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Sea por estética o por salud, en muchos ciudadanos hoy despierta un deseo: yo quiero ir a correr. La elección depende de dos cosas: una, que el lugar sea donde no se gaste mucho dinero, y la otra, que sea seguro.

Muchos parecen haber hallado el sitio. Tal es el caso de Elsa Domínguez, a quien encontramos sudando durante su sexta vuelta alrededor de la Rotonda de la Virgen. Ella hace ejercicios en la rotonda, mientras se oye el desorden de los vehículos que circulan por la zona.

Domínguez tiene 47 años, y desde hace siete meses viene todos los días con su hijo para hacer ejercicios. “Me sentí mal, he subido el peso, siempre he sido una persona que le gustó hacer deporte. El cuerpo me dijo que requiere salud”, dice Domínguez, antes de seguir su rutina. Son las cinco de la tarde, y alrededor de 20 personas --mujeres, hombres, adolescentes y ancianos-- están corriendo o caminando en la acera amplia de la rotonda.

Todos llegan con un objetivo común. John Milton, de 30 años, corre aquí desde hace un año. Lo hace una hora diario para mantener su salud. Igual lo hacen Anita Pérez, de 57 años, y su hija. Ambas visten una chaqueta que las hace sudar más. Ellas vienen desde hace cuatro meses en la madrugada o en la tarde, y hacen 12 vueltas, luego abdominales y sentadillas. A otro que encontramos corriendo fue a Marlon Estrada, de 31 años. Él dice que lo hace por recomendación médica. “Tengo que correr una hora diario porque tengo que bajar el peso por el colesterol”, dice. “Estoy empezando, es mi segundo día”, agrega riéndose.

Lo desfavorable de la rotonda

A la gente se le ve feliz haciendo sus ejercicios, pero hay quienes creen que el lugar no presta las condiciones. Dicen, por ejemplo, que hay temor por la delincuencia; que es peligroso el ingreso porque hay mucho tráfico vehicular, y que al mismo tiempo ese tráfico contamina el aire del lugar.

“Son demasiados factores negativos”, señala Cándida Sotelo, de 49 años, que cesó de correr en la rotonda. Antes iba con sus hijas y vecinos, dice la señora en su casa de Villa San Jacinto. “La amenaza mayor es la circulación de tantos carros”, se queja ahora.

Sotelo puede tener razón. Un punto es que hay que cruzar varias vías para llegar a la rotonda. “Los conductores no dan acceso a los peatones, ellos quieren pasar la vía, no se detienen aunque vean que hay una fila de personas que se van a cruzar”, denuncia. Ella dice que el puente aéreo es solo para ingresar al interior de la rotonda, que el acceso desde varios barrios aledaños es muy traficado.

Una vez en el lugar no se está fuera de peligro. El tráfico mantiene su amenaza. La gente corre en la acera sin contar con una barrera de seguridad. “Hay muchas personas irresponsables que no manejan con cuidado y pueden subirse a la acera y levantarse cualquier persona”, se preocupa Sotelo.

El subcomisionado Donald López, jefe de Seguridad Pública del Distrito V, admite que los carros son un peligro muy grande. “Los conductores a veces son imprudentes. Algunos, tomados, no respetan al peatón, porque Nicaragua no es un país como los de Europa o los de Norte América, donde de las leyes y de la cultura nace el respeto por el peatón”, lamenta.

De hecho, ha habido carros que subieron accidentalmente a las aceras de la rotonda. El último fue al inicio de febrero. Su conductor era un muchacho que iba a alta velocidad, perdió el control, pegó en un poste y se mató. Este hecho lamentable pasó muy de madrugada, antes de que la gente viniera a correr, “pero si hubiese sido un poco más tarde, como a las cuatro --o en la tarde que la gente trafica la rotonda-- habría matado a varias personas”, comenta doña Cándida.

Barreras de seguridad planificados

López confiesa que las barreras podrían ayudar, porque sólo hay una verja metálica que no es muy consistente, es muy débil, y solamente protege la zona verde. No protege a quienes corren en el circuito. Dice que había un proyecto de la alcaldía. “No sé por qué no lo han impulsado. Hasta la fecha no ha avanzado”, señala.

De regreso en la rotonda. La misma gente todavía está dando sus vueltas. ¿Por qué están voluntariamente bajo el riesgo que de repente les mate un carro? El peligro de los vehículos se convierte, contradictoriamente, en un amparo contra los delincuentes.

“El peligro siempre existe en todas partes. Y aquí como es más libre, pasan más vehículos, y entonces hay menos peligro de robos”, contesta Sebastián Osario López, de 55 años. Al unísono responden que vienen a la rotonda porque se llena y se sienten acompañados. “No hay otro lugar más confiable, tengo miedo de que me asalten”, dice Marlon Estrada.

Janett Cuadra, que está caminando con su perro, ya sufrió un asalto cuando hacía ejercicios en las calles de Managua. “Eso pasó hace años, cuando caminaba hacia el mercado Mayoreo, desde entonces vengo por acá”. También ahí corrieron antes Anita López y su hija María, desde los semáforos de la “Miguel Gutiérrez” hasta el Mayoreo. “Pero ya no, nos da miedo. Por ahí es muy peligroso”, dicen. “La cuestión es, ¿adónde ir a correr?”, se pregunta Sebastián Osario.

Asaltos por un celular

En está zona que pertenece al Distrito VI hay muchos casos de asaltos, confirma el teniente Fabricio Muñoz Centeno, oficial de Planificación de Distrito. “Ahí unas personas se dedican a eso, son delincuentes”, explica Muñoz.

Los asaltos ocurren cuando las personas van de tránsito, los ladrones atracan sobre todo por celulares, bolsos, relojes y prendas. Y se concentran en los semáforos hacia el mercado Mayoreo o en los semáforos de la “Miguel Gutiérrez”. Pero Muñoz añade que “siempre hay presencia policial, y además la Policía está patrullando motorizada, en auto y en camioneta”. Según Muñoz, este febrero recibieron 31 denuncias por lesiones, robo con fuerza y robo con intimidación, todos ejecutados en esa zona.

Miedo de ir a los parques

En los parques el problema es mayor. No sólo son delitos leves, allí ha habido hasta homicidios. Por ejemplo, en el parque de Villa Progreso, a dos cuadras de la Rotonda “La Virgen”. “Ahí la delincuencia es terrible. Hasta han aparecido personas muertas o violadas. Yo no iría a correr en este parque”, dice Sotelo. Y Marlon Estrada, que diario viene en su carro para correr en la rotonda, dice que si hubiera un parque seguro y más cerca de su casa, se quedaría ahí haciendo ejercicios. “Pero en los parques no hay seguridad”, se queja.

Según el teniente Muñoz, el parque de Villa Progreso es considerado como un “punto rojo”, especialmente en horas de la noche. En otros parques, como el de Altamira y el Parque de Japón, ambos del Distrito V, hay más seguridad, dice el subcomisionado López. “No tenemos denuncias de robos, lo cual consideramos que se debe a su ubicación. Además, tiene vigilancia privada y se paga por ingresar para hacer ejercicio”, dice López.

Otra opción: el gimnasio

Según informaciones de la comuna capitalina, ellos tienen en sus planes hacer parques a lo interno de los barrios, para que a sus habitantes les sea más cercano un lugar para el esparcimiento.

Pero mientras eso no se concrete y para quien no quiera ir a una rotonda o a un parque peligroso, la opción son los gimnasios. La sala de un gimnasio que queda cerca de la Rotonda La Virgen está llena. Ahí abundan los jóvenes haciendo ejercicios al ritmo de música tecno-latino.

Las clases de aeróbicos se mezclan con el ruido de las barras metálicas cuando chocan. Daniel Ramírez, de 19 años, que está levantando pesas, dice que él prefiere pagar 200 pesos, porque correr en la calle es peligroso. “Unos ladrones te persiguen y hasta te matan por una tontera”, advierte.

Luz Marina Mendoza, de 45 años, está pedaleando en una bicicleta estática en el área de atrás del gimnasio. Viene hace poco para bajar su peso. “Es más seguro, correr en la calle es peligrosísimo, porque a toda hora hay delincuentes y no hay seguridad. Entonces yo decidí pagar algo y aquí estoy segura”, dice.

En otro gimnasio ubicado en Bello Horizonte, la motivación es la misma. Nadia Verónica está haciendo ejercicios para su espalda, camina en las mañanas, pero siempre en grupos grandes. La mujer de 34 años dice que sobre todo las mujeres corren mucho peligro. Hace ejercicios para evitar enfermedades como la diabetes o alguna complicación cardiaca.

“No es que me sobre el dinero para venir aquí, pero ordeno mi presupuesto. Mi prioridad es mi salud, la cual considero que no tiene precio, y, además, estoy segura”, añade.

No hay suficiente policías
“Si tuviera dinero no vendría por acá”, dice Elsa Domínguez acercándose a sus últimas vueltas alrededor de la rotonda antes de volver a su casa en el barrio Costa Rica, con su hijo, 20 minutos a pie. Como vienen diario, ellos han visto varios asaltos. “Por la mañana hay más. Los ladrones están esperando porque saben que todos se van a trabajar. A nosotros hasta ahora no nos ha pasado nada”. El problema es que “no se ve policía”, dice Domínguez.

Los dos policías admiten que en unos lugares en Managua hay “cierta inseguridad”. Como en los semáforos y en los parques. “Tal vez no es suficiente la seguridad que brindamos, quisiéramos hacer más. El problema es la cantidad de policías que tenemos”, dice López.

“Quisiéramos tener 10 policías por cada cien habitantes, y aquí es todo lo contrario: por cada mil habitantes tenemos un policía, y a veces tenemos un policía por cada tres mil habitantes. Pero eso no depende de nosotros”, añade López.

Recomienda correr en grupos grandes

A pesar de los “limitados recursos humanos”, ellos consideran las calles de Managua seguras para ir a correr.

“Siempre hay este temor --como todos los seres humanos tienen-- de que pueda suceder algo”, dice el oficial Muñoz. Según López, el sistema de patrullaje de Managua ya tiene más o menos ubicado qué vía, qué calle se llena de muchos corredores y de muchos ciudadanos haciendo ejercicios. “Por ejemplo, a las cinco de la mañana, del centro de salud de San Judas hasta la Carretera Sur yo te voy a encontrar unas 40 ó 50 personas corriendo, y con ellos una patrulla de policía”, explica.

La clave es correr en grandes grupos, para evitar cualquier ataque. Así se explica que tantas personas corran en la Rotonda La Virgen. Según la alcaldía, diario llegan unas mil 300 personas para hacer ejercicios.

Está oscureciendo en la rotonda, y Elsa Domínguez dice antes de volver a su casa que “todos los que estamos aquí corremos riesgo. Pero no tenemos otra opción que ésta, entonces no hay nada más que hacer”.

Como ella, otros corredores de la rotonda creen que las autoridades deben tomar en cuenta que ahora hay más gente con deseos de hacer ejercicios y que necesitan espacio, parques y calles seguras.

Médico recomienda: “Correr es salud”
Doctor Nelson Salazar, Director del centro cardiólogo, Minsa
“Hacer deporte es muy importante para evitar diferentes enfermedades, y sobre todo lo que llamamos la enfermedad química del corazón, que va a desencadenar en un infarto cardiaco”, explicó el doctor. Según él, el infarto cardiaco junto a la hipertensión arterial son las enfermedades más frecuentes en Nicaragua. Y las dos están relacionados con los hábitos: ingerir comida grasosa y mucho azúcar, consumir licor, tabaco y no hacer deporte.

Este problema empieza después de que uno pasa la pubertad, porque en los colegios todavía hay que hacer deporte. “Pero entonces, muchos caen en el sedentarismo. Las personas comienzan a aumentar peso. Todo eso se junta, y en un determinado tiempo comienzan a manifestarse los problemas cardiovasculares.”

No hay hábito de hacer ejercicio
“La verdad es que en nuestro país el hábito de hacer ejercicios no es muy frecuente. Cuando nosotros vamos a hacer un poco de ejercicio es para la estética. Probablemente no lo practicamos suficiente, porque no relacionamos ejercicios con salud cardiovascular.”

Retrasar un infarto
La motivación debería ser el deseo de tener salud cardiovascular. Que su corazón no se vea afectado tempranamente a los 40, a los 50 o a los 60 años por un infarto. “Probablemente no vamos a evitar el desarrollo de la enfermedad de arteria coronaria, pero podemos retrasarla, no es lo mismo tener un infarto a los 40 años que a los 70.”

El doctor recomienda una caminata que se puede hacer en cualquier sitio. “No hay que pagar, se puede caminar en la calle, enfrente de la casa, en el patio de la casa.” Sus estudios indican que una media hora hasta una hora de ejercicio, tres veces por semana o diario va dar salud cardiovascular.