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Hijo de un zapatero que llegó a ser tenedor de libros, hizo sus primeras letras en una escuela de los barrios más viejos de la Managua destruida por el terremoto de 1972. Se graduó de abogado en León y llegó a ser el fundador de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Upoli.

Se trata del doctor Norberto Herrera, quien hizo sus primeras letras en la escuela República de Chile, del barrio Los Ángeles. Posteriormente estudió en la escuela República de Venezuela, donde tuvo como maestro a “Cebollita”.

El segundo grado de primaria lo hizo en el centro escolar República de Honduras y la secundaria en el Bautista.

Los sueños de su padre
“Mi papá soñaba con tener un médico y un abogado, y los dos primeros hijos fuimos lo que mi padre deseaba. Me fui a León en 1958 a estudiar abogacía. Viví lo del 23 de julio (la masacre estudiantil a manos de la Guardia Nacional) cuando estaba iniciando el cuarto año de Derecho.

Nora, la tercera entre sus hermanos, es ginecóloga, formada en Managua, México y Brasil. El cuarto es el doctor René Herrera, actual magistrado del Consejo Supremo Electoral, CSE.

El menor de sus hermanos es Edgard Herrera, arquitecto y académico, que durante ocho años fue el Rector de la UNI, durante el período post revolucionario, y el quinto de los hermanos es el biólogo Ernesto Herrera.

El padre del doctor Herrera se llamó Agustín Herrera López, un hombre muy humilde, zapatero de profesión, pero por esfuerzo propio estudió mecanografía en la Escuela “Silviano Matamoros”, y después se preparó en lo que llamaban en su tiempo, tenedores de libros. Posteriormente empezó a trabajar como contador en varias empresas.

Su madre fue Luz Zúniga de Herrera, originaria de Jinotepe, prima del conocido abogado Alejandro Zúniga Castillo, uno de los fundadores del Partido Liberal Independiente, PLI.

Su progenitora tuvo un puesto en el Mercado San Miguel (destruido por el terremoto del 72) y fue quien apoyó económicamente a que todos los hermanos Herrera fueran a la universidad.

Su etapa con Mariano Fiallos Gil
El destino ya le tenía preparado el camino al doctor Herrera, porque cuando estuvo en León estudiando Derecho, el entonces Rector Magnífico, doctor Mariano Fiallos Gil, constituyó un grupo de jóvenes profesionales para trabajar en la universidad, “porque yo al principio fui mezclando mi profesión de abogado con la actividad académica”.

Dice que comenzando los años 60, Fiallos Gil venía a Managua una vez a la semana (los viernes) para ver un poco el trabajo de la Escuela de Ingeniería. León, antes de los años 60 era la sede oficial de la UNAN, pero no se llamaba UNAN-León, ya que era una sola universidad con la de Managua.

Las carreras principales como Derecho, Medicina, Odontología y Farmacia estaban en León, y lo que había en Managua a inicio de los años 60, era la Escuela de Ingeniería. Para esa época, el decano de esa escuela era Santos Berroterán, de muy grata memoria, y del que Herrera fue amigo.

Después se estableció en Managua la Escuela de Economía, y poco tiempo después la de Ciencias de la Educación, “en la que yo me involucro directamente a petición de Mariano Fiallos Gil, para ser el Secretario Administrador”, y llegó a convertirse en la más grande de la UNAN.

Fue la escuela más grande porque tenía nueve especialidades, en las que estaban Química y Física, de donde salió Francisco Guzmán Pasos, actual rector de la UNAN-Managua, y otros como el licenciado Julián Corrales, que después llegó a ser el administrador del Recinto Universitario “Rubén Darío” de Managua.

Su vinculación a la educación
La carrera de Derecho le daba la oportunidad de tener comunicación verbal con los profesores de la UNAN, y eso le comenzó a despertar al doctor Herrera una vocación natural hacia la enseñanza, y “entonces me gustó enseñar, por lo que combinaba inicialmente labores como abogado, administrativas y de docencia”.

“Y como siempre me ha gustado el Derecho, empecé a dar clases de Derecho Constitucional en la UNAN Managua”, rememoró.

Dijo que luego se vino a la Upoli, que al principio se llamó Poli, donde además de rector, siempre se reservaba una clase vinculada al Derecho, a pesar de que todavía no existía ninguna Escuela de Derecho en esa universidad”.

En los 13 años que fue rector de la Upoli tuvo la filosofía de que como había suficientes abogados en el país, no era necesario abrir esa carrera.

Sin embargo, había carreras que requerían de cursos de Derecho, “por lo que siempre estuve ahí para tener ese contacto directo con los estudiantes, dando clases de Derecho Internacional y Teoría General del Derecho”, expresó.

También hizo estudios en la Universidad General de Santa Catarina, en Brasil, tomando cursos de planeamiento universitario, “lo que me ha ayudado a tener una visión de lo administrativo y de lo docente, y he tratado de aplicar esos conocimientos”.

La fundación de la Upoli
Para hablar sobre la fundación de la Upoli, el doctor Herrera se remontó muchos años, sobre un sueño de los bautistas, “que como ya teníamos un colegio, un hospital, una escuela de enfermería y un seminario teológico a comienzo de los años 60, se decía que era tiempo de que tuviéramos una universidad bautista”.

Se conformó una comisión que trabajó en la creación de una universidad que se llamaría Universidad Bautista de Nicaragua.

“Con el mandato, la comisión elaboró un documento básico de 11 páginas para tener una visión de lo que considerábamos nosotros debería ser esa universidad, y entre las características estaban: “Que no duplicáramos carreras universitarias que ya existían, que le diéramos un énfasis tecnológico a esa universidad (carreras cortas de dos o tres años), además, que nació como una universidad no lucrativa”, dijo.

Con ese proyecto aprobado, se formó una comisión para ir a hablar con el Presidente de la República, en ese entonces Anastasio Somoza Debayle.

Los tres funcionarios bautistas y vinculados con el gobierno de Somoza acompañaron al doctor Herrera a presentarle al Presidente el proyecto de la universidad bautista.

Somoza los recibió, y “recuerdo que le dije: Tengo este documento de 11 páginas que acabamos de aprobar como Convención Bautista y él aceptó que se lo leyera”, dijo.

Somoza los sorprendió
Al terminar de leer el documento “nos preguntó: ¿Y por qué no han comenzado, si es de énfasis tecnológico, que es lo que necesita Nicaragua?

Somoza dijo “algo que nos sorprendió: ‘Vamos a aprobar de inmediato este proyecto, pero para no pelearme con mi primo, el padre León Pallais --quien era rector de la UCA--, le vamos a cambiar el nombre y se va a llamar Instituto Politécnico de Nicaragua, no le vamos a cambiar nada de su estatus académico, ustedes podrán dar licenciaturas, doctorados y todo lo que dice el documento original’”.

Hubo un momento en que la Convención Bautista resintió el cambio de nombre que propuso Somoza, “pero yo les expliqué en asamblea que aunque el nombre es importante, era más importante que iniciáramos las labores como una institución universitaria y que el nombre era secundario y así arrancamos como Poli. Por un córdoba al año, como arrendamiento anual, empezamos a utilizar las instalaciones del Colegio Bautista de Managua, en 1967”.

Esas instalaciones quedaban en la esquina norte del actual Colegio Bautista, fue un edificio de dos pisos y de 12 aulas que destruyó el terremoto del 72.

El Poli arrancó con tres carreras: Técnico en Dibujo y Publicidad, que lo dirigió Gonzalo Cardenal, hermano del padre Ernesto Cardenal; Tecnólogo Electromecánico y Educación
Física.

Actualmente la Upoli cuenta con 14 carreras universitarias y 12 mil estudiantes en sus centros de Managua, Rivas, Estelí y Boaco.

Herrera fue rector de la Upoli de 1967 a 1979. Actualmente es Secretario General de la institución educativa vinculada a la Convención Bautista de Nicaragua, además de ser asesor del rector actual, el ingeniero Emerson Pérez Sandoval, quien lleva su segundo período. Esta universidad, con 42 años de existencia, solamente ha tenido tres rectores desde su fundación.

La Upoli tiene un patronato en el que sus miembros no tienen acciones ni ganancias por ser miembros de la universidad, y “ese carácter no lucrativo es lo que nos ha permitido desarrollarnos con las ayudas del Estado, porque recibimos parte del 6%, que lo invertimos en becas completas para estudiantes de escasos recursos económicos”.

En más de 40 años la Upoli ha sacado a unos 3,500 profesionales.