•  |
  •  |
  • END

Hoy no es un buen día para entrevistas, aunque la cita ya estaba fijada. “Peor si me vienes a preguntar por una efeméride que solamente nos llama a la nostalgia, hablemos de la lucha”, me dice en tono enérgico, Henry Ruiz Hernández, el mítico Comandante de la Revolución, “El hombre de la montaña”, para los nicaragüenses de los años setenta.

Ruiz Hernández es un acérrimo crítico de Daniel Ortega, a quien observa como “un actor que se prepara para ir a un espectáculo” donde ya no hay revolución. Es más, “mando a mis más cercanos a ver cómo está la plaza, a calcular cuánta gente hay, si hay poca no llego, por eso es que siempre llego tarde, eso es patológico en mí”, dice.

¿Cómo vivió usted aquel momento de hace 31 años?
“Hace 31 años, el 19 y el 20 de julio estaba en Managua. Muy poco se sabe que yo bajé a Matagalpa, entré cuando todavía estaba sitiada Matagalpa por la guardia somocista.

“Había ingresado de Costa Rica y después de eso bajamos con compañeros como el hoy general Baltodano; me encontré en Boaco con “Pancho”, Luis Carrión, viajamos a Managua en un plan militar, porque percibíamos que la guardia podía tener algunos focos de resistencia.

Viajamos en camiones de volquete, me estaban apurando los otros compañeros que estaban en Managua”. En estos mismos camiones se trasladaba la Guardia Nacional en sus últimos días.

Henry Ruiz fue considerado como “El hombre de la montaña”, cuyo rostro lo conocimos por primera vez un día de marzo de 1979, cuando las tres tendencias del FSLN firmaron la unidad.

“Había que reorganizar la montaña, ahí estaba René Vivas, estaba Roberto Calderón y otros compañeros; ya nos habían golpeado. Yo fui a hablar con los proletarios en busca de la unidad. Esa fue una de las tres bajadas de la montaña”, recordó.

Como jefe de la montaña, Henry Ruiz preparó un desembarco aéreo en la montaña el 28 de mayo de 1979, con la idea de influenciar la lucha en la ciudad. Ya habían matado a Germán Pomares en la toma de Jinotega.

Regresó a bordo de una avioneta a Matagalpa en vuelo nocturno. “El aviador que condujo la avioneta es aquél Vanegas, que después se convierte en contra y viene a estrellarse en la torre del aeropuerto Sandino”.

Pero, usted fue un mito en la guerrilla
“No hombre, la gente lo hacer ver así a uno. El clandestinaje no es misticismo, son formas que uno busca para que no lo agarren. Mi preocupación era que no me vieran la pistola cuando hablaba con la gente, cuando entraba a una iglesia, mi disposición era combatir hasta el último aliento”. Hay muchos ex guerrilleros que inventan cosas para construir ese mito.

A usted no le gusta que le hable de la efeméride del 19 de Julio, pero ¿para qué sirve recordarla hoy, por qué el Frente Sandinista la celebra con tanto fervor?
“El 19 de Julio de 1979 fue una ruptura política, aquí no quedó Estado, no quedó Ejército ni leyes, estábamos ante un nuevo esquema de sociedad con unas relaciones incluso sociales y económicas distintas a las que estaban hasta ese momento sustentadas por la dinastía de Somoza.

Ese es el gran proyecto de la Revolución, vivimos diez años de ese proceso de ensayo; con aciertos, errores, correcciones, e incluso el endiosamiento de los nueve fue parte de ese proceso”.

El comandante Henry Ruiz fue parte de ese proceso. “Creo que esta ruptura de sistema hubiera permitido recolocar a Nicaragua, al desarrollo del pueblo nicaragüense, en las dimensiones actuales de la buena amistad entre desarrollo y el medio ambiente.”

¿Qué pasó con la Revolución?
“Esto no es una Revolución, esta es una restauración del pasado en todas las letras y con todo los puntos. Cuando los Somoza trataron de erigir un culto a la personalidad, como el mandamás de la hacienda Nicaragua. En el Frente Sandinista se dijo que había unos 9, pero en el Frente Sandinista de lucha, en el combate, allí no estaban todos los 9, ni siquiera había uno.

Carlos Fonseca que es el más mentado, es el mentor de la lucha de liberación, no es el jefe político-militar, no es el guerrillero que anduvo con la mochila, no es eso; es el que nos dio el pensamiento para hacer la acción revolucionaria del 19 de Julio.”

¿Qué pasa ahora?
“Están construyendo una figura que más bien parece un paralelo a una historia que no hemos vivido, con un solo comandante y un solo Ejército, eso es somocismo, eso no es sandinismo; si usted a eso le agrega toda la corrupción del tráfico de influencias, los negocios por debajo, el latrocinio, el secretismo; dígame ¿a qué se parece eso?”

Más adelante, el Comandante Ruiz vuelve sobre una frase controversial ya pronunciada antes y que fue agriamente criticada por sus ex compañeros, cuando afirma, “en el aspecto de la administración de justicia, esto es peor que Somoza”.

¿Usted se ve frustrado?
“No porque el lema mío es la lucha, ahora hay condiciones para luchar; estamos con hombres como Onofre Guevara, mucho mayor que yo, mucho más luchador en tiempo que yo, 80 años; yo tengo 67 y estamos con ganas de seguir luchando para que no se reelija Ortega, porque la herencia de esa ruptura era una nueva democracia y ahora que se planta la reelección contra el derecho escrito, esa es una razón bastante suficiente para continuar luchando.

¿Henry Ruiz está en condiciones de entrar a esa lucha?
“No soy cardiaco, pero soy diabético, sé que es un problema metabólico y hay que cuidarse, no me asusto; no tengo idea de morirme y si me muero es porque me tocó. Con esto lo que quiero decirte es que soy optimista.

Creo ciegamente en los jóvenes como el relevo generacional que va construyendo el nuevo imaginario de Nación, no veo que esté adormecido, que todo está perdido, es cierto que no vemos una oposición como se levantó en tiempos de Agüero, o las grandes masas que se levantaban en tiempos de la UNO frente al gobierno revolucionario; son momentos históricos diferentes y esto va a llegar en su momento”.

“Modesto”, por un juez de mesta
Tres décadas después me percato que su seudónimo de guerrilla, “Modesto” nada tiene que ver con su personalidad. “Así me pusieron para que me arrechara, porque en la zona donde yo operaba había un juez de mesta que se llamaba Modesto, al final así me quedé”.

En una mesa de sala, en el lugar donde recibe, está un grueso libro. El comandante Henry Ruiz lee “Una vida” de Gerald Martin, la biografía de Gabriel García Márquez.

Al ver aquella solariega y al mítico guerrillero del Frente Sandinista, le pregunto:
¿Usted no se siente como el Coronel, uno de los personajes emblemáticos de Gabriel García Márquez?
Estoy leyendo esta obra de Gerald Martin, la biografía de Gabriel García Márquez, pero no sólo a él, acabo de leer a Fernando Vallejo, con “El Don de la Vida”; a Carlos Fuentes, entre otros.

Leer me permite tener una visión buena de la vida. Detrás de cada autor hay una persona que tiene una concepción también de la vida, se aprende de ellos, ese es el afán.

Pero ¿No se siente como el Coronel?
No, no, por dicha nunca fui coronel, en todo caso me dijeron comandante.

¿Usted tiene quien le escriba?
Alguna noviecita.

Muy pocas veces el comandante Ruiz habla de su familia. En esta ocasión, al calor de la entrevista habla de uno de sus hijos, Gabriel.

“Más que mi hijo es mi amigo, es con quien converso más, un muchacho de 19 años, estudia ingeniería informática. Tengo siete hijos, pero sólo un varón, por eso y no por otra razón es que con Gabriel hablo de cualquier babosada…”.

Muestra gozo cuando afirma, “también ya soy abuelo, cómo de cinco nietos”.

¿Y vive con su esposa?
No, vivo solo, ésta es la casa de todos mis amigos y de todas mis mujeres; es una casa ecuménica.

¿Y cómo es vivir solo?
“Yo también discuto cuando alguien me habla de soledad. Usted puede estar plenamente acompañado en la Plaza de la Revolución con 100 mil ciudadanos y puede sentirse solo, sin espectáculo, sin saber qué hacer cuando regrese a su casa. Yo cuando vengo a mi casa siempre ando buscando qué hacer.”

¿Está separado o divorciado?
“Me casé una vez y todavía estoy arrepentido, pero no de mi mujer. He llegado a la conclusión de que el matrimonio es una opción de vida, no es casarte, divorciarte y volverte a casar, no, no”.

Se fue en silencio del FSLN
La puesta en la mesa de las negociaciones de la Ley de Reforma Agraria y la traición de Daniel Ortega fue la gota que derramó el vaso para que el comandante Henry Ruiz se separara del Frente Sandinista.

¿Cómo ocurre ese rompimiento?
“Fue cuando se comenzó a negociar entre los liberales de Arnoldo Alemán y los sandinistas de Daniel la “Ley de Reforma Agraria”.

Estas son las primeras lecciones, dijéramos del pacto. Un compañero en la Dirección me dijo: ‘no te preocupés que con estos liberales nos vamos a entender más rápido’; yo reacciono, si nosotros no hemos venido a pactar, esa no es la historia”.

Ruiz testimonia que se comenzó a negociar la Reforma Agraria, las leyes de propiedad en las cuales se da un derecho de perpetuidad al reclamante;.

“Yo dije que no, con esto vamos para atrás; y además yo andaba en el Norte, iba a Chontales diciéndole a los campesinos que no iba a haber expropiación, peliemos por la propiedad, conservemos las cooperativas, creyendo en el esquema y exponiendo mi propia credibilidad”.

Lo que más resiente es que luego los vio negociando. “Yo dije, si esto lo hacen con un compañero, a quien por lo menos deben tener el respeto, qué van a hacer con los campesinos”.

¿Usted habló personalmente con Daniel Ortega, qué le dijo?
“Sí, yo le dije: ‘Mirá Daniel, se anda rumorando que vos estás negociando por debajo el asunto de la Reforma Agraria; entonces me dijo que no era así, pero si vos querés lo sacamos en Barricada, pero qué se iba a hacer con 4 mil, 5 mil números”.

Cuenta que Daniel Ortega le plantea, entonces, que en Chichigalpa, el fin de semana, él desmentiría el rumor. “Le dije, perfecto, tenía una gira ese mismo fin de semana hacia Estelí, iba a reunirme con los campesinos, allí estaba “El Zorro” y la demás gente, les llegué a decir que estábamos en firme con la Reforma Agraria”.

En el camino, el comandante Ruiz sintoniza la radio y escucha el discurso diciendo todo lo contrario. Él me mintió y entonces me dije, no, este es un código de mentiroso, me voy de aquí y me fui sin irme…

¿Antes, Daniel Ortega había mentido así?
“Daniel Ortega habla con vos ahorita, te promete una cosa, quedan en algo y a la salida de esa puerta, cambia las cosas, decide hacer lo contrario.

Después de las reuniones de la Dirección Nacional acordábamos algo y en el almuerzo, él mismo se encargaba de comunicarnos que su decisión había cambiado.”

¿Cómo fue su salida del Frente Sandinista?
Así es, comencé a buscar cómo organizar mi vida profesional, yo era un profesional, incluso dije, voy a ver qué hago.

¿Y qué hizo Comandante?
Fui a trabajar…

¿Y lo llamaron?
No, mas bien cuando comenzaron a notar que no llegaba, me mandaron a preguntar, pero ya no, porque yo no hago las cosas para que me rueguen.

¿Alguna vez Daniel Ortega lo llamó?
Sí, algunas veces me mandó a algunos mensajeros para que habláramos y les dije sí vamos a hablar, lo vamos a hablar directo no a través de mensajeros”.

¿Cómo fue su vida después de esa ruptura?
“Seguí buscando cómo vivir, vos tenés responsabilidades, buscar cómo trabajar. Yo como trabajador en Nicaragua, que es donde vivo, no tengo registro ni siquiera un recibo que diga que trabajé diez años al Estado, porque todos mis recibos desaparecieron. Parece que agarraron el programa y desaparecieron a Henry Ruiz.

Después le trabajé al Frente Sandinista como profesional y fue y lo mismo; y ahora, ¿usted cree que voy a conseguir un trabajo?”.

¿O sea, no es un asegurado del INSS?
Nada, nada.