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Ni siquiera en el descanso eterno los nicaragüenses dejan de estar hacinados. No hay lugar para enterrar a los fallecidos. La situación es tal, que debido al aumento de la población, y a la necesidad de terrenos, algunos camposantos han tenido que tomar medidas para resolver la demanda.

Disminuir sus andenes, cerrar calles, eliminar áreas verdes, realizar construcciones “para abajo”, sacar osamentas de familiares y acomodarlos con los fallecidos más recientes, son algunas de las acciones que han tenido que realizar administradores de los cementerios de la capital.

Uno de dos y nadie lo quiere

La mayoría de los cementerios de Managua clausuraron sus entradas desde hace seis años.

Una de las dos necrópolis que están abiertas es “Las Puertas del Cielo”, conocido popularmente como “Milagro de Dios”, ubicado en el asentamiento que lleva el mismo nombre al sur-oriente de la capital.

Sin embargo, la mayoría de la población capitalina se resiste a enterrar a sus deudos en este camposanto, debido a la lejanía del lugar, y al temor a los enfrentamientos de las pandillas que viven en esos sectores.

Los familiares de Luisa Emilia Escobar Blandón, de 35 años, quien pereció en un accidente en carretera a Masaya, el pasado 11 de abril, comentaron que venían desde Carretera Norte, del barrio “Domitila Lugo”, y que hubiesen preferido enterrarla en el Cementerio Periférico, que es el que les queda más cerca, pero al llegar les dijeron que no había terrenos.

Población aumenta

Según los administradores de los cementerios, el aumento de la población no concuerda con el número de lotes disponibles en los camposantos de Managua, lo que indica la necesidad de construir más panteones.

Actualmente sólo el cementerio Milagro de Dios se encuentra abierto, y desde su fundación --hace seis años--, más de la mitad del terreno ya está ocupado.

El último censo de población, realizado en 2005, demostró que en Managua está la mayor cantidad de población urbana.

Según el resumen censal, representa el 56 por ciento de la población urbana de toda la región del Pacífico, con un millón 262 mil 978 ciudadanos, y es el 40 por ciento de toda la población del país.

La categoría del muerto

Jackeline Rivas, auxiliar de administración del cementerio Milagro de Dios, explicó que en esta necrópolis hay categorías, es decir, muertos de primera, segunda y tercera clase.

“Los de primera son los que se entierran en la entrada del camposanto; los de segunda, a mitad del terreno, y los de tercera, al fondo de las 13 manzanas con las que cuenta este cementerio”, dijo Rivas.

Los de primera tienen un costo de mil 250 córdobas para reserva, ya con el difunto el precio es de mil 350 córdobas. En la segunda categoría, el terreno cuesta 700 córdobas, ya con el difunto 800 córdobas, y en la tercera categoría, 300 córdobas el reservado, y con difunto 400 córdobas.

David González, operario de este cementerio, comentó que más de diez mil personas han sido enterradas, en los últimos seis años, y que el promedio es de cinco personas diario, 150 al mes.

En cuanto al temor de la población para enterrar sus deudos en este camposanto, Rivas relató que este lugar es resguardado por la Policía Nacional.

“Se han dado enfrentamiento con pandillas, pero es cuando se entierran a alguno de los bandos contrarios, pero siempre vienen custodiados de efectivos policiales para evitar problemas”, comentó la auxiliar de cementerio.

De cementerio a barrio

Otra de las opciones que tienen los capitalinos es el cementerio de San Isidro de Bolas, ubicado en la comarca que lleva el mismo nombre. Según los pobladores, este camposanto tiene alrededor de 13 manzanas de tierra, y está albergando como última morada a los pobladores de San Judas, Loma Linda, y otros barrios aledaños.

“El problema de este cementerio es que quieren desaparecerlo para construir ‘Casas para el pueblo’”, dijo un poblador que prefirió el anonimato.

Relató que constantemente viven en enfrentamiento con la delegación del Distrito III de la Alcaldía de Managua, pues ya han introducido hasta maquinaria pesada, talando la zona, con el fin de crear lotes para residenciales.

“Hemos conversado con la delegada de la comuna, Gabriela Cienfuegos, hija del activista orteguista Víctor Cienfuegos, y hemos dejado clara nuestra posición. Éste es un cementerio comunal y no vamos a permitir la construcción de residenciales”, expresaron los habitantes de San Isidro de Bolas.

Sabana Grande tiene 130 años

El cementerio de “San José de Sabana Grande”, tiene 130 años de fundación, dijo el administrador Santos Ruiz Martínez.

Al igual que el de San Isidro de Bolas era un camposanto comunal, pero a partir de 1993, la Alcaldía del Distrito Seis asumió la administración, pues esa fue la orientación que brindó en ese entonces el alcalde Arnoldo Alemán.

Ruiz refirió que antes de esta fecha, el panteón era utilizado sólo por pobladores de Sabana Grande.

“Debido a la necesidad de lotes, la comuna decide que en este cementerio se entierre a pobladores que no eran de la zona, y diez años después tuvimos que clausurarlo. Entendemos que hasta la fecha hay alrededor de 22,000 ó 24,000 cadáveres enterrados, en tres manzanas de tierra”, dijo el administrador.

Indicó que los únicos entierros que se permiten son de las personas que ya tienen sus lotes reservados, pero desde hace tres años este camposanto fue clausurado.

“Desde su fundación, el cementerio de Sabana Grande ha recibido muertos desde la entrada de El Mayoreo, Barrio Nuevo, Los Corteses, Monte Fresco y el Rodeo, que son las familias que históricamente han enterrado a sus muertos en este cementerio”, dijo Ruiz Martínez.

Ampliarán camposanto

Ante la necesidad de lotes, el Distrito Seis de la comuna está elaborando un proyecto de ampliación de cementerio, y ya se autorizó la compra de cuatro manzanas, pues se considera que el cementerio Milagro de Dios no dará abasto a la población.

“La idea es construir un camposanto en la parte oriental, que sería el de Sabana Grande, y otro al lado de San Judas”, dijo el administrador.

En este nuevo cementerio se podrán dividir 12 mil lotes. El cobro por el entierro será de 100 córdobas, pero para los pobladores de Sabana Grande seguirá siendo de 50 córdobas, pues fue un acuerdo al que se llegó con la municipalidad, dijo Ruiz Martínez, quien agregó que en este cementerio no habrá categorías.

“Eso es algo muy antiguo, además, que tampoco existen los muertos de primera, segunda o tercera categoría”, dijo el administrador del cementerio de San José de Sabana Grande.

El Cementerio General

Otro cementerio que ya fue clausurado es el Cementerio General, comentó su administrador Elías Zapata. Agregó que aquí hay más de 30 mil lotes, todos ya utilizados.

Zapata sostuvo que debido a la necesidad de lotes, al Cementerio General tuvo que ser reestructurado para darle satisfacción a la gente, y entre las medidas que se tomó fue reducir los andenes.

“Ante la necesidad de terrenos se modificaron los grupos, ya que había grupos para pequeños y luego se transformaron para grandes, lo que provocó que se utilizara hasta el espacio de los andenes. También se cerraron calles, se quitaron áreas verdes, y eso le ha quitado la vistosidad a la infraestructura”, dijo Elías Zapata.

Agregó que esto ha provocado un gran desorden, pues complica hasta el sacar la basura, y dar mantenimiento a las tumbas.

Además, dijo que hasta la fecha los cementerios de Managua no cumplen con la legislación municipal, la cual contempla la construcción de nichos para osamentas, pero no cuentan con el presupuesto para llevar a cabo la misma.

“La construcción de nichos en los cementerios está aprobada desde 1995, durante la administración edilicia de Arnoldo Alemán, pero no se aplicó. Esto tendría que ser asumido por la alcaldía, pero se requiere de fondos, pues así se le daría atención a la población”, dijo el administrador del cementerio General.

Según Zapata, la solución es que la comuna construya más cementerios para dar respuesta a la población.

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