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La parálisis cerebral es una enfermedad que afecta las habilidades motoras (la capacidad de moverse de manera coordinada y resuelta), el tono muscular y el movimiento de los músculos. Otros problemas que pueden desarrollar los niños con parálisis cerebral incluyen dificultades para comer, problemas del control de la vejiga e intestinos, problemas respiratorios y dificultades para el aprendizaje.

La parálisis cerebral se debe al daño cerebral que se produce antes, durante o después del nacimiento, durante los 3 a 5 primeros años de vida. No es una enfermedad contagiosa o progresiva, lo que significa que no empeorará con el correr del tiempo. Si bien la parálisis cerebral no puede ser curada, el entrenamiento, el tratamiento y en algunos casos la cirugía, pueden ayudar a un niño con parálisis cerebral a llevar una vida más funcional.

Tipos de Parálisis Cerebral
Existen tres tipos de parálisis cerebral: La parálisis cerebral espástica, que causa rigidez y dificultades de los movimientos; la parálisis cerebral atetoide (también llamada discinética) que resulta en movimientos involuntarios y descontrolados; y la parálisis cerebral atáxica, caracterizada pon un sentido alterado del equilibrio y la percepción de la profundidad.

¿Cuál es la causa de la parálisis cerebral?
Se desconocen las causas de la mayoría de los casos de parálisis cerebral. Un porcentaje se debe a problemas durante el embarazo por los cuales el cerebro se daña o no se desarrolla normalmente, de ahí la importancia que tiene el que toda mujer embarazada efectué periódicamente sus controles médicos.

Los problemas durante el parto son causa de parálisis cerebral en un 10 por ciento de los casos. Se asocian con un riesgo mayor de parálisis cerebral: infecciones y problemas de salud durante el embarazo, defectos congénitos del sistema nervioso central, partos prematuros, bajo peso al nacer (peso menor de dos libras), los nacimientos múltiples y la falta de oxigeno al cerebro del feto o del bebé. Una lesión al cerebro del bebé o durante los primeros años también puede provocar la parálisis cerebral.

Signos de Alerta
Los padres deben buscar el consejo de un especialista si su niño presenta retraso en los hitos normales de su desarrollo, algunos se los describiré a continuación:

Al primer mes de edad:
* No levanta la cabeza cuando lo acuesta baca abajo.

* No fija la mirada.

* Irritabilidad persistente sin causa clara.

* Trastornos en la succión o rechazo persistente del alimento.

Al noveno mes de edad:
*No se mantiene sentado con un mínimo de ayuda.

*No se voltea.

*No se pasa objetos de mano.

*No hace emisiones silábicas.

*No parece reconocer a la persona más próxima.

Para el bebé nacido a término sin factores de riesgo para la parálisis cerebral, el diagnóstico de la enfermedad durante el primer año de vida puede ser difícil.

El retraso en los hitos como los que señalé anteriormente podrían ser señales de parálisis cerebral, al igual que el tono muscular anormal, movimientos mal coordinados y la persistencia de reflejos infantiles como el reflejo del moro y el reflejo del sobresalto más allá de la edad a la que deberían desaparecer.

¿Es posible prevenir la parálisis cerebral?

Antes de quedar embarazada, la mujer debe tener una dieta sana y si tiene problemas médicos estos deben ser controlados adecuadamente, pero lo más importante como mencione anteriormente es que siga sus controles ginecológicos periódicamente. El control de la diabetes, anemia, hipertensión y deficiencias nutricionales durante el embarazo ayudarán a prevenir casos de nacimientos prematuros y, por lo tanto, algunos casos de parálisis cerebral. Sin embargo no se conocen exactamente las causas que provocan esta enfermedad por lo tanto, la mayoría de los casos no son posibles prevenirlos.

Los niños con parálisis cerebral

Estos niños sufren diferentes grados de discapacidad física y también pueden tener problemas médicos asociados como: convulsiones, problemas del habla, problemas de comunicación y retraso mental.

Otros problemas médicos pueden incluir deterioro de la visión, pérdida de la audición, aspiración de alimentos esto les provocará neumonía, reflujo gastroesofágico, problemas del habla, babearse, deterioro dental, alteraciones del sueño, osteoporosis y problemas de conducta.

¿Cómo enfrentan los padres este problema?

Cuando los padres descubren el padecimiento suelen sentirse decepcionados, deprimidos e incluso enojados. Algunos se culpan mutuamente por el padecimiento del hijo, mientras algunos buscan refugio en la espiritualidad, otros buscan la mayor cantidad de información posible sobre la enfermedad por lo que se vuelven expertos en la misma, otros buscan como unirse a asociaciones para combatir la enfermedad.

Si los padres tienen más hijos suelen descuidarlos ya que están tratando de entender el porqué su hijo tiene esta enfermedad tan grave, pero este descuido supone un riesgo ya que estos otros niños pueden desarrollar problemas emocionales y de conducta.

Hay momentos dentro de la enfermedad que son muy estresantes.

Uno de ellos es el momento del diagnóstico, la aceptación de que un hijo padecerá por el resto de su vida una enfermedad incurable es para deprimir a cualquier persona, otro período muy estresante es cuando el niño debe comenzar la escuela, angustioso pensar que debe ir a una escuela especial, el no saber como se comportará solo ante nuevas circunstancias.

Los años de la adolescencia y los desafíos de socialización que esta implica suelen ser problemáticos y de gran tristeza. En la medida que los padres envejecen, deben considerar y preparar los futuros cuidados, otro problema lo representa la sobrevivencia del hijo una vez que ellos falten y la manera como dejarán si existe la herencia para su hijo.

¿Cómo se maneja la parálisis cerebral?

La parálisis cerebral no puede curarse, pero a menudo el tratamiento mejorará las capacidades del niño.

No existe una terapia estándar, una vez hecho el diagnóstico lo más aconsejable es que un equipo médico trabaje con el niño para identificar los deterioros y necesidades específicas.

Un plan de manejo integral incluirá a varios profesionales de la medicina especializados en los siguientes ramos: Fisioterapia: para mejorar la marcha y la manera de hacerlo, estirar los músculos espásticos y evitar deformidades. Un terapista ocupacional, un terapista del lenguaje, un psiquiatra, un neurólogo pediatra y otros especialistas que el caso requiera.

Los medicamentos: para las convulsiones, para relajar los espasmos musculares y aliviar el dolor. Ayuda mecánica: como silla de ruedas, andadores con ruedas para los que no son independientes.

Como podemos deducir se necesita todo un equipo para poder ayudar a estos niños y mucho coraje por parte de los padres, pero todo es posible, no hay que desanimarse, poco a poco irán surgiendo los progresos.

Dr. Javier Martínez Dearreaza.
Universitá degli Studi di Pavia- Italia.
Clínica San Francisco.
De camas Luna Montoya 90 varas arriba.
Tel. 2222-2494 cel. 8877-1894.