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Arly Rojas tiene 44 años, es casado con Flora María Gutiérrez, de 37 años, con quien procreó dos hijos. Estudió hasta segundo año de secundaria, pues tuvo que ingresar al servicio militar y cuando regresó se casó y tuvo que dedicarse a trabajar.

Este emprendedor dueño de la empresa “Comercial Decorativa”, se dedica a elaborar espejos de todo estilo y cuadros. Tiene un poco más de diez años de estar en el mercado nacional. Muy orgulloso, nos dice que ama su trabajo. Lo que hace es lo que más le gusta hacer.

Inició su negocio después de aprender el oficio en “Industrias Decorativas”, empresa que era propiedad de un tío. Recuerda que iba a ver cómo se hacían los espejos, cómo se trabajaba la resina, cómo se mezclaban los químicos… y le gustó. Comenzó trabajando en el negocio como jefe de zona, hasta que llegó a ser gerente general, momento cumbre en cuanto a conocimientos adquiridos. Entonces decidió dar las gracias a su tío e informarle que pondría su empresa. Fue así como en 1993 inició su propio negocio.

Ya entrando en confianza, nos comenta que lo que lo motivó a poner su propio negocio fue mirar que su tío se hacía más millonario y él seguía igual. Además, que no le gusta depender de nadie.

Los inicios no son muy fáciles
Aunque tenía un dinero ahorrado, no era suficiente, porque para iniciar operaciones en ese tipo de negocio se debe hacer una inversión bastante grande. Por tal razón, tuvo que buscar la forma de financiar el despegue de su actividad industrial. Un amigo le prestó dos mil dólares. Pero faltaba un poco más. Buscando y buscando supo que el Cepad estaba iniciando un programa de microcréditos, y con esta institución obtuvo varios préstamos. Y como dicen los emprendedores exitosos: lo importante es dar el primer paso. Arly comenzó a elaborar los primeros moldes. “La producción era mínima, pero gracias a Dios, después de diez años, tengo muchas cosas que nunca pensé tener”, comenta satisfecho de estar haciendo realidad aquel sueño.

Comenzó a trabajar, y un mes después realizó su primera venta. Aunque lo que vendió era un pequeño espejo valorado en ochocientos córdobas, su alegría fue inmensa. Recuerda que en los inicios, tenía que cargar en sus brazos aquellos espejos para ofrecerlos a la población. “Así, caminábamos grandes distancias. Era terrible”. Posteriormente, un tío le dio al crédito una camioneta, y eso les facilitó el transporte de los espejos.

Trabajo, austeridad y orden financiero
En los momentos más difíciles Arly se desmotivaba; pensaba que mejor no se hubiera salido de trabajar de la empresa de su tío, porque allí tenía su salario mensual. Pero contrarrestaba aquel pensamiento derrotista, diciéndose que no podía dejar lo que estaba comenzando, que tenía que salir adelante.

Al revisar el actuar empresarial de nuestro entrevistado, lo podemos definir como una combinación de mucho trabajo, bastante austeridad y estricto orden financiero. En los inicios, tal como él lo expresara durante nuestra conversación, muchas veces tuvo que amarrarse duro la faja, para comer poco y no gastar mucho. Pero esos tiempos ya pasaron. Ahora, cuando le va mal, vende sesenta espejos al mes, sin contar cuarenta mensuales que compra una señora de Bluefields.

“Comercial Decorativa” genera diez puestos de trabajo, sin incluir al dueño. Distribuye sus espejos en Managua, Masaya, Granada y Nandaime, y está comenzando a entrar a Rivas. “Pensamos cubrir la mayor parte del territorio de Nicaragua, ya hemos estado en Chinandega, en El Viejo, en Corinto, en Chichigalpa, en León… esa zona la dominamos como la palma de nuestra mano. Así mismo, Ocotal, Estelí, Pueblo Nuevo y Pueblo Viejo. Ya somos fogueadas en el negocio. Lo que necesitamos ahora es hacer planes y comenzar a invertir en esos lugares. También pensamos exportar a Estados Unidos”.

Según Arly, la clave para sacarle provecho al dinero prestado es invertirlo en el negocio y administrarlo correctamente. También pensar en el ahorro. Eso fue lo que le facilitó dedicarse a elaborar espejos más grandes.

“Gracias a los préstamos he surgido. Porque soy buena paga, he recibido beneficios de ellos, pues me dieron la oportunidad de viajar a Los Ángeles a recibir una capacitación de microempresario”.

Una mejor vida y mucho optimismo
Actualmente Arly posee cinco vehículos, ha construido tres casas y muchas cosas que en la vida nunca pensó tener. Cuando habla de sus logros, siempre menciona que Prestanic ha sido un importante apoyo, porque cuando necesita dinero lo solicita hasta por teléfono y se lo facilitan.

Es importante mencionar que el aspecto promocional de su negocio es algo que este empresario cuida muy de cerca. Promociona la empresa a través de camisas, papelería, brochures, tarjetas de presentación. “Estamos presente en Microfer, participamos en Crowne Plaza en exposiciones, siempre buscamos cómo promocionar a la empresa y gracias a Dios lo hemos conseguido.”

Casi al momento de despedirnos nos dice en tono de broma: “De aquí a cinco años quizá no les dé otra entrevista. Estaré metido en una oficina y les dirán que no estoy”. (Risas)