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“Las cosas deben ser útiles”, ese pensamiento fue el hilo conductor para que en la casa paterna de la familia Hanon, en Nandaime, se fundara y siga funcionando un hermoso proyecto: la Biblioteca “La Yanka”.

Se trata de una casa privada, convertida voluntaria y gratuitamente en una biblioteca pública, pero sostenida por familiares y amigos de la fundadora de esta bonita iniciativa.

El próximo 4 de septiembre la Biblioteca “La Yanka” cumplirá su tercer aniversario de estar brindando servicios de gran utilidad para centenares de escolares de primaria y estudiantes de secundaria de esta ciudad, donde sus pobladores se jactan de usar zapatones… jamás caites.

Corredores y cuartos convertidos en aulas

En efecto, la señora Carol Hanon nos recibe en su domicilio, y nos muestra lo que antes fueron amplios corredores, ahora convertidos en salones que guardan estantes llenos de libros.

“Mis hijos, todos están casados y en sus respectivas casas…Y después de la muerte de mi marido, Mario Hanon, quedé sola, con esta casa grande… y con muchos libros… comencé a preguntarme: ¿Qué hago con estos libreros y este montón de libros?”, narra doña Carol, quien no logra ocultar la emoción que la embarga al recordar a don Mario, un destacado ingeniero agrícola, fundador del riego en el agro nicaragüense, reconocido organizador y defensor gremial de los arroceros de nuestro país.

Biblioteca “La Yanka” fundada en 2007

La señora Hanon relata: “El 4 de septiembre de 2007 fundé una biblioteca pública en mi casa de habitación en Nandaime para dar apoyo a los niños en su educación y cultura. Se comenzó con donaciones de libros usados, proporcionados por mi familia y amigos, y con aporte de libros nuevos de parte de La Prensa, EL NUEVO DIARIO, Librería Hispamer y Libros para Niños”.

En nuestro recorrido, constatamos que en tres años la biblioteca ha crecido mucho en servicio, en el número de libros y en el área física.

En este momento tienen más de tres mil libros debidamente clasificados con los estándares internacionales, y es atendida por tres bibliotecarias y una profesora de arte que imparte clases de arte y de manualidades. Toda esa planilla es pagada por donaciones aportadas por Mario y Alfonso, hijos de doña Carol; y por la Asociación de Arroceros, Anar; Comasa, Bolsa Agropecuaria y Upanic, entre otros.

Todos los “estudiantitos” de los barrios aledaños están enterados de que la Biblioteca “La Yanka” está abierta de lunes a viernes. Cada día este rinconcito de promoción educativa es visitado por un promedio de cien niños. Así se constata en el libro de visitas o control de atención, que las tres bibliotecarias día a día llenan de una manera casi religiosa.

Los pequeños visitantes suelen llegar para estudiar, hacer sus investigaciones y leer, aparte de asistir a las clases de arte.

Jessy Quiroz Murillo, bibliotecaria

Atraer a estudiantes, tarea prioritaria y permanente
Con la intención de estimular el interés de la juventud, para atraer a los estudiantes hemos hecho de todo, hemos jugado bingo, hemos organizado concursos de cuentos, de pintura, de dibujo. Incluso, en ocasión de celebrar el primero y el segundo aniversario de fundada la biblioteca, se montó una primera exposición de arte, y se han organizado dos concursos de literatura, narra Jessy Quiroz Murillo, la joven que desde agosto de 2007, junto a la señora Hanon, comenzó a arreglar los primeros estantes, para que un mes después germinara este templo de la lectura.

Jessy comenta que se siente sumamente satisfecha del apostolado que realizan.

“Viera que a uno se le levanta la autoestima cuando en la calle algún niño nos saluda, y luego susurra a su progenitora o acompañante: “Mamá, esa es la que nos ayuda en la Biblioteca “La Yanka”… no nos regañan, y nos atienden bien…”, comenta Jessy con merecido orgullo.

¿Por qué lo hace?

¿Por qué dedica su tiempo y dinero a Biblioteca “La Yanka”?, preguntamos a doña Carol Hanon

Por que me gusta. Las cosas se deben ocupar, deben tener una utilidad… aquí no cobramos por ninguno de los servicios que brindamos a niños, adolescentes o adultos que nos visitan… incluso al final del año escolar, a los niños que tienen más problemas en algunas clases, les damos reforzamiento, y a quines al final del año lectivo aplazan materias, les damos clases para preparar el examen de reparación

Todo sin ningún costo económico… el pago es la satisfacción de acompañar a estos niños en su preparación, con la esperanza de que algún día, ya mayores, serán buenos y ejemplares ciudadanos… este estímulo moral lo reciben el grupo de donantes --quienes mes a mes aportan para el pago de planilla-- y es la satisfacción de que día a día --modesta y silenciosamente-- se está contribuyendo con el cultivo educativo e integral de los casi cien estudiantes que diariamente visitan la Biblioteca “La Yanka”, y tienen la lucidez de abrir los libros, y de ser amigos de su propia preparación

Equipo humano
En la aventura de entusiasmar a niños y adultos para leer e investigar, doña Carol Hanon también es acompañada por las bibliotecarias Jessy Quiroz Murillo, Vilma Blandón y Georgina Centeno. Ligia Espinosa es la profesora de Arte. Gelena Talavera y Angelita Rodríguez imparten manualidades.

Sombras en el trabajo del bibliotecario:

Es lamentable que algunos maestros no promueven que el estudiante desarrolle iniciativa ni la capacidad de investigar… son docentes que de manera casi mecánica le dejan tareas a los niños, y les insisten que ese tema lo encuentran únicamente en determinado libro, y hay casos en que les indican hasta la página en que encontrarán el tema a indagar.

También da pena que algunas editoriales se dan a la tarea cambiar, cada año, las ediciones de determinados textos, aunque en general su contenido sea similar a ediciones anteriores, pero en la práctica algunas autoridades educativas se prestan al juego de quienes tienen los derechos de imprimir los libros, y cada vez hacen que los padres, maestros y bibliotecarios se vean obligados a adquirir los mismos libros, sólo que esta vez con leves modificaciones … y nueva carátula.

Tome nota:

Para poder seguir creciendo, la biblioteca se encuentra en urgente necesidad de patrocinadores.