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¿Qué es lo que ocurrió realmente en materia económica en estas dos décadas? El ex ministro de cooperación externa del gobierno de la ex presidenta Violeta Barrios, en la década de los 90, reflexiona, hablando y adopta una postura, a través de la cual se le sale, evidentemente, sus años de profesor de economía de la Texas State University.

Sobre el tema, el doctor Kruger escribió recientemente un extenso artículo en la revista que dirige, “Dracma”, la cual es dedicada a temas de economía y finanzas, que en el número de abril trae el tema de “Dos décadas de economía de mercado”, así como otros artículos como “Recuperación Global: inflación vs. Crecimiento” y “Deuda Soberana: El Rapto de Europa”. Kruger, defensor de la irrestricta libertad del sistema de mercado, considera que en los últimos 20 años, cuatro gobiernos distintos, Violeta Barrios, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños y Daniel Ortega, han ido creando el modelo de economía existente hasta el momento, el cual, según afirma, fue una experiencia inédita, del paso de una economía centralizada a una de mercado.


¿Pero, cómo va a ser una experiencia inédita si lo mismo estaba ocurriendo a miles de kilómetros en Europa Oriental, con la caída del campo socialista?
Bueno, afirma Kruger, “es que también ellos eran inéditos”, porque aunque se estaban dando cambios en distintos países, de economías centralizadas a dirigidas por el mercado, y en eso no había habido antecedentes de este tipo de transiciones y en América Latina, la de Nicaragua era única.

Destaca el economista que hubo muchas experiencias de economías de mercado que se habían convertido en economías planificadas centralmente, que fue lo que ocurrió con las del bloque oriental, que era dominado por la Unión Soviética, pero, ¿cómo transformar una de esas economías a una de mercado? El ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, en 1997 dijo en el Centro Internacional para Académicos, “Thomas Woodrow Wilson”, que “Los economistas han tenido experiencia en observar el funcionamiento de economías de mercado convertidas en economías centralizadas, pero no existe experiencia en sentido contrario”.

Un salto sin paracaídas

Kruger de hecho, afirmó que Greenpan no sabía como transformar ese tipo de economía en una de mercado y en ese sentido explicó que “fue todo un reto para los que tuvimos la responsabilidad de cambiar la dirección de la economía de Nicaragua, con la complicación de que el país estaba empobrecido y saliendo de una larga guerra”.

A inicios de los 90 Nicaragua se encontraba con una economía de posguerra, con inmensos desajustes, un proceso hiperinflacionario de 33 mil 657 por ciento, un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, que al iniciar los años 90 era inferior en 55 por ciento a los registrados en 1978, creando niveles de pobreza que todavía no han sido superados y la deuda externa era de 12 mil 500 millones de dólares, seis veces más grande que el PIB.

Había una fuerte y prolongada espiral recesiva con un ritmo de contracción promedio de 2.8 por año, por lo tanto, insiste que fue necesario, primero frenar la hiperinflación y luego consolidar la estabilidad de precios, antes de iniciar un proceso de crecimiento económico.

Durante los años 80, la balanza de pagos estuvo bajo severas presiones. El déficit en cuenta corriente equivalente al 8 por ciento del PIB en 1977, creció rápidamente hasta situarse en 27 por ciento del PIB en 1988. La brecha comercial alcanzó su mayor nivel en ese año, representado el 23 por ciento del PIB.

Este proceso desestimuló el ahorro, las transacciones financieras y los depósitos en el sistema financiero llegaron a ser nulos (1986-1990). El córdoba perdió mucho valor como medio de pago y transacción, así como reserva de valor, además se mantuvo una política de cambios múltiples que distorsionó los precios relativos y alentó el mercado negro, perdiéndose la confianza en la moneda local.

En ese sentido, afirma Kruger, que uno de los retos más grandes era establecer prioridades, estábamos claros del objetivo, pero como llegar a él dentro de un marco muy complejo, porque había mucha confrontación política, mucha confrontación social, mucha gente se estaba desmovilizando que andaba buscando empleo y el gobierno no tenía un centavo, eso era realmente un desafío.


Había ideas, deseos, pero ¿había un plan? ¿No tuvieron que ensayar?
Como no si había un plan, ese plan era convertir a Nicaragua en una economía de mercado, lo principal fue diseñar la tarea y el orden de cómo hacerlo. El orden cronológico era clave para tener éxito, para ir transformando la economía nicaragüense en economía de mercado.

Nunca hubo ningún ensayo, dice Kruger, estábamos claros, sabíamos lo que hacíamos y tratamos de hacerlo hasta donde aguantaba la presión social, sabíamos que una de las cosas más importantes era la estabilización de precios y eso era lo que estábamos tratando de hacer. Frenar la hiperinflación era otra de las cosas a hacer.

¿Gradual o radical?

Tratamos de hacerlo gradualmente, en ese sentido si ensayamos y cuando vimos que no funcionaba, yo dije, no podemos seguirlo haciendo gradual, esto tiene que ser radical, un solo frenazo, con el auxilio de personas que estuvieron metidas en programas de estabilización y que tenían experiencia mundial y ahí fue donde pedimos el apoyo del Fondo Monetario Internacional, que mandó un equipo que nos ayudó a planear.

Estados Unidos nos apoyó con 300 millones de dólares anuales que nos permitió respaldar las emisiones que estábamos haciendo ya con una moneda que estaba gradualmente reduciendo la hiperinflación y después estabilizada. La cooperación era para complementar con donaciones de bienes y servicios que no producía Nicaragua para sostener la demanda interna.

Pedimos los recursos que requería el plan para responder a la demanda. A la par dice que se inició la privatización de las empresas estatales, a las cuales tipificó como ineficientes, y causaban un enorme gasto que salía del presupuesto, lo que se convirtió en una gran brecha fiscal.

De acuerdo con Kruger, el tránsito a un sistema de economía de mercado, no solo abandonó el sistema económico centralizado, sino que estimuló la competencia, impulsó el funcionamiento del sistema de precios y mercados libres, tanto para la asignación de recursos como para la distribución de bienes y servicios y reconstruyó a los agentes económicos privados.

Liberalización del comercio

Los primeros esfuerzos se concentraron en liberalizar el comercio exterior y el comercio interno, privatizar las empresas estatales, reconstruir los agentes comerciales privados y las cadenas de distribución de bienes y servicios, reducir el déficit fiscal, y reducir el nivel de hiperinflación.

Recuerda que el tres de marzo de 1991 el gobierno lanzó un plan de estabilización que frenó la hiperinflación, sesenta días después, en el mes de mayo, la tasa de inflación fue negativa, se ancló entonces el tipo de cambio, para posteriormente pasar a un sistema de “mini devaluaciones” conocido también en la literatura económica como “devaluación reptante”, que está vigente hasta el día de hoy.

En 1991 el gobierno reanudó las relaciones financieras con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial, y con el Banco Interamericano de Desarrollo, además negoció con los países miembros del Club de Paris, tras de lo cual, los esfuerzos se concentraron en cambiar la estructura de producción y distribución de bienes y servicios de la economía para insertarla en forma más eficiente en el mercado mundial.

En 1994 el gobierno firmó con el FMI, el primer acuerdo de ajuste estructural, que determinó una reducción del déficit fiscal en un cincuenta por ciento, un incremento de las reservas internacionales de un 200 por ciento, lo cual significó 2,2 veces la base monetaria, a la par de una reducción del aparato estatal para alcanzar la mínima expresión de 25 por ciento y con ello reducir los gastos corrientes y el gasto público.

Reducción de gastos y del empleo

El acuerdo de ajuste estructural a la vez determinó la reducción del aparato estatal de 1990 a 1994, lo que significó un incremento en el desempleo del 7,6 por ciento en 1990 a 17,1 por ciento en 1994, junto con una tasa de subempleo mayor al 10 por ciento.

Kruger sostiene que a partir de 2007, gracias a un entendimiento serio entre el sector privado y el nuevo gobierno, se mantuvo y fortaleció la confianza en el modelo económico de empresa privada y se empezó a fortalecer el área de protección social.

Según el economista, con estos esfuerzos se absorbió el impacto de la crisis financiera internacional, a lo que contribuyó el estricto manejo fiscal y monetario, lo que permitió un nuevo acuerdo con el FMI y que se expandiera la infraestructura energética con inversiones privadas, en especial en energías renovables.

Los resultados de estos esfuerzos hablan elocuentemente por medio de las cifras. El PIB pasó de mil 600 millones de dólares en 1990 a seis mil 298 millones al cerrar 2009, es decir se cuadruplicó, incluyendo la caída en 2009 producto de la recesión internacional.

En términos de paridad del poder adquisitivo, la capacidad de compra aumentó 2.72 veces de 1990 al 2009, mientras la tasa de crecimiento a precios constantes, del período 1990 a 2009, de acuerdo a cifras del Banco Central de Nicaragua, entre 1993 al 2009 fue de 4.08 por ciento, sostiene el economista.

Las exportaciones crecieron en una década 7,67 veces. Esto pasó desde 330.5 millones de dólares en 1990, hasta alcanzar su pico en el 2008 con dos mil 538 millones de dólares, con las de zonas francas. Sin embargo, asegura que hay desburocratizar los procesos para estimular la inversión privada y pública, para aumentar los niveles de empleo, reducir la pobreza y aumentar el bienestar, subiendo el ritmo inversionista a dos dígitos anuales.