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Descendiente de un inglés, fue conservador, antisomocista, organizador de las comunidades cristianas de base, llegó a ser magistrado y diputado durante la década de los 80, logrando dejar su “sello” cristiano en el preámbulo de la Constitución Política aprobada en 1987.

Nos referimos al doctor Humberto Solís Barker, quien desde su despacho en la presidencia de la Sala Laboral del Tribunal de Apelaciones de Managua, TAM, narró para EL NUEVO DIARIO los aspectos más trascendentales que ha vivido este boaqueño, hijo del conservador Humberto Solís Carnivalini.

En 1968 participó en un cursillo de cristiandad, lo que le provocó una transformación en el aspecto de su fe que cambió su vida hasta hoy.

Casi desde niño fue conservador por herencia de sus padres. Cuando militó en el Partido Conservador, Solís Barker llegó a ser secretario de la Directiva Nacional de la organización en los tiempos del doctor Fernando Agüero Rocha. Antes, había participado en huelgas estudiantiles.

Estuvo en los sucesos del 22 de enero de 1967
Para el 22 de enero de 1967, siendo Secretario Nacional del Partido Conservador, “me correspondió solicitar el permiso para la marcha que se produjo ese día, y el fiador fue Germán Saborío Morales”, recuerda.

La manifestación iba a llegar de donde ahora es la Asamblea Nacional una cuadra hacia el lago, “pero cuando nos damos cuenta, la marcha se fue hasta la esquina donde era el Banco Central, y allí estaba apostada la Guardia Nacional”, cuenta.

“Me fui a la primera fila a decirle a la gente que no podía pasar de ahí. Esto lo hice sanamente, tratando de cumplir con el convenio que la jefatura política había hecho con la Guardia Nacional, pero la gente se desbordó”, relata.

Para esa ocasión, Solís Barker portaba una pistola nueve milímetros que cubría con su chaqueta.

Él se encontraba cerca del teniente Sixto Pineda, del que nuestro personaje era muy amigo. “Me acuerdo que me quedó viendo y se puso a sonreír y nada más”.

Durante el enfrentamiento, Pineda cayó muerto de un disparo. Solís Barker recuerda que minutos antes que iniciara la masacre él se movió a la tienda Carlos Cardenal.

Cursillo cristiano le cambia rumbo a su vida
Un año después de esos acontecimientos, se fue al cursillo cristiano que vino a impregnar en su vida otros valores.

Recuerda que el Partido Conservador, con el doctor Agüero a la cabeza, se fue a las elecciones después de la masacre del 22 de enero de 1967, donde de antemano se sabía que no había cómo ganarlas. “Entonces ahí tomé la decisión: me retiraba de la política para siempre”.

Se dedicó a actividades eclesiales dentro de la Iglesia Católica, entre ellas formar comunidades de base. En 1974, el Obispo de Chontales, monseñor Pablo Vega, les asignó a él y a su esposa, Aurora Reyes, la responsabilidad de la parroquia de Comalapa.

Cuando el general Iván Alegrett cae en un avión por el sector de Chontales, él y su esposa iban entrando a Juigalpa. Aunque Solís Barker no supo nada de lo ocurrido, fue detenido como sospechoso de la conspiración.

Entonces, Solís Barker y su esposa eran vigilados por los aparatos de Seguridad del régimen somocista, ya que ellos llevaban a cabo preparación de jóvenes, que aunque era con fines cristianos, se miraba mal en la época.

Por esos años se practicaba en Nicaragua la Teología de la Liberación. La rápida intervención de monseñor Pablo Vega permitió la liberación de nuestro personaje y de su esposa.

Triunfo de la Revolución del 79
Solís Barker dice que siempre estuvo de acuerdo con el movimiento antisomocista, pero su condición de buen cristiano le impedía admitir la lucha armada.

“Me apuntaba por la resistencia pacífica al estilo Gandhi o de Martín Luther King”, afirma. Estas posiciones lo llevaron a tener conflicto con una de sus hijas, la cual se integró al movimiento revolucionario y a la lucha armada.

En una ocasión encontró armas en su casa, por lo que obligó a sus hijos a que se las llevaran. También su casa fue refugio de rebeldes como Javier Guerra.

Fue hasta el momento en que la dictadura somocista lanza el bombardeo contra los barrios orientales de Managua, que adopta otra posición.

Como vive en la calle principal de Altamira, por donde pasa Santo Domingo, ve pasar continuamente a la gente de los barrios orientales huyendo de la represión y de las bombas del somocismo.

“Ahí tomé la decisión de que no había otra forma para botar a Somoza sólo a través de la lucha armada”, admite. Una pistola que tenía en su casa y que nunca la utilizó se la llevó a “los muchachos” que se estaban enfrentando a la guardia somocista.

Después se fue al Colegio Teresiano para trabajar con la Cruz Roja en el traslado de alimentos a los lugares que se necesitaban. Esa labor, la hizo en su propio vehículo pagando de su bolsa la gasolina que utilizó para movilizarse.

Lo llaman para el Poder Judicial
Después del triunfo de la Revolución del 79, el Doctor Roberto Argüello Hurtado quien estaba organizando el Poder Judicial, llamó al doctor Luis Pasos Argüello como emisario, para preguntarle qué cargo quería ocupar.

“Yo le mandé a decir que mi vocación era lo laboral y que si me nombraba en el Tribunal Superior del Trabajo lo aceptaba”, contó y efectivamente llegó el nombramiento por parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

Lo nombraron presidente del Tribunal desde 1979 hasta 1983 que se cerró. “Ese fue un error que cometió la Junta de Gobierno, aunque después me pidieron que me hiciera cargo del Tribunal de Apelaciones de Managua, ya que antes no existía, por lo que la capital la atendía el Tribunal de Masaya”, agregó.

“Yo no quería aceptar el cargo, pero el Doctor Rafael Córdoba Rivas que estaba en la Junta me pidió que aunque fuera por un año; es que a mí no me gusta condenar a nadie (en lo penal), y en lo civil, lo que se ve por lo general son intereses de ricos y pobres”, dijo Solís Barker.

Recordó que la opción preferencial de los pobres que tanto influyó en su vida también lo llevó a retirarse del despacho jurídico del Doctor Luis Pasos Argüello, para irse a trabajar al bufete popular de la UCA, donde estuvo como director a partir del 15 de noviembre de 1973 hasta 1995.

En el 95 regresó al bufete de Luis Pasos Argüello y en 1997 se crea la Sala Laboral en el Tribunal de Apelaciones de Managua, que tuvo como primer presidente al doctor Agustín Alemán.

Cuando éste abandona el cargo para irse a trabajar con su hermano el doctor Arnoldo Alemán, lo pasa a asumir Solís Barker desde febrero de 1997.

Guillermo Vargas Sandino en su calidad de Presidente de la Corte Suprema de Justicia le propuso la presidencia de la Sala Laboral del TAM. --Mucha gente cree que vine por el FSLN--, dice en tono jocoso.

Como llegó a ser diputado de la AN
Después de un año de presidir el TAM renunció para dedicarse al ejercicio libre de su profesión como abogado egresado de la UNAN-León en 1957.

Estando nuevamente en el bufete Pasos Argüello en 1983, la Comandante Dora María Téllez que era la responsable política de Managua “me llamó para proponerme que si aceptaba ser presidente del Tribunal Departamental Electoral de Managua, yo le dije que no porque eso no me atraía para nada y que se lo agradecía”.

“Ahí mismo me dice Dora María, y si lo pongo en una lista para diputado, bueno le dije, eso sí me atrae porque me permitirá seguir ejerciendo mi profesión”, dijo Solís Barker.

Días después Dora María lo buscó en la oficina de Pasos Argüello para oficializarle la candidatura. Solís Barker le recordó que él no militaba en el partido. “Sí eso lo sabemos –le respondió-- lo que queremos es llevar a un representativo de las comunidades católicas y del sector profesional”.

Como diputado formó parte de la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión Especial Constitucional que elaboró el proyecto de la Constitución Política, en misión consultora parlamentaria que la presidió, miembro de la Comisión Especial sobre la creación del Parlamento Centroamericano, así como la comisión que dictaminó el proyecto de la Ley de Autonomía de la Costa Atlántica.

Su sello teológico en la Constitución Política
Algo que al doctor Solís Barker le puso los “pelos de punta” fue cuando le preguntamos cómo logró convencer al presidente de la Asamblea Nacional, el ya fallecido comandante Carlos Núñez para insertar la palabra “Dios” en el Preámbulo de la Ley Fundamental aprobada en 1987.

El tema en el plenario de la AN desató todo un debate, y recuerda al doctor Rafael Córdova Rivas --quien era diputado--, que en uno de sus debates hizo referencia a que invocar a Dios era una costumbre de los conservadores y demandó mantener esa tradición.

En conversaciones que Solís Barker tuvo con otros diputados cristianos como Juan Tijerino, y Reynaldo Antonio Téfel, llegaron a la conclusión de que había que insertar la palabra dentro de los conceptos revolucionarios.

Una noche anterior a ese debate, “yo sentí como a las 4 de la mañana que Dios me decía: ‘Andá defendé mi nombre en la Constitución’, entonces me levanté de la cama y me fui al comedor, tomé papel y lápiz y me puse a escribir”.

Ese papel todavía lo conserva, y recuerda que al día siguiente, el comandante Núñez pasó cerca del escaño de nuestro entrevistado y preguntó: ¿Bueno, y los católicos no van a hablar? ¡Pero es que usted no me ha dado la palabra!, le respondió Solís Barker. Cuando le dio la palabra habló 40 minutos, cuando el tiempo era de 10. Núñez estuvo de acuerdo con la propuesta de Solís Barker, y hasta puso en letras mayúsculas la palabra Dios. Eso está en la Constitución original que resguarda el Parlamento.

La frase que propuso Solís Barker y que está en el Preámbulo dice: …de los cristianos que desde su fe en DIOS se han comprometido e insertado en la lucha por la liberación de los oprimidos (…) “Carlos Núñez fue quien puso en mayúscula la palabra DIOS”, dice Solís Barker.

Anécdotas con el Papa
Cuando el papa Juan Pablo II visitó por primera vez Nicaragua en 1983, en el recibimiento en el Aeropuerto de Managua Solís Barker rompió el protocolo que tenía el gobierno, y cuando el Pontífice pasó junto a él, acompañado de Daniel Ortega, lo tomó de los brazos, lo jaló y le dio un beso en la mano, pidiéndole que orara por la paz en Nicaragua.

Esa historia quedó registrada en una fotografía que le tomó el entonces magistrado de la CSJ, doctor Mariano Barahona.

Hoy dice que rompió el protocolo, porque en 1975, cuando fue a Roma en un movimiento cristiano, quiso entregarle al Sumo Pontífice de la época, Pablo VI, una banderita de Nicaragua que habían confeccionado prisioneros políticos que tenía el régimen somocista, pero no pudo hacerlo porque se cayó y se fracturó el codo de su brazo izquierdo.

Para esa ocasión, le pidió a monseñor Leovigildo Fitoria --quien andaba con la comitiva nicaragüense-- que le entregara la banderita al jefe mundial de la Iglesia Católica.

Su abuelo inglés se llamaba Frederick Barker, y llegó a Matagalpa desde la ciudad inglesa de Bristol para trabajar de contador de las empresas mineras, y ahí conoció a su abuela en San Ramón, quien fue la progenitora de Solís Barker, doña Vera Barker Barquero.

El pasado jueves 29 de julio, el doctor Solís Barker fue uno de los condecorados por la Rectora de la UCA, doctora Mayra Luz Pérez, en ocasión al 50 Aniversario de fundación de esa Alma Máter.