Educación Media.

Después fue licenciado en Ciencias de la Educación, con mención español, hizo estudios de Lingüística en Colombia. A su regreso, graduado, comenzó a impartir clases en la UNAN-Managua, primero como alumno ayudante y después como profesor titular.

Impartió clases de Español, Lingüística, Gramática sistemática. Además, fue Decano y Vicedecano de la Facultad de Humanidades. También desempeñó varios cargos administrativos, y después llegó a ser vicerrector administrativo, cuando el doctor Mariano Fiallos Oyanguren era el rector de la UNAN.

Anécdotas en la UNAN

En ese cargo, recuerda con precisión una serie de anécdotas cuando la represión somocista estaba en lo fino, y “porque ser joven y estudiante era un delito, tenías que cuidarte porque si no te mataba la Guardia Nacional”.

“La GN entró en varias ocasiones al recinto universitario y hasta mataron gente, y recuerdo la ocasión en que balearon a cuatro estudiantes de los cuales tres fallecieron. En esa ocasión el doctor Virgilio Godoy, que impartía sociología resultó herido de bala en un brazo”, dijo.

Otra ocasión en que la GN “nos cercó y nos atacó, yo tuve que salir a negociar con Alesio Gutiérrez, quien estaba en lo que ahora es la Colonia “Miguel Bonilla”. Lo que hice para salir fue tomar mi camiseta, la puse en el palo de una escoba y la iba agitando, y con un megáfono que me dio el estudiante Guillermo Avendaño, a quien después la Guardia asesinó”.

Corrales junto a Julio Vega, otro catedrático, abogaron por la liberación de los universitarios presos. En esa negociación Alesio Gutiérrez “habló improperios desde h de p hasta comunistas a los universitarios y catedráticos”.

Capítulo de la marihuana

Cuando Corrales era vicerrector administrativo de la universidad --antes de la represión de la GN-- se vivió otro capítulo en el Recinto “Rubén Darío” con la venta de marihuana, donde los “púsheres” la ofrecían en sacos, tal como se ofrecen en el Oriental los granos básicos. “La venta de marihuana estaba apoyada por la GN, con el fin de y desprestigiar a la universidad y al mismo tiempo hacer negocios”.

Debido a la droga, hasta un estudiante resultó muerto de un disparo que le hizo un bedel de la UNAN (era un estudiante de Español y después de Periodismo, a quien sus compañeros le decían “La Pantera Rosa”).

Un día de tantos, las autoridades administrativas y la dirigencia estudiantil se reunieron para buscarle una salida al problema de la droga, y decidieron expulsar a los “púsheres” que se habían tomado el pabellón 26.

Otros sellos en la lucha

Corrales también hizo referencia al nacimiento del grupo Pancasán (conformado por estudiantes y activistas del movimiento estudiantil), que con su música abrieron la conciencia del pueblo, y la forma como se dió a conocer en el Auditorio 12 el niño Luis Alfonso Velásquez, asesinado por un paramilitar.

“Cuando murió Luis Alfonso, no puedo olvidar que Julio López escribió algo sobre el niño, y con una gran valentía, porque le publicaron ese artículo en aquellos tiempos en que todo lo que olía al sandinismo era un delito de muerte para la GN”, dijo el ex vicerrector de la UNAN-Managua.

También recordó el asesinato del dirigente estudiantil Chico Meza, perpetrado por la Guardia, luego de que un trabajador de la biblioteca de la UNAN, quien andaba con los guardias, lo delatara. Meza fue sacado de su casa y luego asesinado.

Otra anécdota

Recordó Corrales que en una ocasión, cuando la GN hizo un bloqueo en la calle que conecta la UNAN hacia donde ahora está la rotonda universitaria, unos dirigentes estudiantiles le pidieron raid al licenciado Corrales el que aceptó en llevarlos, y “cuando llegamos a la esquina donde están las residencias estudiantiles y nos enrumbamos hacia el sector del Pedagógico estaba una patrulla de la Guardia chequeando”.

La patrulla le hizo señas para que el vehículo se detuviera, y uno de los uniformados se dirigió al automóvil, pero identificó a Corrales y le gritó al jefe de la patrulla: “¡Es el vicerrector!”, por lo que el jefe de la patrulla le dijo: “Que pase”, y así dobló hacia el norte.

“Sobre cómo se llamaba ese guardia que me conoció, no sé, porque quién sabe lo que hubiera pasado, porque los dirigentes universitarios llevaban materiales (escritos) que la Guardia calificaba de subversivos o quizás hasta armas”, dice ahora Corrales.

Recuerda que en la UNAN estudió Franklin Montenegro, el oficial de la GN que utilizó el seudónimo de “Sagitario”, el que también participó en el asesinato, en 1975, de la guerrillera sandinista Arlen Siu, y en las operaciones limpieza en Managua. Montenegro fue alumno de Corrales y asistía a las clases de español en el Auditorio 12.

Dirigentes del FSLN fueron sus alumnos
Corrales, antes de impartir clases en la UNAN, fue maestro del “Ramírez Goyena”, donde tuvo como alumnos a Julio Buitrago, a Julián Roque Cuadra, a Josefina Ramos, a Adán Fletes, a Orlando Núñez y a Doris Tijerino.

En la UNAN fueron sus alumnos Irving Larios, Mario Noguera, Patricia Orozco, Felipe Escobar, Miguel Bonilla, Ileana Ordóñez, Javier López, Germán Ruiz, Reynaldo Payán, Ulises Rodríguez, Guillermo Avendaño, Francisco Meza, William Hüpper, Edgard Munguía y Ricardo Morales, entre otros.

En una ocasión expulsaron a Julio Buitrago del “Goyena” y se pasó al Primero de Febrero “pero en una ocasión me dijo: ‘Profe, mi mamá quiere hablar con usted’. Yo le dije que bueno. La señora al llegar al colegio me preguntó: ‘¿Usted es el profesor Julián Corrales?’, sí le dije. ‘Es que yo quiero que me hable del comportamiento de Julio’”.

Corrales, que estimaba mucho a Julio, le dijo que era un excelente alumno, un buen estudiante, bien portado, con una excelente conducta. “Yo no tengo ninguna queja de Julio Buitrago”, le dijo, a lo que la señora le respondió: ‘Está bien, eso es lo que quería saber, es que me lo quieren expulsar por irrespetuoso’.

Al preguntarle después a Julio por qué había llegado su mamá a investigar su comportamiento, Buitrago le respondió: ‘Ah no, profesor, con usted yo no tengo problemas, es con el resto de los profesores’. En esa ocasión Julio tenía 12 años y estaba en primer año de secundaria.

Cuando Corrales se postuló para subprocurador de Derechos Humanos, comenzó a circular un documento “donde me sindicaban que era piñatero y que me había robado un montón de casas”, pero quien limpió su imagen fue el entonces jefe del Ejército, general Joaquín Cuadra, quien hizo una aclaración de su propia voluntad.

En unas declaraciones a los periodistas, Cuadra hizo referencia a unos errores y agregó: “Esos son errores como el que están cometiendo con el licenciado Julián Corrales, que dicen que el tiene una gran cantidad de casas. Están equivocados, porque quien tiene esa cantidad de casas es el complejo militar Julián Roque.

Experiencia como Subprocurador de Derechos Humanos
Con el nacimiento de la Procuraduría de Derechos Humanos, al licenciado Corrales le tocó ser el primer subprocurador de esa institución, de la cual recuerda que “la iniciamos a partir de cero, sin local, sin mobiliario, sin unidades de transporte y con un presupuesto mínimo”.

Como Corrales llegaba de la UCA, donde había sido Director Académico, esa casa de estudios les tendió la mano. Posteriormente, los apoyó el PNUD a través del doctor Carmelo Angulo.

El primer Procurador --el doctor Benjamín Pérez Fonseca-- procedía del PLC, y Corrales del FSLN, por lo que al iniciar el trabajo acordaron ambos mantener su independencia “porque éramos procurador y subprocurador de los nicaragüenses y no de los partidos políticos”.

“Siempre nos ganamos y merecimos el debido respeto. Es más, recuerdo dos casos emblemáticos que nos sirven de ejemplo: uno de ellos, mejor dicho los dos tuvieron que ver con el Partido Liberal Constitucionalista. Recuerde lo ocurrido con el doctor José Antonio Alvarado y con la enfermera Dorotea Granados, en los que había intereses por parte del PLC, pero la PDDH falló apegada a la ley”.

También, “en honor a la verdad, el presidente Alemán nos respaldó económicamente en nuestro primer presupuesto formal, con lo cual pudimos estabilizarnos y echar a andar nuestros primeros planes. En esto tuvo un rol importante el vicepresidente actual, el licenciado Jaime Morales Carazo, quien nos apoyó desde el inicio en que formulamos el proyecto de presupuesto hasta el momento en que lo aprobó el presidente Alemán”.