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Empleo casi no hay, pero trabajo hay en p…

José, mecánico de 30 años, tiene un trabajo estable, recibe cuatro mil córdobas quincenales, y sueña con llegar a montar su propio negocio. “Tal vez una pulpería o quizá una venta de carne asada”, comenta a menudo con su esposa y amigos. No lo ha podido hacer por falta de capital y también un poco de temor. No le gustaría invertir y perder.

José es un tomador social, únicamente fin de semana de por medio, comparte con sus amistades unos cuantos traguitos de ron nacional, pues según él, es de buena calidad y más barato que una botella de licor extranjero. Como podemos deducir, José es una persona económica. Sus encuentros sociales los realiza en casa. Nada de visitar bares o restaurantes, pues eso incrementaría el costo de sus fraternales encuentros.

Con un presupuesto módico que incluye C$180.00 para una botella de buen ron, C$120.00 unas boquitas y sodas, más C$50.00 en taxi para realizar las compras, organiza amenas tertulias. En total gasta C$350.00 a la quincena para divertirse. Una cifra ridícula si se toma en cuenta que José y dos amigos, comparten sabrosas pláticas o partidos de fútbol durante unas dos o tres horas.

Un día de tantos, Armando, analista de crédito de una microfinanciera, pasó por casa de José, su amigo de infancia. José le confesó sus dudas sobre si solicitar o no, un préstamo pequeño para montar un negocito en su casa. Armando le escuchó y le dijo la verdad: las microfinancieras no prestan para iniciar negocios, prestan para fortalecer los ya establecidos. Ya se marchaba Armando, cuando José le invitó a tomar unos traguitos el siguiente fin de semana. Armando, en vez de despedirse se sentó nuevamente y ahondó sobre la invitación, hasta que su amigo le dijo cuanto gastaba en cada uno de sus encuentros quincenales.

En cinco años, más de doscientos mil
Como buen analista de crédito, Armando era una especie de profesor en el uso del dinero. Esto fue lo que le dijo a su amigo José: si gastas C$350.00 semana de por medio en esos traguitos, en un mes esto representa la suma de C$700.00 Córdobas.

Ahora bien, continuó Armando, ese dinero es dinero perdido. Lo bebido se va por las tuberías. ¿Cuál es entonces el miedo de poner un negocio en el que, en el peor de los casos te vaya mal y pierdas C$700.00 al mes, si ya los estás perdiendo?
Pero pensemos positivamente, añadió el analista de crédito, supongamos que no tomas tus traguitos durante un mes, y con esos setecientos córdobas que no gastarás, tu señora pone una pequeña venta de comida. Seguro que le irá bien, pues ella tiene buena cuchara. Todos tus amigos lo sabemos.

Imagina que ya está funcionando el negocio, y después de recuperar los setecientos córdobas invertidos y pagarse un pequeño salario, le quedan de ganancia neta C$70.00 al mes. Un diez por ciento, una poquedad, pero ganancia al fin. Sé que ganar C$70.00 mensuales no te impresiona, pero ahora agárrate de la silla, no te me vayas a caer. Te vas a sorprender. ¿Sabías que si tu esposa reinvierte cada mes ese diez por ciento que gana y lo suma a los setecientos originales, dentro de cinco años tendrá un capital superior a los C$200,000.00 Córdobas? Los ojos de José se agrandaron casi al doble de su tamaño natural, pues sabía que Armando era una persona que no andaba con bromas.

Es muy sencillo llegar a esta cifra, dijo el analista. No pierdas de vista que si el primer mes ganó diez por ciento de C$700.00 equivalente a C$70.00, al reinvertir en el negocio, el mes siguiente ganará el diez por ciento de C$770.00, es decir C$77.00 y al tercer mes invertirá C$770+77, lo que sumado da C$847. Así sucesivamente cada mes se va aumentado la cantidad. Al cabo de los sesenta meses que hay en cinco años, a ese mismo ritmo de crecimiento, tu esposa tendrá un negocio con un valor de C$ 213,137.15 Córdobas. Así de fácil, con sólo un mes que no tomes tus traguitos. ¿Y qué tal si cada mes, en vez de gastar ese dinero se lo invierten al negocio? Poné atención. Si cada mes le inviertes C$700.00 al cabo de cinco años, la cifra sería tan grande que es peligroso que hasta se te suba la presión de la alegría. Con ese crecimiento sostenido podrías llegar a tener un negocio valorado en más de dos millones de Córdobas. Para ser exactos: C$2,337,508.62
José no terminaba de creer lo que escuchaba. Y, disparó la pregunta ya esperada: ¿y cómo se puede calcular esa manera en que crece el dinero invertido? Armando, sonrió: “se llama valor del dinero en el tiempo. Hay una fórmula aritmética que permite realizar ese cálculo y se llama Valor futuro” le dijo. Acto seguido, se le escribió en un papel:
Ver eje.

Eso sí solamente inviertes los C$700.00 de un mes. Por supuesto, manejar un negocio requiere de otras habilidades, pues el dinero por él mismo no se reproduce, se requiere del trabajo humano y, por supuesto, tener siempre una actitud emprendedora. Piénsalo, dejar esos traguitos puede ser la primera decisión para el negocio con el que tanto sueñas. Armando le dio una palmadita en la espalda… y se despidió.

José quedó viendo la fórmula y decidió que invitaría nuevamente a su amigo Armando, para que se la explicara con más detenimiento. Eso sí, sin traguitos.


Fórmula para encontrar el valor futuro de una inversión: P x (1 + i)n
Cada símbolo quiere decir lo siguiente:
% de ganancia mensual: i = 10%
Total meses: n = 60 meses
Inversión P= 700.00
Aplicamos la fórmula: 700.00 x (1+.10)60 = C$213,137.15