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Morgans Rock sobresale entre las mejores propuestas para descansar, vivir el mar y hacer turismo ecológico en San Juan del Sur. Son mil 800 hectáreas donde se ha instalado el hotel y su finca. El primero, diseñado con un toque rústico apropiado para el bosque seco de la zona, ofrece un ambiente exclusivo y acogedor, y en la segunda,  sus visitantes cuentan con  la posibilidad de vivir las industrias agrícolas más importantes del país.

El hotel es toda una reserva ecológica, con certificación forestal y con planes de manejos ambientales cumplidos con máximo rigor. El agua que se utiliza, por ejemplo, es reciclada para riego en la reserva, se hace la clasificación de la basura y parte de la energía que se utiliza es solar.

“Se ha pensado no sólo en convivir con la naturaleza, sino en su conservación. Ésa es una experiencia que compartimos con quienes nos visitan”, dice Alba Lorena Amador, la gerente corporativa de Morgans Rocks.

Amador explica que el personal que atiende en Morgans Rocks es llegado de todo el país para imprimirle el sello de que una visita al hotel es el acercamiento a un extenso trozo de Nicaragua. “Eso nos ha facilitado compartir con nuestros huéspedes extranjeros comida, tradición y costumbres de las ciudades más atractivas del país. Todo nuestro personal es capacitado y con dominio total del idioma inglés”, explica la ejecutiva.

Bienvenido
En este destino, la aventura comienza cuando se llega a San Juan del Sur. Se recorre parte del poblado y el visitante tiene la oportunidad de ver durante el recorrido, los desarrollos turísticos de la zona, que son muchos.

Para llegar, hay que recorrer 18 kilómetros desde la entrada a la ciudad. Son 12 kilómetros para llegar a la finca y seis para llegar al hotel. El primer contacto es con el bosque y los plantíos de la finca. En el camino hacia el hotel, bien vale una parada para ver los manglares.

Al llegar, el comité de bienvenida se hace acompañar de un té de Jamaica, aderezado con especies cultivadas en la finca.  “Pretendemos que el visitante se sienta en familia desde su llegada”, adelanta Amador.

Nicaragua en cada rincón  
Lo primero es una rápida descripción de las bondades del hotel: restaurante con comida local y menú internacional, piscina, playa privada y 15 tours que incluyen turismo de aventura, caminatas por senderos y por supuesto la vida en la finca.

La infraestructura del hotel es pequeña en relación la extensión de la propiedad. La decoración con madera preciosa extraída del mismo bosque y  piedra caliza traída de La Paz Centro, crea un ambiente muy local, aunque con la exquisitez que solo da el orden  europeo.

Varias réplicas de Güegüenses tallados en madera custodian la entrada al hotel y abundan las esculturas de barro y marmolina, las primeras traídas de San Juan de Oriente y las segundas de San Juan de Limay. “Hemos pensado en colocar una pieza de cada rincón del país”, se justifica Amador.

Naturaleza viva
En Morgans Rocks la naturaleza se vive minuto a minuto. El hotel cuenta con 15 búngalos (habitaciones), construidos sobre la colina, todas con vista al mar, con acabados de madera preciosa e instaladas en medio del bosque. Todas tienen acceso a la playa privada y a los senderos, por si el visitante se decida a una caminata nocturna.

Para llegar a ellas, se debe cruzar un puente colgante que le confirma a uno que la vida urbana ha quedado atrás. Por las noches el único ruido que oye son las olas que van y vienen, anunciando que a la mañana siguiente su cita es con el mar.

Los paquetes
Hasta junio el hotel era un paquete que lo incluía todo: comidas, alojamiento y tours. Hoy día Morgans Rocks ha diseñado paquetes más flexibles y a gusto de sus visitantes. Los paquetes van desde 195 dólares por persona a los 245, dependiendo del tiempo y la aventura que el visitante quiera vivir. Solo por mencionar algunas se cuenta el surf, kayak, canopy, caminatas, pesca y alpinismo. “Pero hay quienes solo buscan descanso y éste es el ambiente ideal”, invita la gerente corporativa.