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En la cúspide, Managua se divisa hacia abajo. Sobre una carretera temeraria, llena de curvas, nos transportamos hasta las instalaciones de un hogar poco convencional.

Al llegar se abrieron los portones de par en par, emulando la apertura del corazón de los padres de chicos que visitaríamos.

En apariencia, todo está bien. Un ambiente acogedor por doquier, oficinas impecables y orden total. Algunos niños de la casa están descansando, otros están en el gym y otros en clases de ballet. En apariencia, todo está bien.

Los niños saludan, sonríen y se roban el afecto de sus visitantes al extender sus brazos pidiendo un poco de cariño.

Por la mañana, un humeante desayuno para comenzar el día con energía. A las doce en punto, a almorzar se ha dicho. Y, por si fuera poco, también hay cena. Esta rutina parece normal para cualquier hogar, pero en realidad es un milagro para “Pajarito Azul”, ese nido en el que habitan cien niños (no de edad) a los que la naturaleza les negó el funcionamiento normal de su cuerpo y a los que sus padres biológicos los cubrieron con el velo del olvido.

Según doña Sandra Aguirre, directora del hogar, sostener los gastos de esta casa requiere fe, paciencia y optimismo, ya que, a diferencia de otras instituciones benévolas, sólo cuentan con presupuesto gubernamental para pagar el salario de 43 trabajadores, lo demás, alimentación, recreación, ropa, zapatos y medicamentos, corre por su cuenta.

Escolares y universitarios

La vida en “Pajarito Azul” es igual que la de cualquier familia, de ahí que proveer educación integral a los niños es un eje fundamental, por lo que a los que pueden integrarse a la educación formal los envían a la escuela.

La directora comentó que han tenido que luchar mucho para que acepten a los muchachos en las escuelas, aunque reconoció que “al inicio se nos hacía más difícil porque no los querían matricular, ahora hay un poco más de apertura en los centros escolares y hemos tenido menos problemas para inscribirlos”.

Actualmente, 28 de sus miembros están insertos en el sistema escolar nacional. “Es más, tenemos tres jóvenes que van a la universidad, y uno de ellos se gradúa este año en Ingeniería en Computación”, manifestó Aguirre, visiblemente orgullosa.

Sin embargo, saber que los niños están recibiendo una educación adecuada que los prepara para el futuro da gran satisfacción, los que somos padres sabemos que eso implica gastos.

En el caso de “Pajarito Azul” hay que resaltar que la mayor complicación se presenta en cuanto al transporte, ya que sus instalaciones están en las periferias de Managua y sólo cuentan con un microbús para hacer el recorrido de los 25 niños y jóvenes que asisten a clases de lunes a viernes.

A la complicación distancia sumémosle el factor dinero en cuanto a gasto de combustible, que no es poco, pues hay niños que estudian en colegios ubicados en Carretera a Masaya.

Referente a los aranceles, doña Sandra dijo que dan un aporte voluntario en las escuelas, y los tres chicos que van a la universidad gozan de media beca.

“Eso sí, les tenemos que comprar los libros y garantizarles al menos el almuerzo, porque van sábado o domingo y pasan todo el día en la universidad. Les damos 35 córdobas para que coman lo que les salga más barato, quisiéramos darles más, pero no tenemos”, manifestó.

Esa formación integral también la procuran dentro del hogar, por lo que hay reforzamiento escolar y brindan educación para adultos a aquéllos que por ser mayores de 28 años no pueden ingresar a las aulas de clase.

Y por si fuera poco, también preparan a los que por sus limitaciones no pueden ir a la escuela, “a los que tienen retardo leve los incluimos en talleres de serigrafía, dibujo, pintura, manualidades, costura, panadería y repostería, para que no caigan en el ocio. A veces participamos en ferias en las que venden los productos que ellos elaboran y eso los pone muy contentos”, explicó Aguirre.

¿Y los medicamentos?

Tener un hijo con capacidades diferentes es una prueba muy difícil para cualquier padre o madre, más aún cuando no se cuenta con recursos económicos para cubrir sus demandas.

En “Pajarito Azul” no es un hijo, sino aproximadamente cien hijos los que tienen capacidades diferentes, así que hay que meterle pluma a los gastos que ello implica, más aún cuando las afectaciones son tan diversas: retardo, Síndrome de Down, parálisis cerebral, impedimentos motores, etc.

Para cada patología se requieren fármacos específicos y según la señora Aguirre, “un laboratorio farmacéutico nos garantiza medicamentos de uso común, pero todos los medicamentos especiales se compran o se reciben donados por particulares”.

Añadió que los fármacos neurológicos son los de mayor consumo y los tienen que comprar, ascendiendo el gasto a 70 mil córdobas mensuales.

Deuda con proveedores

La comida es algo que produce dolor de cabeza a cualquiera, y aquí no es la excepción. Aguirre manifestó que “gracias a Dios han encontrado apoyo para adquirir los granos básicos, sin embargo, por su cuenta corren el pollo, la carne, las verduras, la leche, el queso y demás perecederos.

Y hablando de perecederos, a la fecha, hogar “Pajarito Azul” está endeudado con uno de sus proveedores, al que le debe 81 mil córdobas. Sin incluir los gastos en mantenimiento del vehículo.

¡Hey Unión Fenosa y Enacal!

Un hogar tan “multitudinario” implica consumo gigantesco en cuanto a servicios básicos, y tanto Enacal como Unión Fenosa les “pasan la cuenta”, sin importarles si tienen o no con qué pagar, y sin tomar en cuenta que dependen de la caridad pública para cancelar sus facturas.

Actualmente, están a punto del corte de esos servicios. Ambas deudas son enormes.

“A Enacal le debemos 318 mil córdobas de agua y a Unión Fenosa, 22 mil, porque registramos un consumo mensual de entre 18 y 20 córdobas de agua y 38 y 40 mil de luz”, dijo Aguirre.

Show artístico para apoyar a “Pajarito Azul”

Viéndolo desde cualquier ángulo, la situación en “Pajarito Azul” es difícil y conmueve a cualquiera. Sin embargo, la conmoción es un sentimiento que no soluciona nada. Hay que dejar de sentir y empezar a actuar. Ése parece ser el lema que han adoptado el popular Víctor Rosales, mejor conocido como Santa Claus nica, y Miguel Menéndez, artista radicado en Panamá que imita al personaje de El Chavo del 8, “Kiko”.

Ambos se unieron para organizar un show artístico este viernes 30 de julio, en la Escuela de Danza, ubicada frente a la UNI.

“Ya estamos listos para llevar a cabo esta iniciativa que surgió porque en realidad es triste la situación en “Pajarito Azul.”

“Kiko” lloró al ver a los niños y se preocupó cuando conoció las deudas de agua y luz. Así surgió la idea de hacer este show en el que también apoyarán muchos artistas, desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, y que sólo costará treinta pesitos la entrada”, compartió Víctor Rosales.

“Santa Claus” invita a los nicaragüenses para que apoyen la actividad y donen granos básicos, pañales desechables, leche, entre otros productos, “porque estos niños tienen necesidades y algunos no pueden hablar para poder pedir mientras que otros, por sus enfermedades congénitas, ni siquiera pueden estirar sus manitos”.

Asimismo, aprovechó este espacio para invitar a Jorge Katín para que hable con los dueños de Unión Fenosa y les proponga que estudien el caso de “Pajarito Azul”, que no es una empresa que puede generar divisas para cubrir sus gastos de energía eléctrica, sino una institución en la que trabajan por amor a estos niños abandonados.

También manifestó que habrá un vehículo destinado a recoger las donaciones de empresas o particulares que deseen sumarse a la noble causa. Así que pueden llamar al 8888-0200 para indicar la dirección en la que entregarán el aporte, o bien para conocer el número de cuenta en la que puedan depositar su granito de arena.

“Las cosas buenas no nos llevan al cielo sino que reflejan el cielo que llevamos en nuestro corazón”, aseveró Rosales.

Por su parte, “Kiko” hizo un llamado a los nicaragüenses para no perderse “este show que estará muy bonito, porque participarán artistas nicas que quieren llevar alegría a grandes y adultos para resolver en parte la crisis de los niños que viven en “Pajarito Azul”.

Compartió que están conscientes de que con una actuación no van a cubrir todas las necesidades, pero saben que al menos brindarán todo su amor.

La meta de la actividad es recaudar 300 mil córdobas y la mayor cantidad de víveres posible.

“Confiamos en Dios en que habrá muchas personas generosas y sabemos que usarán los medios para tocar corazones que reconozcan el tremendo esfuerzo de la directora y del personal que trabaja más por amor que por un salario, porque lo que reciben es una pequeña ayuda”, afirmó Miguel Menéndez.

El show durará todo el día y la presentación de “Kiko” será a las cuatro de la tarde. ´Kiko´ envió este mensaje: “Si aportan al Pajarito Azul, sí me simpatizan”