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José Augusto López se sienta sobre la mesa y mira a su esposa con tristeza. Parece que el calvario de su enfermedad se cierne gustoso sobre su cabeza. Los médicos han descartado al donador del órgano que podría salvarle la vida.

Las palabras de los médicos retumban sobre su cabeza: “Su yerno no es apto para donarle un riñón porque tiene signos de una hipertensión debutante”. Siente un sabor a hiel en la garganta y traga en seco. En ese instante su hijo Carlos López se le acerca y con voz decidida le dice: “No te preocupes papá, toma mi riñón”.

José Augusto lo mira con lágrimas en los ojos y le dice: “No puedo aceptarlo, sos muy joven”. El muchacho lo mira con una sonrisa y le responde: “Claro que sí papá, yo quiero que vivás, vos sos el ser que me trajo al mundo y ésta es la manera de agradecértelo”.

José Augusto lo abraza decidido y toma el teléfono para llamar al doctor Silvio Rodríguez, el médico que lo ha acompañado en el largo trayecto de su enfermedad. Ya tiene un donador para practicarse el trasplante de riñón que le salvará la vida.

Una dramática realidad
José Augusto es uno de los 550 pacientes que se incorporan cada año a la gran lista de enfermos renales crónicos en Nicaragua. Todos, sin excepción, necesitarán algún tipo de tratamiento de sustitución renal, como la diálisis peritoneal, la hemodiálisis y el trasplante renal.

Según datos estadísticos del Ministerio de Salud, Minsa, en Nicaragua se registran altas tasas de mortalidad por Insuficiencia Renal Crónica, y hasta se pueden identificar algunas áreas del Occidente del país donde la mortalidad alcanza hasta 5 veces la tasa promedio nacional. Esta es de 10 por 100 mil habitantes.

Según el doctor Silvio Rodríguez, cirujano trasplantólogo y director del primer grupo que efectuó el primer trasplante renal en el país, la insuficiencia renal es una enfermedad crónica e irreversible.

“Esta patología conlleva la pérdida de la función del riñón por enfermedades renales o sistémicas. Aunque la progresión de la enfermedad es variable, cuando alcanza un punto crítico lleva a la muerte si no se establece algún tipo de tratamiento de sustitución renal, de las cuales el trasplante es el método más efectivo y barato”, explicó el galeno.

En cuanto al caso de José Augusto, Rodríguez explica que no es el único. “Miles de pacientes como José Augusto viven conectados a una máquina de hemodiálisis durante 4 horas, 3 días a la semana. No pueden comer ni beber normalmente porque como sus riñones no funcionan, no tienen forma de eliminar las toxinas que produce el organismo ni de mantener el equilibrio entre los líquidos que ingiere y los que puede eliminar. No tienen otra forma de sobrevivir si no reciben un riñón de parte de un donador compatible”, explica.

La compatibilidad se basa en un conjunto de exámenes que determinan si el paciente y el receptor comparten una información genética similar, y asegura que el rechazo natural del cuerpo ante un elemento extraño, en este caso el riñón del donador, sea menor.

Costos
Según cifras presentadas por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, durante el simposio sobre trasplantes renales efectuado este año, los costos de hemodiálisis durante un periodo de 5 años son de 78, 335 dólares, los de la diálisis peritoneal son de 98, 800 dólares y los de un trasplante son de 45 440 dólares. Por tanto, el trasplante renal es el único tratamiento de sustitución renal viable en países subdesarrollados como Nicaragua.

Un trasplante se define como el procedimiento quirúrgico por medio del cual se realiza la extracción de un riñón normal a un donante para su posterior implantación a un paciente que ha perdido la capacidad funcional de esos órganos. Es el único tratamiento que garantiza la recuperación de la vida normal de los pacientes, ya que evita estar conectado a una máquina para vivir.

Tras un trasplante renal, los pacientes requieren el uso de medicamentos inmunosupresores de por vida (medicamentos que evitan el rechazo natural al órgano trasplantado), pero pueden desempeñarse en todos los ámbitos del mundo académico y físico (excepto en la práctica de deportes de alto rendimiento).

El trasplante se considera el tratamiento definitivo ideal y está indicado cuando la función renal se reduce a un 10% de lo normal. Su práctica debe ser considerada tan pronto se descubra que el paciente requiere algún tipo de tratamiento para su padecimiento renal.

El tiempo es vital
Según explica el doctor Rodríguez “siempre de debe considerar la necesidad de un trasplante con anticipación, y no de manera tardía, porque muchos pacientes pueden ser capaces de someterse a un trasplante de inmediato. Es así que se puede evitar el calvario de vivir conectado a una máquina que supla su función renal, como es el caso de la diálisis peritoneal y la hemodiálisis”.

Está demostrado internacionalmente que el trasplante renal es el método de sustitución renal que presenta menos complicaciones y salva mayor número de vidas.

El Minsa actúa
Según la ministra de Salud Sonia Castro, el Minsa está impulsando un proyecto que propone aumentar el acceso a los trasplantes renales.

“El ministerio de salud está interesado en promover la realización de trasplantes renales en los hospitales públicos”, comenta.

Enrique Beteta, Secretario General del Minsa, asegura que los trasplantes renales son el método más efectivo para tratar a los pacientes renales crónicos.

“Reconocemos que los trasplantes renales son la forma más efectiva para mejorar la calidad de vida de los pacientes y reincorporarlos a la sociedad. Por eso, el Minsa está impulsando un proyecto para capacitar personal y crear un grupo pro- trasplante en el Hospital Lenín Fonseca”

Por ahora, los trasplantes renales sólo son accesibles para una pequeña parte de la población, ya que sólo se realizan en hospitales privados. El INSS aprueba menos de 10 trasplantes por año, por lo que muchas personas fallecen sin ver una luz de esperanza.

Si en un futuro las autoridades del Minsa adquieren conciencia de que un trasplante renal es la única alternativa para salvar la vida de miles de nicaragüenses, puede que el caso de José Augusto sea la regla y no la excepción.

Preservar la vida de una persona a través de la sustitución de uno de sus órganos por otro extraído de otra persona, representa la proeza más apasionante de la ciencia médica, y debe ser prioridad para todos los gobiernos.

Breve reseña
La evolución de los trasplantes renales en Nicaragua ha recorrido muchos años. Según el doctor Silvio Rodríguez, en 1998 se realizaron las primeras gestiones para implementar un programa de Trasplantes Renales en Nicaragua, hasta que en junio de 1998 surgió el grupo Pro trasplante de Nicaragua. En ese mismo año se elaboraron los Protocolos de Estudio Pretrasplante, Manejo Perioperatorio del Donante y Receptor y Tratamiento de Rechazo Agudo.

En febrero de 1999 la Sociedad Centroamericana y del Caribe de Trasplante Renal extendió la correspondiente acreditación al grupo pro-trasplante. En mayo de 1999 se intercambiaron opiniones en San José Costa Rica sobre cómo impulsar un proyecto de trasplante renal en Nicaragua. En noviembre de 1999, se le presentó a la junta directiva del Hospital Salud Integral, la propuesta de implementar un proyecto de trasplantes renales en Nicaragua, y se realizó el acondicionamiento de sus quirófanos. El 1 y 2 de febrero de 2000 se realizaron los dos primeros trasplantes renales en Nicaragua.

En 2007 se efectuaron los primeros trasplantes renales en el Hospital Militar y Metropolitano. A partir de 2007,el INSS asumió el costo de los pacientes asegurados con resultados de 29 trasplantes renales exitosos, sobrevida del injerto al año del 100%, 0% de mortalidad, ninguna complicación en el donador y tres en el receptor- las cuales fueron fácilmente controladas-.

Uno de los casos de triste recordación y que no tiene que ver con las exitosas operaciones de trasplante que se han realizado fue el del joven carpintero Luis Enrique Picado Tercero, quien falleció horas después de haber cedido su riñón a un extranjero que apenas conocía y que ni siquiera hablaba español, acto en el cual se sospecha hubo tráfico de órganos.

El caso descubierto gracias a una investigación de EL NUEVO DIARIO, fue retomado por la Fiscalía General de la República, luego de que la madre de Picado, Elizabeth Tercero, pidiera una averiguación sobre el deceso de su hijo, pues consideró que en la misma se dio una negligencia médica. Sin embargo, el caso no prosperó debido a que en medio del mismo se encontraban involucrados médicos del Hospital Metropolitano y del Hospital Militar, ambas entidades con poder e influencia.

Impulsan Ley
Por otro lado el Minsa impulsa en el legislativo un proyecto de Ley para regular el trasplante de órganos y tejidos.

En junio pasado informó que concluyó tres meses de reuniones con profesionales de distintas especialidades médicas para elaborar el anteproyecto de "Ley de Donación y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Componentes Anatómicos Humanos".

La Ley facilitará el trasplante de riñones a pacientes con Insuficiencia Renal Crónica, que es la tercera causa de muerte en el país.

Nicaragua es el único país de Centroamérica que no tiene una Ley de esa naturaleza, explicó el doctor Denis Olivares, del equipo quirúrgico de trasplante renal del Hospital Infantil "Manuel de Jesús Rivera La Mascota".

"No hay un programa nacional de trasplantes y en base a esa caracterización se está trabajando, es un proceso en el cual se requiere de recursos y profesionales especializados", dijo.

Explicó que la ley "estará fundamentada para que no haya tráfico de órganos, turismo de trasplantes de órganos y que haya equidad para todos los pacientes que requieren de un órgano".

Agregó que la Ley beneficiará "no sólo a los que tienen dinero, sino a todos los nicaragüenses, independientemente de su condición social, política, racial, cultural, religiosa".