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La falta de servicios básicos, como agua, luz, salud, teléfono y carreteras, tiene a los habitantes de la comunidad de Pansoaca, del municipio de Tola, viviendo en condiciones similares a las de la época primitiva, según comparación que los mismos habitantes hicieron.

La comunidad está a sólo ocho kilómetros en dirección oeste del casco urbano de Tola, sobre la carretera a la comunidad de Nancimí, que es una especie de frontera entre el pasado y el presente, ya que a partir de esta comunidad indígena, inicia el abandono al que históricamente han sido sometidos los pobladores de Pansoaca y de caseríos aledaños.

Según doña Martha Alicia Rodríguez, de 46 años, para ellos es un sueño contar con el servicio de agua potable y luz, pese a estar a sólo cuatro kilómetro de Nancimí. Con el fin de obtener el vital líquido, algunas personas como María Magdalena Calero tienen que recorrer largas distancias --por trochas resbaladizas y lodosas-- para poder halar agua del pozo de una casa y cargar aunque sea un balde, ya que para bañarse y lavar su ropa aprovechan la corriente de un río.

Inverosímiles
La situación en Pansoaca es tan caótica, que los habitantes de las 55 casas hacen malabares para poder salir a Tola o a Rivas, ya que la vía de acceso que los une con Nancimí es un intransitable callejón compuesto por cuestas y bajadas donde abundan la arcilla, quebradas y piedras lamosas, y, por ende, ver transitar por la zona un vehículo, es otro sueño, “por lo que los enfermos tienen que salir en hamaca, y cuando hay algún funeral los ataúdes se amarran de varas para poder cargarlos en hombros y sepultar en Nancimí a los fallecidos”, señaló la profesora Felipa Chávez Espinoza.

Los equinos son la única opción para quienes desean salir más rápido de Pansoaca o de las comunidades aledañas, pero el jinete tiene que ingeniárselas para evitar que el caballo resbale y caiga sobre su cuerpo. Otros, como el profesor Juan Alberto Palma, prefiere caminar para poder llegar hasta la destartalada escuela “Francisco Morazán”.

Debido a la falta de un camino transitable y de acceso vehicular, los productores, aseguran que tienen que vender a bajos precios sus cosechas, y los niños corren grandes riegos por cruzar quebradas para ir a la escuela o para acudir a centros de salud de Tola, por lo que en Pansoaca no pierden la esperanza de que tarde o temprano llegue la civilización.

Escuela en pedazos
Sólo el deseo de ver a sus hijos con un mejor futuro es lo que motiva a muchos padres de familia a enviar a sus niños a recibir clases en las ruinas de lo que fue el Centro Escolar “Francisco Morazán”, de la comarca Pansoaca.

El Centro Escolar cual fue construido en 1981, y, desde entonces, ni gobiernos ni ministros de Educación se acordaron del mismo, por lo que el paso de los años lo convirtió en ruinas.

En su inicio, la escuela contaba con dos pabellones, con una minibiblioteca y con la oficina de la dirección. En la actualidad, su estado es tan deplorable, que la profesora Felipa Chávez Espinoza se las tiene que ingeniar para impartir clase en un aula multigrado, donde 25 alumnos tienen que capearse de las lluvias, por lo que buscan el lugar adecuado, y a veces tienen que escurrir el agua del piso.

Puertas y ventanas son recuerdos, y letrina no existe
De puertas y ventanas sólo las señas quedaron, al igual que las bases y los tubos donde se alzan las banderas, mientras que las aulas donde funcionaba la dirección y la pequeña biblioteca son ahora obsoletas paredes a las que se arriman gallinas y cerdos. Los árboles de acacia se están encargando de terminar lo poco que queda del pabellón principal.

El abandono es tal, que la letrina de la que disponen los niños representa una doble amenaza, ya que el pésimo estado podría hacerla colapsar, y la maleza que la rodea es propicia para que de manera sorpresiva aparezcan serpientes y muerdan a los alumnos. Por si algo faltara, en el colegio se carece del servicio de agua.

Esperan respuesta del Mined
El director de este centro, Juan Alberto Palma, reveló a EL NUEVO DIARIO que la situación es crítica, y que el caso ya fue expuesto al Ministerio de Educación (Mined), porque el pueblo demanda la reconstrucción del centro escolar, “y esperamos que nos apoyen para dar a los niños las condiciones que requieren”, manifestó.

El profesor añadió que un aparente problema que impide la reconstrucción de la escuela es que el terreno aún no está legalizado. Sin embargo, la delegada del Mined de Tola, profesora Rosa Villagra, expresó que el centro escolar será reconstruido con recursos de la institución, y que se espera que la obra inicie el próximo año.

Las autoridades municipales de Tola y del gobierno central no han querido brindar una versión sobre la triste realidad que viven estos comunitarios, ni cómo podrían ayudarles a solucionar los problemas expuestos.