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Este destino comienza con una recomendación: use cinturón de seguridad.

Creerá seguro que la sugerencia está fuera de lugar si las próximas líneas son dedicadas a convencerlo de ir y pasar el próximo fin de semana en el mar. ¿Por qué no un salvavidas? ¿Un bloqueador solar, por ejemplo?

Aquí viene la justificación. De León a la playa Poneloya, era un martirio viajar hasta que en agosto del año pasado sus 19.6 kilómetros de distancia comenzaron a ser reparados totalmente. Ahora, el viaje placentero a esas deliciosas costas se hace a través de una nueva carretera que patrocinó la Cuenta Reto del Milenio.

La nueva carretera tiene en la zona urbana unos 12 metros de ancho, incluyendo dos hombros y dos aceras de 1.20 cada uno a ambos lados de la calzada por donde transitan los automóviles. En la zona rural, el ancho es de 9.60 metros, incluyendo dos hombros a cada uno de los lados de la calzada para los ciclistas.

A este destino se le puede agregar “una pasadita” por el viejo centro de León, una de las primeras ciudades que se fundaron en el país, cuna de poetas y ombligo de nuestra historia colonial. Más caluroso por estos días debido a la estación seca, el destino parece ensayar cada día para las vacaciones de verano, de las que solo nos separan dos hojas del calendario.

Una buena posada

Aunque el viaje puede hacerse en un solo día, nuestra recomendación es que vaya y se quede. Aún sin reinaugurar, el nuevo Hotel Posada de Poneloya pone a disposición de sus visitantes su nuevo concepto de servicio. Desde noviembre del año pasado y ahora con nueva administración, el local ha cambiado radicalmente. “Lo único que aquí no ha cambiado es el calor humano”, se adelanta a decir su nueva gerente, Anne Moscarelli.

Italiana de nacimiento y de nacionalidad suiza, Moscarelli atiende personalmente el lugar, que con nueva decoración ha sabido con buen atino combinar lo casero con lo moderno. “Queremos vernos bonito, modernos, pero sin perder el toque familiar”, explica esta extranjera con más de 20 años en la industria hotelera.

Moscarelli ha dado a conocer que el próximo 19 de febrero el hotel abrirá sus puertas oficialmente, aunque desde comienzos de mes trabajan en explorar las opiniones de huéspedes que han pasado por allá. “Les hemos hecho encuestas y hemos conversado sobre qué creen ellos debemos mejorar”, explica. “Nos dimos un mes para ensayar y estamos listos para la temporada de verano”, señala la ejecutiva.

Miriam Torres es una esteliana de nacimiento. Llegó al hotel con su esposo, su nuera, una hija y tres nietos. La familia pensaba hospedarse en León porque le habían dicho que en Poneloya no encontraría un buen lugar para quedarse. “Preguntando llegamos acá y está muy bien, estamos muy satisfechos con el servicio del hotel”, dijo, mientras degustaba con cocktail de frutas en el desayuno que incluía su servicio de habitación.

Lo nuevo

El Hotel Posada de Poneloya está ubicado a la entrada del poblado, a 150 metros del empalme exactamente. Cuenta con 16 habitaciones, familiares y personales. Según Moscarelli, cada habitación busca brindar las comodidades que exige un turista europeo, uno de los estándares más completos de la industria hotelera.

“Hablamos de habitaciones con aire acondicionado todo el tiempo, ducha y agua caliente, con un ambiente que procura el descanso”, dice Moscarelli. “A eso agréguele que la playa se encuentra a tan solo 50 metros, basta cruzar la calle”, añade la gerente.

Y para combinar el descanso con el entretenimiento, cada habitación cuenta con Tv plasma y el servicio de Cable Sky, con la oferta de canales locales, europeos y norteamericanos. También cuenta con un cómodo lobby, una terraza al aire libre y otros espacios como una amplia sala de conferencia. Los huéspedes en este hotel destacan sus espacios ventilados. “Es que no son como esos grandes hoteles cerrados, hay una sensación de mucha libertad para circular”, dice una de las hijas de Torres. Según Moscarelli, ése es un logro del diseño original del hotel que la nueva administración, ha retocado volviéndolos más cómodo.

Sopa marina y un desayuno de rey

Nadie puede ir al mar y volver sin haber probado una sopa marina. En Poneloya la sirve el restaurante Pariente Salinas, ubicado a una cuadra del Hotel Posada de Poneloya, en la misma calle central del balneario. Tanto la sopa como un buen pescado entomatado son una tradición en el restaurante.

Moscarelli dice que ellos siempre recomiendan esa cocina a todos sus huéspedes. En cuanto a que si el hotel ha pensado en ofrecer un buen menú, la ejecutiva dice que por ahora se concentran en la estadía de sus visitantes. “En el futuro ofreceremos una carta sencilla, pero exquisita”, adelanta.

Pero el desayuno que ofrece lo califica Moscarelli como el de un rey. “Se trata de uno a la altura de grandes hoteles de playa”, dijo. Puede no exagerar. Servido por un personal muy bien calificado, el huésped inaugura el día con una ensalada de frutas, cereal, café, mermelada, huevos revueltos y al gusto local un buen gallopinto. “Buscamos que nuestros clientes se sientan como en casa, como en su propia casa de playa”, finalizó Moscarelli.

Algunos precios:
* Distancia de Managua: 109.6 kilómetros
* Costo por habitación: 50 dólares individual, 70 dólares la doble. Desayuno incluido
* Costo de Sopa Marina: 110 córdobas
* Costo de Pescado: 100 córdobas
* Comida Corriente: 60 córdobas