Edgard Barberena
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Hija de un matrimonio campesino de Juigalpa, Chontales, fue capitana de las “Hijas de María”, se fogueó con el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) y luego fue reclutada por uno de los primeros dirigentes del FSLN en Moscú, en los años 60 y llegó a ser diputada, cargo que todavía conserva en Asamblea Nacional.

Nos referimos a legendaria ex guerrillera Gladys Báez, sobrevivientes de las masacres cometidas por la Guardia Nacional en Pancasán en 1967, así como en el barrio Monseñor Lezcano el 4 de noviembre de ese año, donde fue asesinado Casimiro Sotelo, Hugo Medina, Roberto Amaya y Edmundo Pérez, a manos del coronel de la GN, Alesio Gutiérrez.

Gladys con su gran trenza donde amarra su larga cabellera, portando anillos en cuatro dedos de su mano izquierda y dos en la derecha, así como una cadena, un collar y una estrella de madera (con la imagen del Che Guevara, la hoz y el martillo) que pende sobre su pecho, narró para END aspectos de lo que fue su lucha contra el somocismo.

Nació en Juigalpa, Chontales el 27 de enero de 1942 donde la gente es de mentalidad conservadora como su madre, aunque su padre era liberal, pero no somocista.

El arte de negociar
Esa diferencia le permitió desde niña comenzar a desarrollar el arte de la negociación. “Yo aprendí que en esta vida se necesita negociar y con los primeros que negocié fueron mis padres, Cándida Báez Osorio y Rómulo Álvarez” recuerda.

“Todo lo que soy se lo debo a mi madre”, dice Gladys quien se creó solamente con su progenitora, al tiempo que recuerda que lo primero que su madre quiso para ella era la iglesia y por eso llegue a ser capitana de las Hijas de María, a la edad de 10 años.

Enfrentó una enfermedad de la que los médicos le recomendaron a su progenitora que no siguiera estudiando por “lo que llegue hasta tercer grado de primaria”. Continuó estudiando hasta que triunfó la revolución de 1979, en primaria acelerada, proceso que los completó con la “escuela de la vida”.

Primera prueba de fuego
Su primera prueba de fuego en la lucha contra el somocismo fue en 1956 después del ajusticiamiento de Anastasio Somoza García en León, lo que provocó el apresamiento de “todos los cachurecos”.

A Gladys, que estaba chavala en esa época, la enviaban a dejarle comida y ropa a los presos del régimen somocista. “A la cárcel solo íbamos mujeres, las madres, las esposas, las novias y yo llego como sobrina para sus familiares que estaban presos”, cuenta.

Así conoce a la madre de Manolo Morales y a Carlos Molina de Chontales. A pesar de ser una chavala le impactó lo que vio en las cárceles del régimen somocista. En ese ínterin --de ir a dejar comida y ropa a los presos-- se topó con Miguel de Castilla que estaba estudiando en León y le lleva el libro “La Madre” de Máximo Gorka lo que se convirtió en el instrumento que le provoca un cambio a Gladys.

Recuerda que una vez las esposas de los presos acordaron ir donde el jefe de la guardia de la prisión para ver si le mejoraban las condiciones a los detenidos, “porque las condiciones eran terribles ya que los guardias le agarraban la comida y se las echaban en periódicos con excrementos y era terrible ver eso, no les daban sol”.

Solidaria hasta el final
Gladys dice que fue solidaria con todos los que cayeron presos después de la muerte de Somoza García, porque salieron sus familiares, pero ella no dejó de ir a dejar comida a la prisión. El último que salió fue Carlos Molina.

Para esa época la gente del Partido Socialista Nicaragüense ya se había fijado en Gladys, lo mismo los del incipiente Frente Sandinista. Para entonces era costurera, oficio que aprendió a los 10 años de edad. A ella le gustaba el bordado pero la máquina de coser que había en su casa era de su tatarabuela y no podía bordar.

Se involucra en la educación
En Juigalpa, le decían “loca”, “vaga”, “marimacha”, “puta”, “sandino-comunista” por el hecho que en su pueblo no entendían el porqué andaba metida en todo. Ahí “saboreó” la discriminación por el hecho de ser mujer.

En ese ínterin se va al “clan” de los intelectuales de Chontales y le dice a Gregorio Aguilar “Goyo” que le enseñe a fichar libros. Después comenzó a leer otros como “Por quien doblan las campanas” de Ernest Hemingway, “El hombre mediocre”, del sociólogo y médico argentino José Ingenieros, entre otros.

En esa etapa la gente del PSN se apareció en Juigalpa porque querían formar un sindicato. Gladys comenzó a trabajar con lo que se llamó el “Sindicato de oficios varios”, pero no aparecía públicamente como directivo de la naciente estructura sindical. Es ahí donde enfrenta nuevamente la discriminación por ser mujer.

En ese contexto volvió a utilizar la negociación con su progenitora logrando que los del sindicato llegaran a su casa para realizar las reuniones. Ese sindicato logró formar la primera escuela nocturna en Juigalpa donde “impartimos clases los dizques dirigentes del sindicato y ahí nos ayudó mucho los del clan intelectual del pueblo”.

Después se metió a organizar a los campesinos en el campo y los municipios de Chontales. Para entrar a la directiva del sindicato, Gladys se alió con Manuel Solís quien era del clan intelectual y ya ella, había aprendido el sindicalismo y llegó a ser la Secretaria de conflictos del sindicato.

Como educadora en el campo sufrió los efectos de los que no quieren que la gente aprenda a leer, y utilizaron la iglesia al comenzar a regar la bola de que ella le estaba inculcando una especie de ateismo a los niños y hasta le echaron encima a un cura.

Gladys logró participar en la organización desde Acoyapa, Santo Tomás, La Libertad, Santo Domingo hasta el Rama. Cuando se estaba construyendo la carretera hacia el Rama se produjo una huelga en la que participó como organizadora por parte del PSN y de Movilización Republicana.

Conspiraciones y viaje a Moscú
La ahora diputada llegó a convertirse en la mujer que celebraba los cumpleaños de los chavalos del pueblo en su casa, con el objetivo de reunir a la gente para comenzar a prepararlos políticamente, y si llegaba la Guardia o algún “oreja”, se ponían a bailar como que estaban en una fiesta.

En una ocasión, de un 1 de mayo, Gladys se autopreparó leyendo y así ofreció un discursos sobre el por qué de la celebración. A ese acto llegaron dirigentes de la CGT independiente, entre ellos Domingo Vargas, quien constató que una mujer explicaba muy bien esa historia.

En 1963 cuando se iba a realizar un congreso mundial de mujeres en Moscú, Domingo Sánchez “Chagüitillo” la propuso como candidata para viajar a la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URRS. La trajeron de Juigalpa a Managua donde la tuvieron ocho días aprendiendo todo lo que debía decir en el evento porque no podía llevar nada escrito.

Fue la única mujer por Centroamérica que participó en el evento cuando había un debate sobre la toma del poder por la vía pacífica y la armada donde estaban debatiéndola Moscú y Pekín, pero ella jamás se metió a ese “berenjenal”.

La recluta el FSLN en Moscú

La Oficina de Seguridad Nacional, OSN, nunca se imaginó que una campesina de Juigalpa había viajado a representar a Nicaragua al evento en Moscú, porque hasta logró engañar a los agentes a su regreso a Managua y cuando la entrevistó Radio Moscú --del cual la seguridad de Somoza tenía una copia de la grabación-- ella cubrió el micrófono con un trapo para modificar el timbre de su voz, además que se había identificado con el nombre de Orquidia Negra.

Antes de viajar a Moscú “me dijeron que si me encontraba con Oscar Turcios no le hiciera caso”, pero éste la llegó a buscar al hotel en el que estaba alojada.

Turcios se dio cuenta que Gladys era una mujer sana y le comenzó a explicar la vida de Sandino, algo que ella no conocía, ya que solamente había oído hablar de que Sandino era un bandolero y que los del Frente Sandinista eran burgueses, algo que se decía en el PSN en los años 60.

“Aprendí a conocer el FSLN con Oscar Turcios” y en 1964 ingresa a la organización político-militar como correo, en casas de seguridad donde hizo papeles como la “primera dama”. La sacan de Chontales porque ya las condiciones no eran favorables y así opera en el Norte, León y Managua. Anduvo legal, semi legal y clandestina.

Estuvo con Selin Shible en una casa de seguridad que existió en una colonia militar, conoció a Carlos Fonseca en Managua, en un vehículo donde el fundador del Frente le hizo una serie de preguntas sobre sus hijos y el porqué se separó de su marido.

En las montañas utilizó seudónimos como “Maruca”, “Olga”, “Luisa” y “Adelita”. La tuvo presa la Guardia y se puso en huelga de hambre durante ocho días. Recuerda que el 22 de enero de 1967, cuando Somoza producía la masacre en la Avenida Rooselvet en la montaña estaban Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomás Borge.

Ahí Mayorga preguntó por Gladys y posteriormente se hicieron los arreglos para que ella se fuera a la montaña “donde tuve la dicha de conocerlos a todos”. “En la montaña éramos 35 personas”. Con respecto a la escuadra que cayó en Pancasán, Gladys hubiera sido una de las muertas porque estaba en esa estructura, pero resulta que cuando llegó Oscar Danilo Rosales, dijo que yo estaba enferma e hicieron todo lo posible por bajar a la ciudad y cuando lo estaba haciendo la Guardia estaba entrando”.

De ahí la llevaron a casa de seguridad en Monseñor Lezcano donde atacó el coronel GN Alesio Gutiérrez y después de capturar a Casimiro, Hugo, Roberto y Edmundo, los asesinó en los cuarteles de la Seguridad Somocista.

Gladys, fue apresada y torturada quedando inválida por tres años. La OSN le puso chuzo eléctrico en la cabeza. Se recuperó en una finca en Juigalpa.


ebarberena@elnuevodiario.com.ni