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Este reptil se le conoce popularmente como Ñoca, que en náhuatl significa tortuga. Este ejemplar es siamés, y según explicó el ecólogo Milton Camacho, esta mutación genética ocurre de una en diez mil tortugas, producto de una desviación genética durante el desarrollo del embrión. Estudios radiográficos han revelado que además de tener dos cabezas, tienen los otros órganos también duplicados. En la parte posterior del cuerpo, frecuentemente, se conectan las dos columnas vertebrales, por lo tanto cada uno de los cerebros maneja diferenciadamente las extremidades. La segunda cabeza reduce las posibilidades de sobrevivir, en comparación con los individuos normales de la misma especie. Óscar Sánchez / END