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Sentada junto a su vivienda en la comunidad rural de San Pedro, a 77 kilómetros de la ciudad de León, a sus 18 años, acaricia su abultado vientre que guarda a su bebé, al que espera dar a luz en esta semana.

“Es niño”, nos confiesa la líder comunitaria Aura Nidia Espinoza Rivera, quien desde 2008 viene trabajando como brigadista del programa Manejos de Casos Comunitarios, CCM, por sus siglas en inglés, y ahora es beneficiara del Plan Parto. Con el programa de asistencia ella ha dado seguimiento al desarrollo de su hijo en su comunidad, apoyada por brigadistas capacitados.

Tanto Plan Parto como el CCM son dos de los programas impulsados por el Ministerio de Salud, Minsa, con el apoyo de la organización Save the Children, los cuales tienen por objetivo la reducción de las muertes maternas, centrados en salvaguardar el desarrollo y mejorar el nivel de vida de la niñez.

A las embarazadas que habitan, comunidades rurales alejadas, el plan les ahorra horas de camino e incomodidades para llegar a la unidad de salud más próxima. De esta manera, las embarazadas pueden hacerse sus chequeos, llevando un control del desarrollo del bebé y observando posibles riesgos en el embarazo o si necesita ayuda más especializada.

Adelantándose a los acontecimientos
Aura lleva sus chequeos al día, y todo hace ver un parto normal, sin embargo, tanto para ella como para toda mujer embarazada en San Pedro, una de sus grandes preocupaciones es el camino hacia la unidad de salud más próxima, a 13 kilómetros de distancia. Hasta ahí no hay transporte público, y a los primeros signos de parto deberá salir y emprender el accidentado camino, algo que significa entre dos y dos horas y media de viaje a pie, hasta llegar al municipio de El Jicaral donde puede ser atendida en la Unidad de Salud “Noel Brenes Matamoros”.

Por eso, los brigadistas le recomiendan dejar todo arreglado para salir con tiempo de la comunidad hasta El Jicaral, donde podrá permanecer hasta que inicie labores de parto.

“De no ser así, tendrá que salir en hamaca”, nos comenta Concepción Martínez, brigadista de Plan Parto y también del programa de Entrega Comunitaria de Métodos Anticonceptivos, Ecmac, que está en al menos ocho comunidades de la zona, y apoyan en gran medida al Minsa en el carácter preventivo.

Concepción Martínez, tras haber dado a luz a cuatro niños, también nos dice que es partera. “Hace mucho se miraban muchas dificultades con las mujeres embarazadas, morían muchas, además, antes no había quién nos guiara. Ahora les enseñamos todos los signos de peligro que pueden correr y les llenamos una ficha cuando están embarazadas”, expresa, haciendo referencia al control prenatal.

Martínez indica que necesita estar capacitada para prevenir complicaciones a la hora del parto. Por lo tanto, si ella atiende a una embarazada le enfatiza que no se quede esperando a su hijo en la comunidad, y recomienda que “baje” a la unidad de salud al menos ocho días antes de su fecha de parto.

Mencionó que uno de los problemas es que no siempre las embarazadas hacen caso, y hasta que comienzan los primeros dolores buscan cómo irse a El Jicaral. Algunas son capaces de emprender dos horas y media de marcha, otras increíblemente soportan el viaje a caballo. Sin embargo, para poder sacar a una mujer embarazada lo más práctico es una hamaca.

Agradecida por lo aprendido
Martínez tiene siete años como partera, y con su hablar sencillo, con toda la experiencia y el amor por lo que hace nos dice: “Tengo como 28 chavalos aventados, tengo bastantes cipotitos. Algunos ahora me dicen mamá, otros me dicen tía y toditos me respetan. Como levanté a todos esos niños yo los quiero mucho”, nos asegura con amplia sonrisa y con el singular brillo en los ojos de una madre satisfecha.

Por ser capaz de dar ese servicio a la comunidad, dijo sentirse muy agradecida por la enseñanza de los capacitadotes del Minsa y de Save the Children, porque siente alegría cuando saca sana y salva a una criatura del vientre materno, aunque los partos los atiende sólo por emergencia y no es su objetivo.

“Yo prefiero que sean atendidas en el Centro de Salud. Como brigadista de Plan Parto lo primero que hago es verlas y palparlas, y, según su historial, determino si es necesario tenerlas en la comunidad, pero si hay tiempo para dar a luz es mejor sacarlas lo más pronto posible. Es mejor que lo tengan en el hospital, aunque por emergencia ya me ha tocado hacer partos en medio camino y debajo de la lluvia”, relata.

“He tenido partos difíciles y lucho para que no mueran. Gracias a Dios ahí están todos, y lo logré gracias a Dios y a las capacitaciones que me han dado. Durante mis partos no he tenido ninguna desgracia”, dice respirando hondo.

No al parto domiciliar
Las cifras del Minsa a nivel nacional registraron 90 muertes maternas en 2009, y una de las estrategias para reducir al mínimo esos números es capacitar a enfermeras obstetras en el país. Hasta el momento, el Minsa tiene preparadas 394 enfermeras que están distribuidas en 117 municipios que son de difícil acceso.

Se identificó que una de las principales causas de la mortalidad materna, sobre todo en las áreas rurales, es que las embarazadas no tienen acceso a los servicios de salud, y una de las razones es que sus esposos no les permiten que los reciban, en parte por falta de sensibilización o machismo.

El doctor Tupac Amaru Espinal Espinoza, delegado de Salud en el municipio de El Jicaral, comenta que el Minsa sostiene su política prioritaria de reducción de muertes maternas y muertes perinatales, aliado con organizaciones no gubernamentales y con los sectores locales en cada departamento y municipio, luchando por ese objetivo.

“La atención de calidad a la mujer embarazada hace que lleve su proceso a feliz término. Por eso una política nacional es que se elimine el parto domiciliar, para reducir los riesgos cuando se da a luz en el domicilio, lugar sin las condiciones higiénicas sanitarias necesarias, y donde no hay especialistas que puedan enfrentar complicaciones en el parto”, explica.

Con la capacitación de al menos 60 brigadistas, pide a éstos y a las parteras que los apoyen para eliminar los partos domiciliares, ya que la principal problemática en los partos rurales es el bajo peso en las embarazadas, y la anemia puede causar hemorragias a la hora del parto. También otro peligro es la “circular de cordón” o cuando el cordón se enreda en el cuello del bebé, y la cesárea es necesaria.

El Plan Parto
La licenciada Emérita Corrales, responsable de Enfermería del municipio de El Jicaral, y sus estrategias comunitarias, señala que con Save the Children trabajan en varias iniciativas, entre éstas, el Plan Parto, en León, instalado en cinco comunidades, con el objetivo de evitar la mortalidad materna y perinatal. Con ese fin, las brigadistas fueron capacitadas para dar seguimiento a mujeres embarazadas, para su control prenatal, y se negocia para que la mujer se prepare y planifique con tiempo las acciones pertinentes al llegar el momento de buscar la unidad de salud.

En la actualidad, está organizado en seis comunidades con brigadistas capacitados, a quienes se les entregó una guía de abordaje y sintomatología, con lo cual han alcanzado la capacidad de identificar si al usuario se le puede tratar en la comunidad o si hay la necesidad de trasladarlo de inmediato a la unidad de salud para una atención más integral y especializada. De esta manera se han salvado muchas vidas, sobre todo en la comunidad de San Pedro.

“Estamos tratando de que el 100 por ciento de los partos sean institucionales, con el objetivo de evitar la mortalidad materna en todas sus etapas”, explicó, señalando que a nivel de municipio hay 19 parteras que han sido capacitadas, pero se procura que ellas no atiendan los partos, sino que acompañen en todo momento a la embarazada hasta ser atendida en la unidad de salud. De esta manera se puede contabilizar que el año pasado se registraron 174 partos institucionales, en comparación con los 14 domiciliares, observándose una diferencia enorme, pero mostrándose que poco a poco se cumplen los objetivos.

Aura Celina Rojas, técnica de campo en el programa de salud y nutrición por parte de Save the Children en El Jicaral, mencionó que previo a un análisis de la situación, el Silais de León fue el primero en implementar el programa con CCM, que dio pie a otros programas relacionados, como Plan Parto. Así se inició en los municipios del norte de León, en este caso El Sauce, Santa Rosa y El Jicaral, escogidos por ser los municipios con mayor índice de pobreza, y se necesitaba fortalecer los planes de acción para resolver paulatinamente la problemática en ese aspecto de la salud en las comunidades.

“Hay comunidades de difícil acceso, y esas son las que se priorizan. En San Pedro hay brigadistas capacitadas con CCM y atienden a las comunidades vecinas. Posteriormente, este mismo programa se implementó en otros municipios, en otros departamentos del país, trabajando en Siuna, La Dalia, Waslala, Rancho Grande y Bocay, sitios que también fueron seleccionados por sus indicadores de mortalidad materna, donde hay más desnutrición y mayor cantidad de nacimientos”, explica.

La técnica de campo de Save the Children indicó que algo imprescindible en la implementación de este programa es la voluntad comunitaria. “Los brigadistas son voluntarios, son excelentes personas y están dispuestos a trabajar en todo momento por el beneficio de su comunidad. Son, simplemente, personas extraordinarias, y sin ellas difícilmente podríamos cumplir con los objetivos”.

Transformando actitudes
Para María Lourdes Rivera Moraga, supervisora de campo en salud y nutrición de Save the Children, los principales objetivos de su labor son los derechos de la niñez, y uno de ellos es el derecho a la salud, que se implementa en conjunto con el Minsa, en un programa que considera efectivo y muy positivo.

“Éste es un trabajo de mucha sensibilización con la población, que muchas veces debe tocar las costumbres comunales. No esperamos que la gente de la noche a la mañana cambie sus costumbres, éste es un proceso a largo plazo, y poco a poco vamos caminando. En la medida en que la gente va viendo resultados con otras familias cercanas, ellos se convencen de que el programa funciona, y de esa manera logramos captar la aceptación de la comunidad”, alega Rivera.