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Laura Chinchilla, con su slogan “Firme y Honesta”, es la candidata oficialista del Partido Liberación Nacional (PLN). Ella marcha al frente en la intencionalidad de los electores consultados, mientras que Luis Fishman, “el menos malo”, representando al otrora Partido Unidad Social Cristina (PUSC), se ubica en la cuarta posición en las encuestas.

Antes de las elecciones de 2006, ambos partidos se turnaban la presidencia de Costa Rica, sin embargo, en esa contienda, donde el actual presidente Óscar Arias se alzó con un triunfo ajustado, el Partido Acción Ciudadana (PAC), rompió ese tradicional bipartidismo.

En esta segunda entrega sobre las elecciones en Costa Rica, nos ocupamos de conocer a estas dos figuras políticas, y en nuestra próxima entrega, abordaremos al candidato del Movimiento Libertario (ML), Otto Guevara, segundo lugar en las encuestas, y a Ottón Solís, de Acción Ciudadana, ubicado en tercero.

A la verdiblanco (Laura Chinchilla) se le señala de ser una “títere”, y de “ser más de lo mismo” de los que controlan la Casa Presidencial, en especial del presidente Óscar Arias. Se le critica porque ha estado en el gobierno y no pudo ayudar a resolver los problemas sociales y los compromisos electorales que el actual gobierno no ha cumplido a la población.

También cuestionan su liderazgo en el Partido Liberación Nacional (PLN), porque recientemente se opuso a que una diputada de su fracción fuera electa como Defensora de los Habitantes y no fue escuchada. Critican también su postura contra una reforma tributaria estructural para no perjudicar al gran capital, que según sus detractores, es de donde provienen los recursos de su campaña.

Buen currículo

Sin embargo, hay que destacar que entre de los candidatos presidenciales se le valora como la que tiene más experiencia en la función pública (vicepresidenta, diputada y ministra en varias entidades), y aunque algunos pueden considerarla como una “mujer dura”, cuando uno se acerca se muestra una fémina sencilla, amable, de trato cercano a la población y sin excentricidades.

A pesar de que se le critica su dependencia de Casa Presidencial y de que sería el continuismo de los Arias, ella defiende su autonomía, su liderazgo, y asegura que no se pueden negar ni ocultar los logros del gobierno, los cuales espera consolidar en su mandato.

Desde que se conocieron los primeros resultados de las encuestas, Chinchilla se ha mantenido en primer lugar, sin embargo, los porcentajes de preferencias han caído conforme llega el 07 de febrero, incluso la ubican en la temerosa línea de no alcanzar el mínimo (40 por ciento) para alzarse con el triunfo en una primera vuelta, lo que la dejaría en desventaja, porque se espera que el resto de partidos políticos se unan al candidato del segundo lugar.

Respecto a la campaña electoral, valora “que es de grandes contrates”, porque por un lado su partido “está presentando propuestas al país, y los otros (partidos) se dedican a atacarla”.

“Eso la gente lo está viendo, y por eso es que mayoritariamente se están viniendo a nuestro movimiento. Los demás partidos han perdido el tiempo”, sostiene.

Dentro de su plan de gobierno destaca: seguridad ciudadana, generación de empleos, combate a la pobreza, sostenibilidad ambiental, y fuerte apoyo a innovación y tecnología.

Fishman, el “bateador emergente”

En tanto Luis Fishman, del Partido Unidad Social Cristina (PUSC), lucha para que esa organización retome la importancia política que tenía años atrás. Salió como “bateador emergente”, puesto que el candidato inicial era Rafael Ángel Calderón, quien debió renunciar porque fue enjuiciado y sentenciado a cinco años de prisión por delitos de corrupción.

Su nombre se ubica en primer lugar en la papeleta de elección, no así en la preferencias del electorado, que lo ubican en cuarta posición, sin embargo, confía en que los indecisos (alrededor del 50 por ciento, según las encuestas) ayudarán a dar “la sorpresa” el día de las elecciones.

A él se le conoce como una persona políticamente tradicionalista, que sólo actúa o se le ve en contextos electorales. Es de fácil comunicación, pero muestra poco manejo de las realidades sociales que demanda la ciudadanía.

Él estima que el poco tiempo de haber asumido la candidatura (dos meses y medios) no es un obstáculo para ganar, ya que la experiencia indica que en “política todo puede pasar”, y que el trabajo que viene haciendo es lo que marcará la diferencia, sobre todo, porque el electorado presenta una conducta de decidir a última hora y no por las encuestas.

Dice que poco le preocupan las críticas contra su organización, debido a los escándalos de corrupción de los ex presidentes Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, quienes dirigieron al país en representación del mismo partido. “La gente valora que pese a ello hemos sido protagonistas e impulsores de los principales logros y beneficios sociales de Costa Rica”, se defiende.

“Proponemos trabajar por una Costa Rica más solidaria, más incluyente, y no excluyente, que ha sido el modelo que ha llevado adelante este gobierno”, dice. Considera que la campaña ha sido “dura” y pronostica que habrá sorpresas.

“Los otros tres candidatos están centrados en una lucha pública con los recursos de los costarricenses, insultándose, yo no. Simplemente he dicho que soy el menos malo, sin ser peyorativo con alguien. Aparte de eso, somos lo únicos que tenemos un plan consistente y una trayectoria de partido que ha alcanzado grandes logros sociales para el país”, adelantó.

“Soy el menos malo, porque soy el único candidato que ha trabajado y no ha vivido solo de la función pública. He sido ganadero, agricultor, desarrollador de proyectos inmobiliarios, textilero, hasta agente de aduanas”, manifestó.

Laura Chinchilla, candidata del partido gobernante:
“Vamos a regularizar la inmigración ilegal”
Laura Chinchilla Miranda, de 51 años, ha sido consultora para diversos organismos internacionales, y se ha destacado en impulsar cambios en temas de seguridad ciudadana y de derechos humanos, experiencia que la usó a nivel interno del país cuando fue funcionaria de gobierno.

Su experiencia gubernamental comenzó en el período 1994-1996, cuando ocupó la cartera del Viceministerio de Seguridad Pública, y luego (1996-1998), como Ministra de esa entidad.

Fue diputada en el período 2002-2006, y resultó electa Primera Vicepresidenta en el actual gobierno, teniendo que renunciar --al igual que a su cargo de Ministra de Justicia, en 2008-- para nominarse como candidata presidencial.

Chinchilla considera que las autoridades ticas deben regularizar la situación de los ilegales que viven en su país. Ella trabajará en ello si logra la presidencia. Entre otras cosas, dice que tratará de llevarse bien con el gobierno del presidente Ortega, y tiene su propia visión de la integración regional.

¿Cómo será su relación con Nicaragua, tomando en cuenta los roces de los presidentes Arias y Ortega?
“Diría que las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica se han mantenido en niveles razonables de respeto, siempre hay intenciones entre países limítrofes. En lo que a nosotros respecta, haremos todo el esfuerzo para que realmente haya el mejor clima posible entre ambos países, entre ambas pueblos”.

¿Cuál será el abordaje de los inmigrantes nicaragüenses irregulares?
“Lo más importante es la regularización. Yo sí creo que es injusto para los migrantes, es injusto para la clase trabajadora costarricense que esas situaciones se den (discriminaciones). Es de beneficio de todos tratar de regularizarlos, y eso tendrá que hacerse”.

¿Qué opina del desarrollo transfronterizo?

“Muchas acciones se han venido haciendo y empujando. Hay que hacer una fuerte apuesta a los temas de seguridad mediante esquemas conjuntos de ambas naciones. Me parece también que hay un gran potencial de desarrollo en materia turística que puede generar riquezas para los dos lados, que permita el mejoramiento de las comunidades”.

¿Su visión de la integración centroamericana?

“Muy importante, fundamental; siempre y cuando sea una integración que beneficie a los pueblos de Centroamérica”.

Luis Fishman, candidato PUSC:
“Ticos y nicas somos socios”
Luis Fishman Zonzinski, 63 años, abogado, de padres judíos, ha sido dos veces, en períodos diferentes, diputado. Fue jerarca del Ministerio de Seguridad Pública y segundo Vicepresidente de Costa Rica, aunque no ejerció ese puesto por desavenencias con el entonces presidente Abel Pacheco (2002-2006).

En los períodos 1986-1990 y 1998-2000 fue electo como diputado del PUSC, ocupando la presidencia legislativa en el último período. En el gobierno de Rafael Ángel Calderón (1990-1994) fue Ministro de Gobernación y de Seguridad Pública.

Lus Fishman se declara agradecido por la mano de obra nicaragüense en su país. Sobre el tema de los inmigrantes irregulares, este candidato dice que debe “apoyarse a ese que es un importante sector para la economía costarricense”.

¿Cómo sería su relación con Nicaragua si fuera presidente?
“Lo más estrecha posible, somos hermanos. La suerte de ambos países está ligada, sin duda. Tenemos que ayudar en lo que más se pueda para que ambos países se desarrollen, porque en la medida en que se desarrolle Nicaragua, los nicaragüenses tendrán posibilidades de mantenerse allá con trabajo justo. Estamos metidos en el mismo barco, somos socios en todo”.

¿Qué piensa del desarrollo transfronterizo?

“Le soy sincero, no tengo ningún plan concreto. Desconozco sobre estudios desarrollados de qué se debería hacer en conjunto. Tendríamos que sentarnos. Me parece que hay zonas turísticas que podemos explotar en conjunto, así como proyectos agrícolas, y que hay esfuerzos.

Dos países como los nuestros, si se asocian, podemos tener más fuerza para que nos escuche, pero hemos estado muy aislados de Nicaragua y del resto de Centroamérica. Sí, creo en nuestro caso que tenemos una enorme empatía con Nicaragua, y que tenemos mucho más que sentarnos a dialogar”.

¿Cómo abordaría el tema de los inmigrantes nicaragüenses irregulares?
“En el pasado el PUSC cedió amnistías, creo que hay que hacer lo mismo, tenderles las manos. La idea es que bienvenidos sean todos lo que vienen a trabajar, y todo el que tenga trabajo, bienvenido.

Para nosotros ha sido una bendición tener mano de obra nicaragüense en muchos campos. El problema es con la gente que no se le puede dar seguimiento, que no sabemos qué está haciendo en el país, a eso es que me refiero de tener controles migratorios fuertes.

Soy nieto de inmigrantes, y jamás un nieto de inmigrantes podría tener sentimientos xenófobos, sino todo lo contrario. Yo veo a los nicaragüenses como hermanos, mi casa la cuidan los nicaragüenses”.

¿Su visión de la integración centroamericana?

“Hemos estado muy aislados de Nicaragua y del resto de Centroamérica, pero no significa que yo crea en una unión centroamericana. No creo en eso”.